Detrás de la imagen idealizada de prestigio y genialidad que la sociedad asocia a los laboratorios, la realidad de los científicos es un laberinto de contratos temporales, salarios bajos y una ansiedad crónica por la falta de estabilidad. Mientras el público percibe la ciencia como una profesión segura y puramente vocacional, los investigadores se enfrentan a una lucha diaria contra la burocracia y la presión extrema por publicar para no ser expulsados del sistema bajo la regla invisible pero implacable del publish or perish (publicar o morir). El Gobierno Vasco plantea propiciar un nuevo modelo de evaluación para frenar la precariedad y la “fatiga investigadora”.
El Sistema Universitario Vasco (SUV), en el que trabajan unos 8.000 investigadores, debe avanzar hacia un nuevo modelo de evaluación científica menos centrado en la acumulación de publicaciones y más orientado a la calidad, la equidad y el bienestar del personal investigador. Esa es la principal conclusión del informe elaborado por el Foro Experto para la Mejora de la Producción y Evaluación Científica, impulsado por el Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación, que plantea una transformación profunda de los actuales sistemas de evaluación y acreditación académica. El documento no tiene carácter vinculante, pero sí pretende servir de hoja de ruta para que las universidades y organismos de investigación del SUV contribuyan a crear un ecosistema científico “más coherente, justo y sostenible”, capaz de reconocer la diversidad de trayectorias investigadoras y de equilibrar excelencia académica, bienestar laboral e impacto social de la ciencia.
El documento elaborado por diez especialistas en política científica, ética, evaluación universitaria y cienciometría alerta de que los modelos basados casi exclusivamente en indicadores cuantitativos han favorecido dinámicas “productivistas” que generan una presión constante sobre los investigadores, precariedad en las primeras etapas de la carrera científica y un aumento de la fatiga evaluadora. El informe sostiene que estas dinámicas no solo afectan al bienestar académico, sino también a la calidad y la integridad de la investigación.
Exigente pero amable
El consejero de Ciencia, Universidades e Innovación, Juan Ignacio Pérez Iglesias; la directora de Atención y Cuidado de la Comunidad Universitaria, Itziar Fernandez Villanueva; y Susana Sanchez Gil, responsable de Ciencia de la Fundación Unoentrecienmil y miembro del Foro, han presentado este miércoles los resultados de siete meses de trabajo. El consejero ha destacado la importancia de la evaluación porque “no solo determina qué se considera mérito, sino también el modelo de ciencia y la cultura académica que se fomenta. Los sistemas de evaluación no son neutros, ya que además de medir la actividad científica, influyen de forma decisiva en los comportamientos, prioridades y orientaciones académicas”. Por ello, ha señalado, “hemos de poner a disposición de quienes apuestan por desarrollar una carrera académica o investigadora un sistema exigente con la producción científica, pero amable con las personas, para que la ciencia que se hace en Euskadi siga siendo de calidad”.
Entre las principales recomendaciones, el foro propone avanzar hacia sistemas de evaluación multidimensionales que prioricen el valor científico, el impacto real y la creatividad frente a la mera acumulación de méritos. El documento plantea reforzar la evaluación cualitativa mediante revisión por pares, publicar criterios claros y transparentes y adaptar las evaluaciones a las especificidades de cada disciplina académica. En el caso de las ciencias sociales y humanidades, por ejemplo, se reclama un mayor reconocimiento de monografías, publicaciones en euskera y proyectos de transferencia social, mientras que en ingeniería y ciencias experimentales se apuesta por valorar también patentes, transferencia tecnológica y colaboración con empresas.
Foco en los investigadores jóvenes
El informe pone además el foco en la situación de los investigadores jóvenes, especialmente afectados por la inestabilidad, la falta de acompañamiento y la rigidez de los criterios de acreditación. Para corregir estas desigualdades, este grupo de expertos recomiendan impulsar programas de mentoría compartida, redes de apoyo y trayectorias más estables, así como introducir el concepto de “edad científica neta” para evitar penalizaciones derivadas de bajas, cuidados o cambios de área de investigación.
Otro de los ejes centrales del documento es la integridad científica. El foro detecta carencias en la coordinación entre comités de ética, déficits de formación y un predominio de modelos reactivos frente a estrategias preventivas. Por ello, plantea reforzar la formación continua en ética e integridad investigadora, desarrollar herramientas innovadoras como aplicaciones basadas en dilemas éticos reales y crear espacios de coordinación interuniversitaria para armonizar criterios y protocolos.
El informe también subraya los retos del multilingüismo en el ámbito científico y advierte de la escasa presencia del euskera en los sistemas de incentivos académicos. En este sentido, apuesta por reforzar revistas y foros científicos en lengua vasca, impulsar materiales docentes y de investigación en euskera y aprovechar tecnologías de inteligencia artificial y traducción neuronal para facilitar la difusión multilingüe de la producción científica.
¿Quiénes son los expertos del Foro para la Mejora de la Evaluación Científica en el SUV?
El Foro Experto estuvo compuesto por un grupo plural de especialistas con experiencia en evaluación, política científica, cienciometría, integridad, bienestar académico y gestión universitaria. A continuación se detallan los nombres y perfiles de los expertos participantes:
- Dra. Amaia Esquisabel Alegría: Directora de Política Científica del Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno Vasco y secretaria de la Fundación Vasca para la Ciencia – Ikerbasque. Doctora en Farmacia y profesora de la EHU, con amplia experiencia en investigación biomédica y gestión de política científica.
- Dr. Antonio Casado da Rocha: Director de Investigación Responsable del Vicerrectorado de Investigación de la EHU. Doctor en Filosofía, profesor e investigador permanente en la EHU, con experiencia en ética, integridad científica y responsabilidad social de la ciencia.
- Dra. Cristina de la Cruz Ayuso: Directora de la Escuela de Doctorado de la Universidad de Deusto, miembro del Comité de Ética de la Investigación y profesora titular de Filosofía. Especialista en perspectiva de género y equidad en la ciencia.
- Dra. Fátima Pastor Ruiz: Doctora en Ciencias de la Información y documentalista, técnica de gestión de investigación en SGIKER. Experta en comunicación, documentación y transparencia en procesos de evaluación.
- Dr. Iñaki Heras Saizarbitoria: Catedrático de Organización de Empresas en la EHU y director de Unibasq (2019-2025). Experto en evaluación institucional y alineamiento con estándares europeos.
- Dr. Iñaki Larrea Hermida: Doctor en Educación y director de Investigación y Transferencia en Mondragon Unibertsitatea. Coordinador de programas de doctorado y máster, con experiencia en ética y gobernanza de la inteligencia artificial.
- Dr. Joaquín Sevilla Moroder: Catedrático de Ingeniería eléctrica, electrónica y de comunicación en la Universidad Pública de Navarra. Director de la Cátedra de Cultura Científica Laboral Kutxa - UPNA, con experiencia en divulgación científica y gobernanza universitaria.
- Dra. Rosa María Baños Rivera: Catedrática de Psicopatología en la Universitat de València, presidenta del área de Psicología de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y colaboradora habitual como experta evaluadora en agencias nacionales e internacionales.
- Dr. Sebastián Chávez de Diego: Catedrático de Genética en la Universidad de Sevilla, con amplia experiencia en evaluación de la calidad, miembro de comisiones de evaluación en España y el extranjero.
- Dra. Susana Sánchez Gil: Doctora en Documentación, analista y fundadora de Cienciometria.es, con experiencia en indicadores de actividad investigadora y políticas de evaluación.
El equipo dinamizador estuvo compuesto por Julen Cano Linazasoro y Laura Lucía Suárez Monroy (Sinnergiak Social Innovation), bajo la coordinación de la Dra. Itziar Fernández Villanueva (Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación).