El drama de los temporeros, detrás del confinamiento por el rebrote de Lleida

El alcalde acusa al Estado de "mirar hacia otro lado" ante su llegada "desde hace semanas"

06.07.2020 | 00:15
Control policial en la localidad leridana de Torregrossa, en la comarca del Segrià, utilizada para ir a las playas de Tarragona. Foto: Efe

El alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, aseguró ayer que "el Estado mira hacia otro lado" ante la llegada a la ciudad y su comarca desde hace semanas, incluso en estado de alarma, de personas que desean trabajar como temporeros en el campo, parte de ellas sin permiso de residencia.

El Govern de la Generalitat acordó el sábado confinar desde las 12.00 horas a Lleida y su comarca, que suman unas 210.000 personas en 38 municipios, ante un aumento del número de contagios coincidiendo con la campaña de recogida de fruta.

Pueyo afirmó que, si bien es cierto que "los temporeros no son los responsables" de lo que ahora vive la capital leridana, también lo es que, "en días de confinamiento, en los que el Estado había de garantizar que no había movilidad entre provincias", llegaron a la ciudad personas de Canarias, Baleares, Andalucía y País Vasco, entre otros orígenes. El alcalde recordó que, ya entonces, "ante la llegada de un volumen importante de gente" a la ciudad, dijo que "eso era preocupante".

Pueyo explicó que la actividad agrícola de la provincia de Lleida genera desde hace más de 25 años la llegada cada verano de entre 25.000 y 30.000 personas para trabajar en la recogida de la fruta, bastantes de ellas sin la documentación en regla. "Según las reglas del Estado, no tienen papeles, y como no tienen papeles, no pueden trabajar. Es un bucle que los condena a la marginalidad", afirmó. Ese hecho, continuó Pueyo, "se repite desde hace 25 o 30 años", pero en esta ocasión, con el "plus de excepcionalidad" que ocasiona el covid-19, "sabíamos que podría ser más complicado". "Y el Estado mira hacia otro lado".

"La crisis de este año debería hacer que todos pongamos las manos para solucionar el tema", y lograr que el Estado "se implique en este proceso, para hacer una campaña más ordenada, más tranquila, como se hace en Francia", aseguró el alcalde.

"No tenemos motivos suficientes para decir de forma contundente que esta situación es solo por la gente que coge la fruta", destacó Pueyo, quien explicó que en la zona hay además mataderos y mucha movilidad con otras comarcas, también de Aragón, y que los datos apuntan a que el rebrote se ha dado más por la vida social que por la actividad laboral. "Reacciones racistas hay en todos los sitios; si ahora simplificamos, sería muy injusto", sentenció Pueyo.

Trabajo para todos El dirigente del sindicato agrario Unió de Pagesos Jaume Pedrós vinculó la llegada de personas que no tienen empleo ni alojamiento a Lleida a multitud de mensajes en redes sociales, sobre todo en WhatsApp, que dicen que "todo el mundo" encuentra trabajo en la campaña de la fruta, cuando "no es así".

"Siempre hemos dicho que, sin papeles, no habría trabajo. Ahora ha corrido que todo el mundo lo tendría, pero no es verdad. Además, llegan a un colectivo de gente que cree más lo que dice un WhatsApp que lo que lo que dice la autoridad. Y encima no se ha hecho el control de su llegada".

Pedrós aseguró que el rebrote del virus "no es culpa del payés", quien tiene interés en que sus temporeros tengan su documentación en regla y en que estén bien alojados, "porque si no, no rinden".

albacete

nueve contagios en un edificio

Tres hospitalizados. El brote de covid-19 detectado en un edificio de Albacete afecta a nueve personas de dos familias, de las cuales tres se encuentran hospitalizadas, aunque la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha no lo considera un caso de transmisión comunitaria. El director general de Salud Pública, Juan Camacho, confirmó que en el edificio en el que fue detectado el brote están confinadas 18 personas que viven en seis de las catorce viviendas que hay en el inmueble, que estarán en aislamiento y cuarentena durante catorce días. Entre ellas están, los nueve casos confirmados de contagio, cinco de una unidad familiar a la que ya se hacía seguimiento desde hace días, y otras cuatro personas de otra familia que vive en una planta superior.

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