Ayuda sin paternalismo

Cáritas Bizkaia adapta sus programas de ayudas en otros países

16.04.2020 | 00:47
Proyecto de Cáritas Etiopía de acceso al agua y de agricultura.

Los programas de formación se adecúan por la pandemia en Indonesia, Congo, Etiopía, Serbia, Líbano y Haití

Esta crisis sanitaria ha posibilitado estrechar, aún más si cabe, los lazos de amistad con nuestras amigas y amigos de Perú, Ecuador, Congo, Etiopía, Indonesia, Serbia, Líbano y Haití, con los que a lo largo del año compartimos proyectos y actividades, y con quienes en estos días compartimos más WhatsApp y correos de los habituales, interesándonos mutuamente por la marcha de nuestro día a día en esta situación inédita. Y hemos constatado que la solidaridad entre las personas y los países es de doble dirección".

Así describe la situación Amaya Ruiz, técnica de Cáritas del Área de Cooperación Internacional, quien también cree que es el momento de "evitar esa mirada paternalista. Es la oportunidad de mirarnos como iguales". Ruiz se refiere a que ante una pandemia global la solidaridad se debe extender de manera bidireccional. "Porque ellos están preocupados por nuestra situación y nosotros debemos preocuparnos por ellos", señala.

Aún es temprano para predecir cómo afectará esta crisis a las actividades que desde Cáritas Bizkaia tenían planificadas en los diferentes países, "pero seguramente las consecuencias serán importantes, ya que esta pandemia llega en un momento en el que existen otras crisis humanitarias graves provocadas por la inseguridad alimentaria, los conflictos, el desplazamiento de personas que huyen de la violencia o de las consecuencias del cambio climático, la sequía o las inundaciones.

Por este motivo no han dudado en flexibilizar sus programas. "Nuestras acciones de formación en derechos, empoderamiento de comunidades indígenas o mujeres, de formación en prevención de desastres naturales, entre otras, van a tener que flexibilizarse, y así lo estamos transmitiendo para responder a las consecuencias más urgentes que esta epidemia va a dejar", afirman.

Desde Cáritas Bizkaia pronto activaron la alerta. "Al ser nuestro país uno de los principales focos de la epidemia, nuestras contrapartes se pusieron rápidamente en contacto con nosotras, impactadas por la información que les llegaba a través de los medios de comunicación y las redes sociales. Nos iban preguntando por nuestra salud, por nuestras familias y por la situación de nuestros equipos de trabajo", explica.

A medida que la epidemia ha ido extendiéndose por el planeta, Cáritas Bizkaia es informada sobre el avance del contagio en cada país y de qué manera está afectando a las comunidades con las que se comparten los proyectos. Según Ruiz, "los gobiernos han reaccionado rápidamente con el cierre de fronteras terrestres y aéreas ante el temor de la propagación del virus, porque son conscientes de la debilidad de sus sistemas sanitarios y de que el confinamiento y el distanciamiento social, como medidas de prevención y contención, no son factibles como aquí. Es preciso comprender su realidad de máxima vulnerabilidad: las personas deben salir a la calle a ganarse el salario diario dentro de la economía informal, o viven en infraviviendas que no disponen de agua y han de salir a buscarla, tarea de la que muchas veces se encargan mujeres y niñas". En general, se constata que las medidas de aislamiento están afectando seriamente a las poblaciones donde el apoyo de Cáritas es predominante. Es por esto que los programas que se estaban desarrollando para formación a esta población han tenido que readecuarse a los tiempos de pandemia que viven dando prioridad a las medidas sanitarias así como al propio abastecimiento de víveres.

Las contrapartes (asociaciones y ONG), en este momento, están haciendo una intensa labor de prevención, apoyando con medidas de protección, informando y sensibilizando a las comunidades acerca de la realidad de esta pandemia, de su rápida propagación y de las medidas higiénicas para su protección. Una de las dificultades con las que se encuentran algunas comunidades es la ausencia de información, así como de recursos básicos para evitar el contagio como el agua, el jabón, o los equipos de protección individual.

Ruiz defiende que si la pandemia es global, la solidaridad debe seguir siendo global. "Aplaudimos las iniciativas de solidaridad que en nuestro entorno han surgido para dar respuesta a las personas más vulnerables de nuestra sociedad vizcaina, y que ponen en el centro la necesidad del cuidado especialmente a las personas más vulnerables, pero no podemos olvidar a quienes sufren las consecuencias de esta dura enfermedad en países que no pueden garantizar los derechos fundamentales de su población".

Cooperación

8 países

Proyectos. Cáritas Bizkaia tiene proyectos de colaboración con su organización en Perú, Ecuador, Congo, Etiopía, Indonesia, Serbia, Líbano y Haití, con los que a lo largo del año comparte, además de proyectos, diversas actividades.

Formación

Derechos. Los programas en marcha de formación entre la población de estos países tratan de fomentar sus derechos, el empoderamiento y también en la prevención de desastres naturales

Flexibilizar

Ante la pandemia. Dada la situación actual, Cáritas ha decidido flexibilizar sus programas para atender en estos momentos algunas cuestiones que son primordiales para fortalecer las medidas de sanidad en estos países.

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