Viceconsejero de empleo y juventud

Marcos Muro: "Nuestra RGI es más generosa y garantista que el nuevo Ingreso Mínimo Vital"

08.06.2020 | 01:03
Marcos Muro, Viceconsejero de empleo y juventud

Marcos Muro ha negociado la compatibilidad del Ingreso Mínimo Vital con la RGI, una prestación que se ha tomado como modelo para la nueva ayuda estatal

El viceconsejero de Empleo y Juventud del Gobierno vasco, Marcos Muro, ha llevado a cabo durante semanas una negociación "larga, difícil, discreta y leal" –según palabras de la consejera Beatriz Artolazabal– con los representantes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para el diseño y encaje en el sistema vasco del nuevo Ingreso Mínimo Vital. Una prestación estatal que será gestionada desde Euskadi y en la que se han logrado los objetivos de "complementariedad, subsidiaridad y ventanilla única" en relación con la Renta de Garantía de Ingresos. "Insistíamos en el modelo único de gestión porque no entendemos que las personas que requieren prestaciones destinadas a un mismo fin, que es cubrir las necesidades básicas, tengan que acudir a dos ventanillas diferentes. Y nos costó hacer entender eso", rememora Muro sobre las conversaciones con el Ministerio.

¿El Departamento de Empleo y Políticas Sociales tiene una estimación de cuántos beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital (IMV) se pueden sumar a los de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI)?

—Aún no, porque hasta el último minuto no hemos sabido los requisitos exigidos por el Estado para acceder al IMV. Ahora estamos en la fase de cruzar esos requisitos con los datos de las personas o unidades de convivencia que tenemos registradas en Lanbide para saber cuáles tienen derecho. Lo que sí sabemos es que hay colectivos que perciben la RGI y que no entran en los supuestos del IMV, como los pensionistas, las personas en situación irregular y algunos otros. A partir de ahí tenemos que hacer el cruce de datos y entonces sabremos cuántos de los actuales titulares de la RGI pueden recibir el IMV y cuántos de los que ahora no tienen derecho a la RGI pueden acceder al IMV. Creo que estos últimos no serán muchos, porque nuestra RGI es más generosa y más garantista. El propio ministro lo ha reconocido y en un análisis comparativo se puede comprobar.

¿Asumir la gestión del IMV va a suponer algún cambio o remodelación de Lanbide?

—En esta legislatura, en el documento que habíamos presentado en el Parlamento Vasco sobre reforma y modernización de Lanbide ya contemplábamos la posibilidad de recibir nuevas prestaciones para gestionarlas desde el Servicio Vasco de Empleo, ya dejábamos esa puerta abierta.

¿Cómo va ser esa gestión del IMV?

—Dado que a partir del próximo día 15 se van a poder recibir las solicitudes de las personas que consideren que tienen derecho al IMV, debemos acordar cuanto antes los detalles de la transferencia, porque lo que en el Estado va a hacer el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) aquí lo va a hacer el Gobierno vasco a través de Lanbide. A partir de ahí, los titulares de una RGI no tienen que hacer nada, nosotros nos pondremos en contacto con ellos, ya que cuando alguien que ahora esté percibiendo la RGI pueda tener derecho al IMV se lo reconoceremos y se hará un ajuste entre nuestra prestación y la del Estado sin que los beneficiarios tengan que realizar ningún trámite extra.

¿Destacaría alguna diferencia entre el Ingreso Mínimo Vital y la Renta de Garantía de Ingresos?

—La única diferencia sustancial es la del tiempo de residencia y la ayuda para vivienda. La Prestación Complementaria para Vivienda (PCV) supone que en Euskadi a las cuantías de la RGI hay que añadir una ayuda que puede llegar a los 250 euros. Es importante porque de los 54.000 titulares actuales de RGI, la mitad están recibiendo esa prestación. El IMV prevé un complemento, cuya cuantía aún está por definir, para las unidades familiares con un alquiler que supere en un 10% la renta garantizada que les corresponda, pero aún tiene que salir el decreto.

¿La creación del IMV afectará en algún aspecto a la reforma de la RGI que ha quedado pendiente en el Parlamento Vasco?

—La reforma pendiente afecta a la RGI y la negociación parlamentaria será la que determine si se modifica algo de lo previsto en la proposición de ley. Es importante saber que no se trata de una renta para la emancipación de las personas, por eso está establecido el límite de los 23 años.

La consejera Beatriz Artolazabal ha señalado que la negociación con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones ha sido "una minuciosa labor de orfebres", ¿tan difícil ha sido?

—Hemos hecho una labor de coordinación con otros departamentos y la verdad es que lo que se planteaba en el primer borrador y lo que acabó publicado en el BOE no tenían nada que ver. Inicialmente desde el Ministerio pensaban que la RGI era el suelo a partir del cual el Estado complementaba con el IMV. Ahí tuvimos que empezar a corregir, porque es todo lo contrario: el IMV es el suelo y nuestra RGI complementa. Para nosotros el objetivo fundamental eran la complementariedad, la compatibilidad y la subsidiaridad. Y lo logramos centrándonos en el autogobierno y en el modelo de gestión. Les costó entenderlo pero se consiguió. Ha sido una labor que no se ha visto en la que ha habido muchas horas y muchas reuniones.

¿Ya se sabe cómo van a adecuar el resto de comunidades autónomas sus rentas mínimas al nuevo IMV?

—Es probable que los ciudadanos de otras comunidades tengan que acudir a dos ventanillas, aunque la realidad es que las rentas mínimas autonómicas, excepto las de Nafarroa y Catalunya, no tienen los importes ni las garantías de la RGI, por lo tanto algunas comunidades podrían dejar de aplicar sus rentas. Otra cosa es que a partir de 2021, tal y como pone el real decreto ley, se podrán hacer convenios para que el INSS transfiera a las comunidades el dinero del IMV para que lo gestionen. Yo lo que percibo en las conferencias sectoriales sobre el tema es que algunas comunidades autónomas están encantadas con que el Estado asuma esa gestión.

Tras comprobar las consecuencias de la crisis sanitaria del covid-19 en el mercado laboral, ¿ve necesario crear nuevos programas de ayuda al empleo?

—Lo que hemos hecho y con lo que debemos continuar es con medidas paliativas para frenar el aumento del paro. Tenemos que intentar paliar los efectos de la pandemia en el empleo. A partir de ahí también nos toca preocuparnos y ocuparnos de cómo recuperar el empleo y crear o seguir con programas de ayuda a los colectivos más desfavorecidos. Otro frente importante son las iniciativas para ayudar a las empresas en su reinvención, desarrollando una agenda económica de innovación y transformación, definiendo cuales son los sectores clave en Euskadi que en estos momentos han podido quedar tocados. Sabemos que además del comercio, el turismo y la hostelería, hay otros sectores clave para nosotros, como son la aeronáutica, la automoción, el transporte, las energías€

¿Hay alguna iniciativa más en marcha?

—Hemos puesto ya en marcha el programa de garantía juvenil con los ayuntamientos y en breve sacaremos el programa de entidades y empresas locales en el que los jóvenes y los colectivos más desfavorecidos van a tener una presencia importante. Y tenemos la convocatoria de formación, tanto para desempleados como para ocupados, que debemos sacar a la mayor brevedad posible y, debido a la situación que estamos viviendo, flexibilizando criterios. También estamos trabajando en el Plan Estratégico de Empleo y Reactivación económica que el lehendakari ha titulado Euskadi Zutik, y estamos muy atentos a los programas y medidas que se aprueban para el ámbito europeo. Ya tenemos los planes MEDE y Sure, lo último ha sido la propuesta del fondo de recuperación Next Generation UE, dotado con 750.000 millones de euros, de los que 500.000 van a ser transferencias o subvenciones a fondo perdido y 250.000 son préstamos, para el periodo 2021-2024. Se estima que de eso a España le corresponderán 77.324 millones de subvenciones y 63.122 en préstamos, ahora falta saber cuánto será para Euskadi.

Como responsable de las políticas de juventud usted ha impulsado las recomendaciones para retomar las actividades de ocio propias del verano, como campamentos, colonias y udalekus, una iniciativa que ha generado dudas.

—Queríamos generar seguridad y certezas tanto a familias como a entidades públicas y privadas para la desescalada y recuperación de actividades de tiempo libre educativo. Nos pusimos a redactar un documento que ya estábamos trabajando a través del Injuve. El documento se pasó al Ministerio de Sanidad y al departamento de Salud, que le dieron el visto bueno. Luego tuvimos una videoconferencia con las tres diputaciones forales y quedamos en oír sus consideraciones. Tras otra videoconferencia, el borrador se pasó a Eudel, EGK y las asociaciones que trabajan en el ámbito infantil y juvenil. Ese documento es fundamentalmente sanitario, sigue las recomendaciones de Salud y Sanidad que fijan si las reuniones pueden ser de ochenta personas o más, no hay discusión técnica sobre lo que dicen.

¿Cree que se puede hablar de una generación covid formada por los niños y jóvenes que han terminado el curso en sus casas y sin poder salir?

—Yo no sería tan alarmista. Hemos tenido dos meses largos de confinamiento, ha sido duro por la situación vivida, pero no creo que podamos decir que estamos ante una generación marcada por esto. Creo que las actividades se van a ver más afectadas que las propias personas. Es verdad que la pandemia nos ha afectado, es una situación que no vamos a olvidar, pero hemos reaccionado bien y creo que tenemos que seguir en el ámbito colaborativo de la cooperación. Unidos somos más fuertes y ahora y en los próximos meses tenemos que ir todos a una y mirar cómo sacamos este país adelante.

"Estamos en la fase de cruzar los requisitos para el IMV con los datos de las personas registradas en Lanbide"

"Trabajamos en el Plan estratégico de reactivación Euskadi Zutik y muy atentos a lo que aprueban en Europa"

"Con el borrador de medidas para el ocio educativo infantil queríamos generar seguridad y certezas"