Las servicios sociales reparten táperes a los sin techo, con los polideportivos habilitados

Los comedores sociales ofrecen comida a los usuarios, pero estos deben consumirla en locales que cumplan las medidas

18.03.2020 | 07:02
Los voluntarios preparan táperes en el comedor de Damas Apostólicas.

El coronavirus es una amenaza que no discrimina a nadie, pero aún así las personas más vulnerables siguen siendo, también en esta situación de pandemia, las más perjudicadas. No es fácil establecer distancias de seguridad en un comedor social o guardar cuarentena en la calle, que es la casa de las personas que no tienen un hogar. Los servicios sociales comenzaron el pasado viernes a adoptar medidas para proteger a los más desfavorecidos en esta epidemia. Los comedores sociales optaron por repartir táperes con la comida, en lugar de servirla en los centros, para evitar que la proximidad sea un foco exponencial de contagio.

Es solo una primera medida. Además, han habilitado los diferentes polideportivos de la capital para desviar a los usuarios de los albergues y cumplir así las medidas sanitarias recomendadas. En ellos deberán permanecer las 24 horas del día. Pero la realidad, a veces, se hace tozuda y deriva en situaciones que ponen de manifiesto la miseria en sus términos más absolutos.

Las personas que atienden a estos colectivos temen que muchos ingieran la comida del táper en la calle. Una preocupación que tiene alarmada a los responsables de Cáritas. Para Aitor Ipiña, gerente de Bizitegi, esta situación pone el altavoz en cuestiones que ya reclaman desde el tercer sector, como es "la necesidad de que los sin techo tengan no solo un lugar donde dormir, sino también donde estar". Ayer, uno de los comedores sociales, el de las Damas Apostólicas ubicado en Indautxu, que habitualmente ofrece 200 comidas, repartió 130 táperes de los que solo un 30% fueron para personas que se los llevaron a sus pensiones o pisos. Del resto, temen que se lo comieran en la calle. En Barakaldo, este mismo comedor distribuyó 55 comidas. Nueve las llevaron a sus casas y al resto se las proporcionaron en el polideportivo. En el resto de comedores sociales que ofrecen sus servicios en Bilbao ocurrió lo mismo. Los Franciscanos de Irala, por ejemplo, ofrecen desde hace unos días bocadillos a sus usuarios, según señalaron a DEIA.

Por todo ello, los servicios sociales trabajan para que la comida sea llevada directamente a los centros habilitados para acogida de las personas sin hogar en Bilbao y evitar así que anden por la calle. Desde el Ayuntamiento de Bilbao señalaron que la atención a todas las personas en situación de exclusión que acuden y precisan de los Servicios de Urgencias Sociales, albergues y comedores sociales, entre otros recursos, esta garantizada. Destacaron que se están cumpliendo con rigurosidad -en todos los recursos disponibles- las recomendaciones de higiene, distancias y limpieza dictadas por el Departamento de Salud del Gobierno vasco, que también precisaron que en cuanto al Servicio Municipal de Acogida Nocturna, hay habilitados espacios en polideportivos municipales además de la red habitual de recursos propios y convenidos.

Servicio diurno Asimismo, estos espacios están preparados para dar servicio diurno y están ya abiertos, algunos desde el pasado viernes, en La Casilla y Deusto. En los próximos días distintos servicios de comida y distribución se encargarán del reparto del avituallamiento. No está confirmado por el Consistorio, pero es muy probable que la Fundación Peñaskal sea una de las encargadas.

El gerente de Bizitegi, una de las entidades del tercer sector que trabaja con las personas sin hogar, señaló que "cada día estamos intentando dar respuesta a las necesidades que originan esta nueva situación. Estamos viendo cómo poder darles dar cobertura". Algunas de las medidas que serán implantadas a partir de ahora constatan algo que estos organismos reclaman desde hace tiempo. "El sinhogarismo no es solo ofrecer un sitio donde pasar la noche, sino también donde pasar el día. Estos días al menos lo van a tener".

Para las personas que habitualmente se ocupan de los colectivos más vulnerables esta situación se agrava "en las personas que no tienen un hogar". Ipiña, señala que en todo caso, cada día intentarán dar respuesta a lo que surja.

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