Von der Leyen endurece el mensaje a Grecia por el uso de la fuerza en la frontera

A los cien días como presidenta de la Comisión Europea lidia en su agenda con el coronavirus y la crisis migratoria

10.03.2020 | 02:16
Refugiados, desplazándose ayer en carromato por la frontera entre Turquía y Grecia. Foto: Efe

– "El uso excesivo de la fuerza no es aceptable y todas las denuncias deben ser investigadas". Es el primer mensaje crítico de la Comisión Europea sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades griegas en su frontera con Turquía. Ursula von der Leyen contestó así ayer a la pregunta de Aquí Europa sobre el uso de gas lacrimógeno y disparos de goma por parte de la policía helena a lo largo de la frontera que comparte con Turquía. En 2015, cuando lideraba el Ministerio de Defensa en Alemania, Von der Leyen calificó como "inaceptable y en contra de las normas europeas" el lanzamiento de gas lacrimógeno de Hungría contra solicitantes de asilo. Hasta la fecha, el Ejecutivo comunitario se había puesto de perfil cerrando filas y mostrando su solidaridad y apoyo a Atenas. Von der Leyen afirmó, además, que "existe la obligación de garantizar los derechos fundamentales, incluyendo el derecho a pedir asilo". Durante los últimos días, el Gobierno heleno liderado por el conservador Kryriakos Mitsotakis había anunciado que prohibiría el derecho a pedir protección internacional durante el próximo mes.

La alemana hizo balance de estos tres meses en el piso 13 del Berlaymont en medio de esta crisis en las fronteras externas de Europa que amenaza con enturbiar todavía más la relación entre la Unión Europea y Turquía. Con el objetivo de rebajar la tensión, Recep Tayyip Erdogan, mandatario turco, se desplazó ayer a Bruselas para mantener encuentros con Von der Leyen y Charles Michel, presidente del Consejo Europeo.

"Será el nuevo comienzo del diálogo para resucitar las conversaciones y desarrollar una hoja de ruta mejor", anticipó sin desvelar si la UE se plantea renegociar otro acuerdo con Turquía o incrementar la asistencia financiera para que Erdogan cierre de nuevo sus fronteras a los migrantes y refugiados.

Cuando la Comisión geopolítica asumió la capitanía de la Comisión Europea el 1 de diciembre, hacía frente a muchos retos: lidiar con un Parlamento y unas capitales fragmentadas; liderar la transición ecológica o de Inteligencia Artificial; o gestionar el Brexit y la relación futura. Por aquel entonces, todavía volaba la hipótesis de contar con un comisario británico en las filas del Colegio de Comisarios. Tres meses después, la Union Jack (bandera británica) ha dejado de ondear en las instituciones europeas. Y Bruselas y Londres han concluido su primera ronda de negociaciones del periodo transitorio confirmando las "muchas divergencias" que les separan. Pero todo ello entraba en los planes. Incluso la falta de acuerdo para acordar el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) para el periodo entre 2021 y 2027 era un escenario muy plausible. Y en medio de todo ello y sin avisar llegó el coronavirus, que ha terminado por afectar de lleno al bloque comunitario, y la tensión regresó a la frontera griega, tras años contenida por el acuerdo UE-Turquía.

"Cuando comencé, había sobre la mesa diferentes preguntas y asuntos en la agenda, pero el acuerdo UE-Turquía no estaba en entredicho". Así comenzó la alemana su análisis de estos primeros 100 días. Pero por delante a su Comisión geopolítica le quedan más de 1.500. Habrá con toda garantía muchos más retos imposible de anticipar a día de hoy. Lo que es cierto es que la respuesta de Bruselas a la crisis del coronavirus y en las fronteras greco-turcas será un examen crucial para su gestión futura y para la credibilidad en torno a sus valores fundamentales.

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