Un deslizamiento de tierra causado por las intensas lluvias ha provocado el colapso de viviendas y edificaciones en el pueblo siciliano de Niscemi, uno de cuyos barrios ha quedado al borde de un barranco en un incidente que ha obligado a evacuar a unas 1.000 personas y que mantiene a las autoridades en máxima alerta.
Las impactantes imágenes de edificios suspendidos al borde de un gran desnivel recorren Italia después de que una extensa porción de terreno colapsara tras varios días de intensas lluvias, lo que obligó a evacuar por completo a un barrio entero.
Unas 300 familias fueron reubicadas en otras viviendas y en un centro deportivo de la ciudad, mientras que varias de las principales vías de acceso permanecen cerradas y las clases en los centros educativos han sido suspendidas.
"Tenemos un frente de deslizamiento de al menos cuatro kilómetros de largo, y se está ensanchando", afirmó el alcalde de Niscemi, Massimiliano Conti, según declaraciones recogidas por medios locales, al agregar que "habrá una zona roja donde las familias no podrán regresar a sus hogares".
En este contexto, Conti, responsable de la coordinación del centro de operaciones, ha advertido que la situación continúa siendo crítica y podría agravarse en las próximas horas.
El suceso evoca otro deslizamiento de tierra ocurrido en la zona hace 29 años, que dejó decenas de edificios dañados, obligó al desplazamiento de 117 familias y transformó un barrio antes popular en un suburbio.
La isla de Sicilia es una de las zonas más golpeadas por un temporal que ha puesto en alerta a cinco regiones de Italia, casi todas en el sur, y que ha causado cortes en carreteras y corrimientos de tierra.
ESTADO DE EMERGENCIA
El Gobierno italiano declaró ayer lunes el estado de emergencia nacional en las regiones de Calabria, Sicilia (sur) y Cerdeña (este), gravemente afectadas por sucesivos temporales y aprobó una partida inicial de 100 millones de euros para las labores de reconstrucción y asistencia urgente.
La medida, aprobada por el Consejo de Ministros según recogen medios locales, busca dar respuesta inmediata a los daños provocados por la borrasca Harry que la semana pasada azotó el país con lluvias torrenciales y vientos superiores a los 120 kilómetros por hora.
Aunque no se han registrado víctimas mortales, los daños materiales estimados, que inicialmente se cifraron en 500 millones de euros, ya superan los 750 millones.
El ministro de Protección Civil, Nello Musumeci, explicó que en los próximos días, el Gobierno adoptará "una nueva medida interministerial" para la restauración y reconstrucción de las infraestructuras dañadas, una vez las regiones completen el reconocimiento "detallado" de los daños.