Adquirir hábitos y rutinas

Los menores atendidos en los centros de justicia juvenil trabajan valores como el respeto con actividades diarias

25.06.2021 | 01:02
El centro se encuentra en el antiguo convento Santa Isabel.

Tareas del día a día como hacer la cama, ordenar la habitación, limpiar, preparar la comida o fregar forman parte del catálogo de actividades que llevan a cabo los 16 internos del Centro de Justicia Juvenil de Areatza para que asuman una serie de hábitos y obligaciones desde que se levantan y aprendan valores como el respeto, cooperación o colaboración. Así lo hace Aimar, de 14 años, consciente ya de que "hay que cumplir una serie de normas porque, de lo contrario, hay una consecuencia que puede ser desde repetir una tarea o tener que acostarse antes que los demás", relató ayer ante los micrófonos de Boulebard de Radio Euskadi. De entre todos esos cometidos, lo que más le gusta es "cocinar y lo que mejor me sale son las patatas a la riojana", aseguró. La pasión por los fogones es algo que lleva dentro desde la infancia su compañero Mikel "porque mi abuela me enseñó a cocinar y ahora estoy estudiando hostelería para poder dedicarme a ello", declaró con ilusión. El deporte es otra de las claves para favorecer la sociabilización y el aprendizaje en valores de estos jóvenes. El centro de Areatza tiene concertado un convenio con la Fundación Athletic para que los menores que allí atienden puedan disfrutar de sesiones de entrenamiento todos los jueves en el campo de fútbol de las instalaciones. "A mí me sirve para tener una motivación y también como distracción. Además, me está sirviendo para aprender cosas que luego podemos aplicar en el día a día como respeto y trabajo en equipo", declaró Alberto.

Los testimonios de menores recogidos ayer jueves no se limitaron únicamente a los que son tratados y atendidos en el centro del valle de Arratia. También se pudo escuchar la experiencia de Natali, que lleva un mes en el centro educativo Andoiu-Gorbeia, en Vitoria-Gasteiz, destinado específicamente a chicas. "En este tiempo, he cogido ya mucho cariño a mi tutor y educadores, están consiguiendo sacar cosas buenas de mí que yo no sabía que tenía", lo que ha permitido que no sienta "como un castigo" su estancia en el centro sino "como una forma de avanzar, de cambiar cosas que no hacía bien porque soy muy impulsiva y aquí me están enseñando a controlarme". Tal era su desorientación que "antes no tenía planes de vida" y ahora mira a su futuro con más esperanza e ilusiones. "En 5 años me veo con trabajo, con una casa y muchos perros y, sobre todo, estable emocionalmente".

Son solo unos ejemplos que demuestran que reconducir la conducta de menores que, por una u otra causa, son atendidos a través de las herramientas disponibles en el modelo de Justicia Juvenil de Euskadi es posible. Los datos así lo confirman ya que, una vez que terminan el proceso, el 70% de estos chicos y chicas no reinciden y tan solo en un 8% de los casos se puede hablar de multireincidencia.

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