8-M, Día Internacional de la Mujer

"No necesitamos que nos llamen heroínas"

Seis mujeres relatan sus vivencias en este 8-M tan especial. Piden reconocimiento a su labor y respeto a sus derechos

08.03.2021 | 01:25
Imagen de archivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer el año pasado en Bilbao.

Mujeres de diferentes ámbitos y empleos relatan en estas páginas sus vivencias en este año marcado por la pandemia del covid-19. Seis mujeres unen sus voces para contar su día a día hasta llegar a este 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer.

El trabajo de los sanitarios durante la pandemia ha sido especialmente duro y, en especial, la labor de las enfermeras, un sector mayoritariamente feminizado. Ana Gómez y Raquel Ranero exponen las angustias, el agotamiento y hasta el hartazgo ante el que se enfrentan un año después de que la pandemia arrasara y pusiera en jaque todos los sistemas sanitarios. No piden que les llamemos heroínas, solo quieren cuidar a los pacientes pero para eso reclaman que se reconozca su labor.

Es un caso similar a la de Luzia, una gerocultora que trabaja en una residencia de ancianos de Lizarra, otro sector feminizado, mal pagado y en el que la alta incidencia del coronavirus en los centros de mayores ha alarmado a una sociedad que ha visto cómo trabajadoras y personas usuarias han sufrido el azote de un virus descontrolado.

El estallido de la emergencia sanitaria trajo consigo momentos complejos y cargados de una gran incertidumbre. De la noche a la mañana, hubo que adaptar las rutinas y el funcionamiento de las compañías a una situación sin precedentes. Conciliar la vida personal y laboral en un momento tan complejo ha sido un gran desafío. Con el paso de los meses se ha visto lo complejo que es conciliar con lo que ello supone a nivel personal y laboral.

La lacra de la violencia machista

Sin embargo, quienes peor lo han pasado durante este año tan especial han sido las mujeres maltratadas. Con el confinamiento la violencia machista ha visto cómo de golpe ha pasado de ser un problema estructural de la sociedad a otro de ámbito privado. Así, de la noche a la mañana muchas mujeres se vieron obligadas a convivir durante las 24 horas con su agresor.

Tampoco las empleadas de hogar lo tuvieron más fácil. Tuvieron que vivir semanas y semanas en el lugar donde trabajan con los problemas emocionales y psicológicos que ello supone. Es la factura del covid-19.