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Cuando el corazón no alcanza

El Athletic cae a manos de un Valencia con oficio de perro viejo

Cuando el corazón no alcanzaFoto: josé mari martinez

bilbao

No bastó. El corazón de San Mamés, una maquinaria acostumbrada al bombeo de emociones fuertes, no pudo achicar el juego de perro viejo, laborioso y contundente del Valencia. A un paso estuvo, cuando apareció sobre el césped el acostumbrado Athletic de los imposibles. Malherido por la inaudita expulsión de Koikili, el conjunto de Joaquín Caparrós vino a morir a la orilla levantina, vieja tierra de piratas. Y en un tris estuvo de agarrase a la tabla de náufrago si David López no desperdicia el penalti, si Muniain encuentra el resquicio que buscaba en su duelo con César, si Iraizoz ajusta unos centímetros más el cabezazo del canto del cisne. Fueron los diez minutos locos del Athletic, la vieja leyenda de los once corazones embravecidos. Ocurre a veces, como ayer, que el corazón no alcanza...

Jugó el Athletic aferrado al fútbol que le ha dado nombre este año; plantándole cara a un equipo con oficio de maestro carpintero: zapa y mano de hierro a la hora de la talla y precisión en el martilleo. Jugó el Valencia dispuesto a volar por los aires el bajel rojiblanco, ligero y ágil, con un acorazado de artillería pesada. Dos obuses a la línea de flotación dejaron el navío rojiblanco maltrecho pero hubo, como en las épicas batallas navales, ese último abordaje insólito, inesperado. Hubiese sido hermoso...

Antes, cuando aún el partido se jugaba en la mente de los aficionados, se especulaba con un Athletic de cuchillo entre los dientes. Un runrún de expectación corría por la alfombra roja del palco de San Mamés, cuando Fernando García Macua saludaba al presidente del Valencia, Manuel Llorente. Allí, en un rincón de la barra del bar, respiraba la historia del Athletic. Hablaban de partidos legendarios José Ángel Iribar, Koldo Agirre y José María Argoitia. A la caza de los viejos cuentos de fútbol que tanto agradan, el alcalde Iñaki Azkuna, Juan Pedro Guzmán y el tenor José Antonio Urdiain, Txurdi. Por el palco también hacían cábalas el diputado general, José Luis Bilbao, la diputada de Cultura, Josune Ariztondo, Juan Mari Aburto, Andoni Ortuzar, quien acudió con sus hijos para fotografiarse con el león disecado, Unai Basurko, Ricardo Zalba, Víctor Pérez de Guezuraga, embajador vitalicio de Petronor en el palco, el nuevo vicepresidente de ArcelorMittal, Philippe Valette, Rafael Martínez Jordá, Ricardo Zamorano, Alberto Galdós, José Antonio Ruiz de Osma, José Manuel Aginagalde, Ricardo Alberdi y parte de los habituales directivos, desde Fermín Palomar a Emilio Prieto, pasando por Gonzalo Sánchez o Sandra Aurtenetxe. El archiconocido virus puente hizo mella en la fotografía de familia...

¿Cuántos barriles de ilusión saltaron por los aires cuando Mathieu, el torpedero, hizo blanco con su segundo gol...? La Peña Piru Gainzade Mingladilla (Cáceres), había vivido un día de ensueño: visita a Ibaigane terciado el mediodía y rumbo a San Mamés, donde no cesaron de animar. También lo hicieron, con mayor o menor intensidad (hay quien reza golpeándose en el pecho y quien lo hace en suave murmullo...), Ángel Garitano, Ondarru, Iñaki Iglesias, Javier Azkarate, Dani, Patxi Bolaños, K-Toño Frade, Jon Ortuzar, Miguel Ángel Etxebarria, recién llegado de Brasil, Iñaki Mujika, Fernando Aristondo, el presidente de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao, Juan Goiria, Luis Hermosa, Iñaki Zarraoa, Alberto Iturriaga, Ander de Aranbalza, Olga Abascal, Ainara Atuxa y Begoña Urrutia, Pedro Aurtenetxe, José Julián Lertxundi y miles de seguidores que vivieron en el ¡ay! toda la noche.