La cara amable de la cuarentena, de la A a la Z

18.05.2020 | 00:23
La cara amable de la cuarentena, de la A a la Z

Dicen que la pandemia del coronavirus ha democratizado la vulnerabilidad del ser humano, pero al mismo tiempo ha redescubierto la faceta más generosa y comprensiva de las personas

Gracias al cambio al horario de verano de finales de marzo fue posible restar una hora al duro confinamiento. Y en todo este tiempo, todos hemos aprendido mejor el significado real de la palabra resiliencia, esa capacidad sobrehumana para resistir y adaptarse a situaciones desfavorables y hostiles y hacerlo, además, sacando lo mejor de nosotros.

Aplausos. Cada tarde desde hace 64 días a las ocho (el primero fue a las 22.00 horas, coincidiendo con la entrada en vigor del estado de alarma) resuenan en calles, plazas y barrios los aplausos para agradecer el descomunal esfuerzo del personal sanitario principalmente, pero también de esos otros profesionales que están en primera línea atendiendo a la ciudadanía€ Se rumorea en redes sociales que ayer pudo ser el último, pero las Mareas Blancas siguen convocando a romperse las palmas ante una "acción anónima que sin santo ni seña, se arroga la potestad de querer cerrar ventanas, tapar bocas, atar manos y silenciar humanidad". Así que ya saben.

BALCONES. Aunque una simple ventana también vale para asomarse al mundo incierto que ha engendrado esta pandemia. También se ha convertido en escenario improvisado de caceroladas contra el machismo e incluso en rampa de lanzamiento para artistas. Y sobre todo, han recuperado su valor de engranaje de las comunidades de vecinos.

CUARENTENA. No hay mal que por bien no venga, dice el refrán. Y si no, que se lo pregunten a todas esas personas que han aprovechado el largo aislamiento entre cuatro paredes para convertirse en expertos cocinillas, en monitores de fitness, en artistas y músicos, en maestros de yoga y pilates o en hábiles magos para sorprender a amigos y familiares en las videollamadas. Algunos, incluso han aprovechado para recuperar su fe€

DONACIONES. La arrolladora propagación del covid-19 ha derivado en una escasez de equipos de protección como mascarillas, batas y guantes. Un revés que, sin embargo, sirvió de palanca de cambio. Profesionales en ERTE donaron sus materiales, se crearon grupos de costura para confeccionar mascarillas caseras. Y los más modernos (makers), siguen fabricando viseras de protección y piezas para máquinas con sus impresoras 3D.

EMOCIÓN. No confundir con la sensiblería o con la tristeza. El coronavirus ha despertado los sentimientos ancestrales de pertenencia a la comunidad en un buen puñado de personas. Y más de uno y de dos se ha emocionado al ver alguna imagen de profesionales sanitarios a pie de pandemia o, simplemente, al contemplar su calle desierta€

FUTURO. Ha habido tiempo para todo durante este confinamiento. De hecho, ha sido un momento especialmente idóneo para compartir reivindicaciones y sumar voces en la defensa, por ejemplo, del medio ambiente. La juventud así lo ha entendido y desde sus plataformas de Fridays For Future han mantenido en alto la bandera de un mundo más justo y sostenible. El 22 de marzo fue el Día mundial del Agua, el 22 de abril el dedicado a la Tierra y el 22 de mayo será el de la diversidad biológica. Y el 5 de junio, para que lo vayan apuntando, el del medio ambiente.

GRATIS. Ha sido tiempo de servicios ofrecidos de balde, desde taxistas que han trasladado a los hospitales sin coste al personal sanitario, hasta distintos profesionales que se han ofrecido en las redes su asesoramiento.

HUMOR. Entre tanta desolación y necroinformaciones, unas chispitas de alegría han sido como el aceite de la vida. Y reírse con los memes que nos han llegado –y nos seguirán llegando– revitaliza el ánimo, evita ponerse excesivamente tristes y, sobre todo, nos recuerda que tenemos una faceta informal y bromista y que el ser humano es optimista por naturaleza.

INDUSTRIAS. Muchas industrias tuvieron que parar su producción habitual, pero no dudaron en ofrecerse para fabricar materiales destinados a la salud pública y que la inmensa mayoría de los mortales desconocíamos de su existencia: respiradores, geles hidroalcohólicos,€

JUGAR. La cuarentena ha servido para reencontrarse con la baraja de cartas y los juegos de mesa: desde el socorrido parchís o el dominó, hasta el Monopoly han recuperado su lugar en la vida de muchos adolescentes y han sido la excusa perfecta para que se olviden durante un tiempo del smartphone, la tablet, el ordenador o la televisión.

KIDJO. La embajadora de Buena Voluntad de Unicef Angélique Kidjo ha regrabado la canción Pata Pata de Miriam Makeba, calificada como "la más desafiantemente alegre del mundo" para difundir información y esperanza contra el coronavirus. Pata Pata significa literalmente Toca Toca en xhosa (de Sudáfrica). La versión actual incluye estrofas como ¡Es hora de sentarse! De no tocarse. Quédate en casa y espera. Tenemos que lavarnos las manos Así que no Toca Toca. [...] No te toques la cara y mantén la distancia por favor.

LIBROS. Las descargas de libros y audiolibros ha sido notable. Y en algunos lugares se han abierto clubes virtuales de lectura. Además, los libros y sus historias han contribuido a que la reclusión haya sido más llevadera.

MÚSICA. La pandemia tiene su banda sonora, como el Resistiré del Dúo Dinámico, un himno ya para varias generaciones, como también lo es el tema homónimo de los hermanos De Castro (Barón Rojo).

NOTICIAS. Pero de las positivas: enfermos que pasan de la UCI a planta, contagiados que dejan el hospital tras curarse, tasa de contagio por debajo de 1, personas que ayudan de forma altruista a los demás,€ ha habido muchas noticias buenas en medio del caos.

ORGANIZACIÓN. Los municipios pequeños y los barrios más activos de las ciudades han organizado redes de cuidados a personas en situación de riesgo que están solas en casa y necesitan que alguien les baje al perro o les haga la compra semanal o una llamada amiga.

PANCARTAS. Y lemas. Todos apelando a la ilusión y siempre con un tono optimista. Los arcoíris de todos los colores y tamaños se han convertido en símbolo de la esperanza para personas de cualquier raza o religión.

QUEDADAS. Muchos días sin salir de casa pero sí de encuentros virtuales con el sano propósito de acercarnos a amigos y familiares. Para el recuerdo quedarán esas quedadas colectivas para hacer el pintxopote con la cuadrilla, lucir los mejores disfraces con los compañeros de clase, participar en certámenes de gastronomía con los vecinos,€

RESPETO. La pandemia nos ha incrustado en un escenario irreconocible dominado por el temor, que no miedo, y el recelo ante el covid-19, pero también por la obediencia a las estrictas normas establecidas durante el estado de alarma, por la admiración hacia el trabajo de algunos profesionales y por la cortesía hacia esas personas y colectivos más vulnerables.

SOLIDARIDAD. Filósofos, psicólogos y sociólogos han coincidido al decir que las crisis –no solo esta del covid-19– sacan lo peor que los seres humanos llevamos dentro pero también lo mejor, y una de las cosas buenas de esta pandemia es la solidaridad que ha aflorado para que nadie se quede atrás.

TUTORIALES. Que levante la mano quien no haya visto un vídeo por Internet para aprender a quitarse los guantes, fabricar mascarillas o simplemente ponerse en forma.

UNIDAD. Este virus lo paramos entre todos ha sido y sigue siendo uno de los mensajes más repetidos, así como las llamadas a la colaboración de todos, cada uno desde su responsabilidad y sus posibilidades. Un ejemplo: católicos, judíos y musulmanes se unieron este pasado día 14 para rezar por el fin de la pandemia.

VIDEOLLAMADAS. Ni el famoso distanciamiento social ni la lejanía física han sido impedimento para mantener el contacto con familiares, amigos e incluso con los compañeros de oficina y ahora de teletrabajo.

WHATSAPP. La aplicación de mensajería ha echado chispas durante este tiempo y el volumen de fotos, audios, vídeos y mensajes de texto compartidos está siendo de récord.

XDE INCÓGNITA. Nadie, ni el televiso Fernando Simón, sabe cuándo se despejarán muchas incógnitas de esta crisis sanitaria.

YO ME QUEDO EN CASA. Esta pandemia ha tenido varios lemas que, como si fueran mantras, han sido memorizados y se siguen repitiendo sin descanso como #YoMeQuedoEnCasa o #QuédateEnCasa.

ZUMBA. Esta modalidad que fusiona baile y fitness ya llevaba tiempo entre nosotros, pero el subidón que ha experimentado su práctica ha sido espectacular gracias al confinamiento y a los mensajes llamando a la actividad física.