cayó a un pozo de gran profundidad

La Fiscalía pide tres años de prisión para el dueño de la finca donde murió Julen

Solicita que el acusado indemnice a los padres del niño por la muerte  y a la Junta de Andalucía en el valor de los daños ocasionados

09.02.2020 | 09:26
David Serrano (c), dueño del terreno donde el niño Julen falleció al caer por un pozo en Totalan (Málaga) el pasado enero, acompañado por unos allegados, a su salida de las dependencias judiciales,

Pide que indemnice a los padres por la muerte y a la Junta en el valor de los daños

MÁLAGA. La Fiscalía ha pedido tres años de prisión para el dueño de la  finca de Totalán (Málaga) donde murió el pequeño Julen, el niño de  dos años que cayó a un pozo de gran profundidad y cuyo cuerpo fue  rescatado 13 días después, al considerar que los hechos son  consecutivos de un delito de homicidio por imprudencia grave.

En el escrito de acusación, el fiscal pide la apertura de juicio oral contra David Serrano, dueño  de la finca; e incide en que "no había señalizado ni advertido" de la  presencia de la prospección.

El ministerio público insiste en que el acusado "era el único  conocedor" de la existencia del pozo por el que cayó el pequeño,  añadiendo que "los demás desconocían" la presencia del mismo ya que  "apenas se veía".

Asimismo, se pide que el acusado indemnice a los padres de Julen  por la muerte de su hijo y, de igual modo, a la Junta de Andalucía en  el valor de los daños y perjuicios causados que se determinen en la  ejecución de la sentencia.

RELATO DE LOS HECHOS

En las conclusiones provisionales del escrito se indica que el  acusado el 13 de enero de 2018 fue junto con su pareja y su hija  menor, así como con los padres de Julen y el pequeño a la finca.  Cuando llegaron, el acusado aparcó en la explanada en la que había  realizado una obra con una canalización o zanja en forma de 'L' con  la finalidad de asentar un futuro muro, que pretendía construir y  que, además, se dispuso a mostrar al padre del pequeño, desplazándose  ambos por la finca e iniciándose las tareas necesarias para hacer la  comida.

Los menores, mientras tanto, y según el relato del ministerio  público, estaban junto a sus madres. Así, la madre de Julen "se  sentía indispuesta" por lo que dijo a su marido que iba a llamar al  centro de trabajo para avisar de "la imposibilidad de acudir",  encomendando el cuidado de Julen al padre.

Así, tras alejarse la madre del lugar, Julen quedó junto a la  hija del acusado. Entonces el menor se bajó de la silla y se metió en  la zanja de canalización en forma de 'L' y "comoquiera que la misma  favorecía su control, al ser de 50 centímetros de profundidad no se  lo impidieron, caminando dentro de ella".

Julen se puso a correr por la misma, según el fiscal, y al ver que  echaba a correr, la pareja del acusado comenzó a gritar el nombre del  menor, reaccionando "de forma inmediata" el padre, corriendo ambos en  dirección de Julen para pararlo y evitar "que se hiciera daño con las  piedrecitas o las paredes de la zanja".

Según el relato, al llegar a su extremo final "de forma repentina  y sorprendente" desapareció de la vista, ya que "Julen se coló por la  boca del pozo que se encontraba a ras del suelo de la zanja, "en el  extremo final y sin tapar, precipitándose en su interior". La boca  del pozo era de 28 centímetros de diámetro, reduciéndose  posteriormente hasta los 21-22 centímetros.

Tanto la pareja del acusado como los padres de Julen  "desconocían" que estaban preparando la comida "a 17 metros de  distancia de un pozo sin tapar; al igual que tampoco sabían que  estaba el mismo al final de la zanja en forma de 'L' en el lado  corto; y que Julen corría en dirección a la boca del mismo.

En acusado, según el fiscal, no había señalizado ni advertido la  existencia del pozo "justo al lado del lugar en el que iban a comer".  Se precisa, asimismo, que el acusado "sí había avisado al padre de  Julen de la presencia de pozos" pero cuando lo hizo "estaban junto a  otro pozo que se encontraba en otra zona de la finca correctamente  señalizado y cerrado" por lo que el padre del pequeño "no le dio más  importancia".

Además, según señala el fiscal, el acusado "era el único  conocedor" de la presencia del pozo por el que se cayó el pequeño,  añadiendo que "los demás desconocían" la presencia del mismo ya que  "apenas se veía".

Según señala, también el dueño "a sabiendas de todo ello y de la  falta de protección suficiente y adecuada, no adoptó medida alguna  para evitar cualquier posible resultado lesivo, poniendo en peligro  la vida de los dos menores; su propia hija y la de Julen, que  finalmente cayó por él".

El padre del niño intentó sin éxito sacar a Julen del pozo  "lesionándose los brazos en su intento de alcanzarlo, apartó los dos  bloques de hormigón que rodeaban la boca y metió una goma de regar  con el intento de que Julen se agarrara" pero "era imposible" pues  "desconocía" que el pozo tenía 110 metros de profundidad y que el  menor se encontraba precipitado hasta el fondo, apunta el relato.

Tras esto y una vez el menor cayó, según el fiscal, se alertó a  los efectivos, "que se personaron en el lugar de los hechos  iniciándose todas las actuaciones necesarias para el rescate del  menor" que "despertó la atención mundial" y "en el que el sacrificio  y la entrega de todos los participantes, trabajando sin descanso las  24 horas del día, nos enorgullece".

Julen cayó el domingo 13 de enero a al pozo y su cuerpo fue  encontrado a las 01.25 horas de la madrugada del sábado 26 de enero  por los equipos de rescate que lo buscaban desde el momento del  suceso; y a las 03.29 horas se logró subirlo a la superficie.

Cabe recordar también que la Junta de Andalucía ha remitido al  juzgado que lleva el caso por la muerte de Julen un escrito para  personarse como perjudicada en el procedimiento. Así lo aseguraron a  Europa Press fuentes judiciales, que indicaron que esto da opción a  la Administración andaluza a reclamar el coste derivado del rescate.

De esta manera, se ha cifrado en 687.749,51 euros el coste de  todas las actuaciones que se hicieron para rescatar a Julen. Se trató  de una verdadera obra de ingeniería civil en un contexto de  emergencia, con unas condiciones muy adversas en cuanto a las  dificultades del terreno.

Por otro lado, la Secretaría General de Industria, Energía y Minas  de la Consejería de Hacienda procedió a la apertura de dos  expedientes sancionadores contra el propietario de la finca donde  falleció Julen y contra la empresa perforadora del pozo en concepto  de "presuntos autores por infracción muy grave en materia de  seguridad minera", y que ambos casos comporta una sanción dentro de  una horquilla que oscilaría entre los 300.001 euros y el millón de  euros.

La titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga que  instruye el caso de la muerte del pequeño Julen, considera que el  dueño de la finca de Totalán cometió presuntamente un delito de  homicidio por imprudencia grave. Así se indica en un auto, recurrido  por la defensa del único acusado, en el que se dispone que sigan las  actuaciones por el trámite del procedimiento abreviado, apuntando que  David Serrano, propietario de la parcela, pudo cometer un delito de  homicidio por imprudencia grave.