Trabajadores esenciales en primera línea contra el coronavirus

Hay personas que tienen que seguir trabajando, que tienen que arrinconar su derecho a protegerse del contagio permaneciendo en casa para seguir prestando unos servicios necesarios para la sociedad

12.04.2020 | 08:31
Enrique Ruas, gasolinero.

Incluso cuando todo se paraliza porque la prioridad es detener la pandemia, hay personas que tienen que seguir trabajando, que tienen que arrinconar su derecho a protegerse del contagio permaneciendo en casa para seguir prestando unos servicios necesarios para la sociedad.

Borja Badiola, bombero


"Actuamos con el cuidado de siempre y mucha desinfección"

Los bomberos, como otros muchos trabajadores de servicios esenciales y emergencia, han tenido que sumar a su trabajo habitual unos protocolos especiales de descontaminación del material y de prevención. Borja Badiola reconoce que eso "supone más trabajo, aunque también es cierto que, a causa del parón de actividad, hay menos salidas para algunos tipos de intervenciones que antes eran habituales". En cuanto a las labores que él y sus compañeros realizan ahora, señala que el apoyo al personal sanitario ya se hacía normalmente. "Lo que ocurre es que cuando hay que actuar en una evacuación o en la apertura de una vivienda, al cuidado con el que actuamos siempre ahora le añadimos un trabajo de desinfección y control de todo el material utilizado. Intentamos mantener la distancia de seguridad con las personas, pero cuando es inevitable acercarse o tener contacto, tomamos todas las precauciones", explica. Borja Badiola asegura que las personas a las que ayudan en una emergencia siempre se muestran agradecidas por la labor de los bomberos, pero en estos momentos están notando aún más esa gratitud.

Iker Salgado Serna, cámara de televisión


"La gente quiere saber qué pasa y nosotros somos sus ojos"

"Me pongo guantes y mascarilla, y cada día, cuando acabo el trabajo, desinfecto todo el equipo, porque tengo que volver a casa y no quiero contagiar a mi mujer, pero no salgo con miedo", asegura Iker Salgado Serna sobre su día a día informando sobre la pandemia. Respecto a ese trabajo esencial que realiza como informador, Iker asegura que "profesionalmente creo que es un momento importante y estamos grabando imágenes que se recordarán mucho tiempo. Ahora la gente está en sus casas y quiere saber qué pasa, nosotros somos sus ojos y oídos. Estamos viviendo una situación que se ve pocas veces, llena de imágenes, tanto tristes como bonitas y alentadoras; en los hospitales, en la calle...". También reconoce que desde hace un mes solo hay un tema informativo que seguir y eso "es muy raro". "Normalmente un tema se agota cuando pasa cierto tiempo, pero este no, porque todo el mundo está pendiente del coronavirus". Pese a la excepcionalidad que está grabando con su cámara, Iker Salgado espera que todo pase cuanto antes "porque soy el primero que quiere poder salir a la calle sin un papel que lo autorice".

Javier Fernández, Farmacéutico


"Nos sentimos abandonados por parte de las instituciones"

"Nos sentimos ninguneados por la administración y desprotegidos, tenemos sensación de abandono por parte de las instituciones, pero nos queda el agradecimiento de nuestros clientes", dice Javier Fernández sobre el trabajo que desarrollan él y otras muchas personas en las farmacias. Explica que "se calcula que solo el 20% de las personas infectadas de covid-19 están hospitalizadas, el resto están en sus domicilios y a esas las atendemos nosotros, por eso tenemos mucho riesgo y, sin embargo, a día de hoy todavía no hemos recibido de las instituciones ningún tipo de equipamiento". Este farmacéutico, al igual que sus colegas, afronta esos riesgos con más medidas de seguridad: "Hemos adaptado la zona de atención al público con mamparas, marcas para mantener la distancia, usamos hidrogel...". Javier destaca como positivo el buen funcionamiento del sistema de reparto de medicamentos a personas que no pueden acceder a la farmacia y reconoce que en algunos momentos "ha habido una especie de histeria porque no había mascarillas". "Mi principal frustración -dice- es el desabastecimiento total de algunos productos".

Asier Erkoreka, Policía local


"El mayor aplauso debe ser para los ciudadanos en sus casas"

Asier Erkoreka afirma que incorporar material y medidas de seguridad anticontagio a su trabajo habitual ha sido "un proceso de adaptación" que ahora ya se ha normalizado. "Los servicios de emergencias y policiales tenemos una gran capacidad para adaptarnos a nuevos escenarios y afrontar la improvisación ante las circunstancias, lo hemos hecho, aunque es verdad que toda esa protección ha dificultado un poco el día a día", señala. El responsable de la Policía local de Basauri asegura que en los primeros días "había bastante incertidumbre sobre lo que suponía esta pandemia, pero para cuando se decretó el estado de alarma las policías municipales ya estábamos preparadas. A partir de ahí nos hemos centrado en salvaguardar el cumplimiento del decreto y de todas las medidas restrictivas". Erkoreka opina que "la ciudadanía está teniendo un comportamiento ejemplar". "Hemos aplaudido el trabajo de muchos colectivos, pero creo que el mayor aplauso se lo merecen los ciudadanos. Tantas y tantas familias y personas que están en sus casas, cumpliendo las medidas y contribuyendo a esto se resuelva".

Enrique Ruas, gasolinero


"Hemos reducido el trato con el cliente y la atención es más fría"

El abastecimiento de combustible es un servicio esencial que debe realizarse a pesar de que la circulación de vehículos ha descendido a mínimos nunca vistos. Por eso Enrique Ruas ahora desarrolla la mayor parte de su trabajo "en el interior" de una gasolinera en Muxika. "El servicio es prepago -explica-, el cliente se sirve, le pedimos que use guantes, y le cobramos a través de una ventanilla, así que el riesgo es menor". Enrique asegura que también usa medios de protección personal cuando limpia y desinfecta los surtidores y las áreas exteriores de la gasolinera. "Puede ser más trabajo, pero como ahora hay muchos menos clientes, se hace bastante llevadero y nos sentimos protegidos", afirma, aunque también opina que esta forma de trabajar, "manteniendo las distancias y sin poder prestar un servicio directo", es "más fría". "Estamos acostumbrados a salir a la pista, a atender a los clientes, cosas que ahora no podemos hacer, es una situación extraña", añade. Los clientes, por su parte, "aceptan bien las normas y respetan las medidas, aunque siempre hay alguno que se olvida de ponerse los guantes", reconoce Enrique Ruas.

Leyre Panero, trabajadora de Eroski


"Todas las que atendemos al público nos exponemos más"

"Es inevitable tener cierto miedo a contagiarte, porque te expones más que las personas que no trabajan o que se quedan en casa", dice Leyre Panero, trabajadora de Eroski y al pie del cañón del abastecimiento de productos de primera necesidad. A pesar de contar con material de protección y usar guantes, mascarilla, pantalla para la cara, mamparas y desinfectante, "mucho desinfectante", "las que trabajamos atendiendo al público tenemos miedo, sobre todo por las personas que tenemos en casa y porque sabemos que estamos en riesgo", asegura Leyre. Un factor importante para aumentar o mitigar sus riesgos es el comportamiento de las personas que acuden al supermercado y es que, según dice Leyre, "un 85% de los clientes hacen las cosas bien, mantienen las distancias, usan guantes, compran lo imprescindible y vienen lo menos posible€, pero hay otros que no respetan las medidas o vienen varias veces al día. Hace falta que todo el mundo se conciencie, que no acaparen productos ni hagan compras irracionales, porque no hay racionamiento, pero hubo un momento que, con el papel higiénico, por ejemplo, fue una locura".