Alerta mundial por el coronavirus

Estancos en tiempo de coronavirus: De la cajetilla al cartón

Considerados como un servicio esencial, los estancos se mantienen abiertos pese al confinamiento. Ahora, señalan desde el sector, la gente compra más cantidades para ir menos veces

04.04.2020 | 00:13
Los estancos continúan abiertos pese al estado de alarma y el confinamiento al ser considerados servicios esenciales

EL tabaquismo fue identificado en China como uno de los factores de alto riesgo con respecto al coronavirus. Los informes fueron concluyentes: los fumadores infectados tenían 2,4 posibilidades más de terminar en la UCI que los no fumadores. Bajo esta premisa, y siendo conscientes de que el tabaco añade un factor gravísimo de riesgo a la pandemia, la pregunta es: ¿El estado de alarma y el confinamiento han reducido en estas tres semanas la venta de tabaco?

A la espera de los datos referentes a este año, los que maneja Adelta (Asociación Empresarial del Tabaco) reflejan que el año pasado en Bizkaia se consumieron 51.549.880 cajetillas, una importante cifra que, sin embargo, supuso un 1,57% menos que en 2018. En lo que sí hubo aumento fue en el tabaco de liar, oferta preferida por los más jóvenes ya que se consumieron 80.269 kilogramos, un 1,28% más que en 2018. Por acabar de dibujar el panorama completo, se vendieron 76.477.363 unidades de cigarros puros, un 2,80% menos, y 7.609 kilogramos de tabaco de pipa, un 29,08% más que el año anterior.

Fuentes de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España aseguraron a DEIA que hasta finales de mes no tendrán datos de cómo fueron las ventas el pasado marzo. "Vamos a esperar, pero en principio hubo un aumento ante el temor de desabastecimiento y se veían grandes colas ante los estancos para hacer acopio, pero en la última semana se notó un menor ritmo de venta", señalaron estas fuentes.

Otra forma de comprar

Plentzia tiene poco más de 4.000 habitantes que se abastecen en dos estancos: uno en la calle Ribera, en el casco viejo plentziarra, regentado por José Antonio, y otro en el Puerto, al frente del cual figura Iñigo.

Tanto José Antonio como Iñigo coinciden en que no han notado una merma en la venta de tabaco. "No creo que se venda menos, lo que se ha cambiado es el hábito. Antes se compraba por cajetillas y ahora es por cartones", señala José Antonio. Iñigo corrobora esta precisión. "Antes de que se publicara el decreto de confinamiento tuvimos lo que se denomina síndrome del papel higiénico. La gente tenía miedo a quedarse sin existencias y fue una locura. Había cola para hacer acopio de tabaco", asegura Iñigo, que desvela que esa misma "locura" se vivió en el polígono de Etxebarri, donde los estanqueros van a por el material. "Nunca he visto algo igual, unas colas tremendas y al final había que coger número y esperar el turno. Lo nunca visto".

Iñigo afirma que ahora vende lo que él llama "material de confinamiento". "Ahora la gente ya sabe que tabaco sigue habiendo, que no va a haber desabastecimiento en los estancos. Entonces, como hay que quedarse en casa, se llevan más tabaco para aguantar el confinamiento. El otro día un cliente se llevó cuatro cartones, pero no por miedo a que se quedara sin ello, sino que, según me dijo, por no tener que andar saliendo de casa a cada momento".

Y lo mismo que ocurre con el tabaco sucede con otros géneros a la venta en el estanco. "La lotería está suspendida, así que nada. Eso no se vende. Y material escolar también se vende mucho menos. En lo que sí se ha notado incremento es en revistas de pasatiempos –crucigramas, solitarios, sopas de letras– y libros. Lo dicho, material de confinamiento para estar en casa", asegura Iñigo, que, además, sí reconoce un cambio. "Antes abríamos mañana y tarde, ahora solo por la mañana. Yo soy de los que creo que si es necesario el confinamiento hay que hacerlo bien. No puede ser que se salga a sacar el perro, luego a por el pan, a la tarde a por tabaco y, al final, estás todo el día en la calle", señala. Ya lo saben, el estanco del Puerto de Plentzia solo está abierto por las mañanas.

clave para el estado 

En el primer decreto para instaurar el estado de alarma surgieron las primeras críticas de por qué los estancos estaban calificados como una actividad esencial, consideración ratificada posteriormente tras la decisión del Ejecutivo de Sánchez de dejar en "hibernación" la economía estatal.

Algunos médicos apuntan a que el hecho de dejar que aquellos que fuman habitualmente consigan su ración es una medida para evitar que el estrés del aislamiento se aúne al del confinamiento. De esta forma, el tabaco sería bien de primera necesidad sanitaria, además de física. Con todo, el debate entre facultativos y los expertos implicados en la lucha contra el tabaquismo persiste, máxime cuando el Gobierno permite que los estancos sigan abiertos.

Por su parte, la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España agradece que se haya puesto en valor la condición del estanco como servicio público, siendo uno de los establecimientos autorizados para permanecer abiertos y continuar vendiendo su producto y ofreciendo sus servicios al ciudadano.

Sobre la posibilidad de cerrar, las fuentes de la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España consultadas por DEIA aseguran que hay de todo. "Imagínate, en Madrid tenemos 1.500 estancos. Hay estanqueros que, por miedo, o porque han sufrido en su familia los efectos de la pandemia quieren cerrar, pero otros se ponen en la piel del fumador, confinados en casa y sin tabaco y se suben por las paredes y, por eso, deciden tener el establecimiento abierto", señalan. Además, afirman que "somos mucho más que venta de tabaco. En los estancos se ofrecen otros servicios, como el envío de dinero a otros países que no se puede parar. Es lógico que desde muchos sectores se nos considere un servicio esencial", apostillan.

Asimismo, junto o en paralelo a la discusión médica, hay un componente económico en la decisión de mantener abiertos los estancos como servicio público esencial. La recaudación fiscal derivada del tabaco se mantuvo estable en 2019 por séptimo año consecutivo, en torno a los 9.000 millones de euros.

De este modo, cerca de 50.000 personas en el Estado español de manera directa, indirecta o inducida trabajan en el sector del tabaco. De ese total, un 60% están relacionadas con la venta minorista de tabaco en los expendedurías, pero hay otros muchos relacionados con el cultivo o la venta. En concreto, los 13.286 estancos en España ejercen, según señalan desde el sector, una importante función en el control de la venta.

venta de tabaco

Datos de 2019. En Bizkaia se vendieron 51.549.880 cajetillas de tabaco, 76.477.363 unidades de cigarros puros, 80.269 kilogramos de tabaco de liar y 7.609 kilogramos de tabaco de pipa.

Datos de marzo. Según la Unión de Asociaciones de Estanqueros de España, hasta la última semana de abril no tendrán los datos exactos de la venta de tabaco en marzo, con el estado de alarma ya en vigor.

Servicio esencial

El Ejecutivo mantiene abiertos los estancos

Tanto en el primer decreto como en el segundo, en el que se dictaron más restricciones, los estancos son considerados servicios especiales y siguen abiertos.

 

Importante recaudación fiscal para el estado

La recaudación por el tabaco se mantuvo estable en 2019 por séptimo año consecutivo en torno a los 9.000 millones de euros.

 

Alrededor de unas 50.000 personas trabajan en ello

Cerca de 50.000 personas en el Estado español de una manera directa, indirecta o inducida trabajan en el sector del tabaco.

Es un sector que mueve en el Estado alrededor de 50.000 personas y que deja una recaudación fiscal en torno a 9.000 millones de euros

Durante los primeros días del confinamiento, los estancos sufrieron su particular 'síndrome del papel higiénico' trasplantado al tabaco