Una historia que cruza el charco

El documental ‘La Promesa’ ha sido elegido para ser exhibido en varios festivales de cine, entre ellos el estadounidense Docutah

09.02.2020 | 09:06
Maribel Tellaetxe y Ángel Lorente, en un momento del rodaje del documental.

El documental ‘La Promesa’ ha sido elegido para ser exhibido en varios festivales de cine, entre ellos el estadounidense Docutah

LAS cuestiones humanas no entienden de fronteras ni de idiomas y eso es algo que está demostrando el documental La promesa. La vida no es una obligación, una cinta elaborada por Danel Lorente, hijo de Maribel Tellaetxe, en la que muestra el día a día que vivían Maribel y su familia. Aquel duro día a día finalizó para Maribel el pasado 6 de marzo cuando Danel y su equipo ultimaban los detalles de una obra que está siendo presentada a un buen número de festivales de cine. Aunque la mayoría de certámenes aún no han publicado las cintas a seleccionar, La promesa. La vida no es una obligación ha tenido una gran acogida y ya está confirmada su presencia en varios festivales, entre ellos, el prestigioso Docutah que se celebrará en la ciudad estadounidense de Saint George. "No esperaba que el documental tuviese la gran acogida que está teniendo. Nuestro único objetivo era y es que la gente pensase y que viese que la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido es una cuestión de respetar voluntades", apunta Danel.

Docutah inició su andadura en 2009 y en su décimo aniversario contará, en septiembre, con la presencia del hijo de Maribel. Además de proyectar su obra, el portugalujo contará al público la historia de su madre y de la cuestión de la legalización de la eutanasia. "Lo importante es que se hable de este tema, que se creen espacios de debate y reflexión. Me sigue resultando muy duro ver el documental y hablar sobre él, pero seguiremos adelante con nuestro propósito de que se hable de este tema", profundiza Danel.

No será Docutah el único lugar en el que, además de ser proyectada esta dura y real historia, se hablará de esta cuestión, puesto que se hará un debate-reflexión posterior en otras citas para las que el documental ha sido seleccionado. Desde el preestreno de esta cinta el pasado abril en los Cines Ballonti, La promesa. La vida no es una obligación ha sido presentada a "entre veinte y 25 festivales al mes y seguiremos a este ritmo hasta septiembre u octubre". La historia de Maribel Tellaetxe se ha presentado a festivales de todo el mundo y también a citas que tienen lugar a escasos kilómetros de Portugalete como, por ejemplo, el festival de Cine Invisible de Bilbao. La primera toma de contacto de este documental con los festivales fue muy buena, aunque tan solo es el comienzo, ya que "el 80% de los certámenes a los que nos hemos presentado aún están cerrando sus selecciones", tal y como apunta Danel Lorente.

EMPATÍA Y APLAUSOS

A la vez que el documental se presenta a diversos certámenes, es proyectado en distintos lugares. Pasado el preestreno, la siguiente prueba de fuego tuvo lugar en Barcelona, ante un público que, a diferencia del jarrillero, no conocía a Maribel. El resultado, la reacción del respetable que llenó el Cine Girona de la Ciudad Condal fue abrumadora. "Ver un cine lleno de gente que no conocía a ama, en pie y ofreciendo un aplauso de varios minutos es algo que te pone la piel de gallina. El encargado de los cines nos dijo que en diez años no había visto nada igual. Una ovación así en la sala y luego ver a la gente salir del cine reflexiva, compungida y en silencio", expone Danel. Y es que ese nudo en la garganta que crea la mezcla de dramatismo y ternura de las escenas que se dibujaban en la vida de Maribel y su familia es difícil de deshacer. "La gente empatiza con la historia y con nuestra causa. Hay quien me ha dicho que la mitad del aplauso que nos brinda es por la labor audiovisual, pero que la otra mitad es por la lucha que estamos realizando", apunta Danel. En septiembre, esos aplausos, esas reflexiones sobre la vida y su fin o sobre el alargamiento de la misma contra el deseo de las personas que solo sufren y ese nudo en la garganta del espectador cruzarán el charco, porque la dureza y humanidad transmitida en la historia de Maribel supera cualquier frontera y océano.