informe de Ecologistas en Acción

El 70% de la población de Euskadi respiró aire contaminado el pasado año

09.02.2020 | 07:11
La contaminación atmosférica provoca efectos negativos tanto en la salud de los seres vivos como en los ecosistemas.

El informe analiza los datos  recogidos en casi 800 estaciones oficiales en el Estado, 55  en Euskadi

BILBAO. Según ha informado Ekologistak Martxan, en un año de abundantes  lluvias, el cambio climático y el repunte en la quema de combustibles  fósiles mantienen un "problema que afecta a la salud de la  ciudadanía, pero también a los cultivos, bosques y espacios  naturales".

El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos  recogidos en casi 800 estaciones oficiales de medición instaladas en  todo el Estado español, entre ellas 55 situadas en Euskadi.

En lo que respecta al Euskadi, entre sus principales conclusiones,  destaca que en 2018 se ha producido una reducción general de los  niveles de contaminación de partículas en suspensión (PM10 y PM2,5),  dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2), recuperando  aparentemente la tendencia decreciente de estos contaminantes  iniciada en 2008 con la crisis económica.

CAPITALES

La contaminación generada desde las ciudades de Bilbao, Donostia y Gasteiz, las autopistas y autovías, y la zona industrial  del Bajo Nervión, se extiende por el territorio afectando a zonas más  alejadas y rurales en la forma de ozono troposférico.

El informe de Ecologistas en Acción toma como referencia los  valores máximos de contaminación recomendados por la Organización  Mundial de la Salud (OMS) y el objetivo a largo plazo para proteger  la vegetación establecido por la Unión Europea.

De acuerdo a esos  niveles, el aire contaminado afectó 2018 al 70% de la población y  casi la mitad del territorio de Euskadi.

Si se toman los estándares de la normativa, más laxos que las  recomendaciones de la OMS, no habría población que respira aire  contaminado por encima de los límites legales. No obstante, la  estación de tráfico de la ciudad de Bilbao que venía superando el  valor límite anual de NO2 quedó en 2018 muy próxima al mismo, por lo  que una parte de los 870.000 habitantes del Bajo Nervión  "probablemente respiró también durante el año pasado aire contaminado  por encima del estándar legal", ha afirmado la organización  ecologista.

Las elevadas precipitaciones y la inestabilidad atmosférica han  reducido los episodios de contaminación, contribuyendo de manera  importante a mejorar la calidad general del aire. El invierno y el  otoño han resultado húmedos, lo que ha favorecido la dispersión y  deposición de los contaminantes típicamente invernales (NO2 y  partículas). En cambio, pese a las fuertes lluvias primaverales, el  prolongado calor estival ha mantenido elevadas los niveles de ozono.

AMENAZA PARA LA SALUD

Al margen del dióxido de nitrógeno (NO2), las partículas PM2,5 en  el aire todavía afectaron a dos quintas partes de la población del  País Vasco, concentrada en el Gran Bilbao, aunque dentro del límite  legal. Siguen, por tanto, siendo una "seria amenaza para la salud, a  pesar de que el año pasado se recuperó la tendencia a la baja de este  contaminante que se inició en 2008, con la crisis económica", ha  apuntado.

El ozono troposférico es el contaminante que presenta una mayor  extensión y afección a la población, con unos niveles que se  mantienen estacionarios o incluso al alza. Esto se debe al incremento  de las temperaturas medias y de las situaciones meteorológicas  extremas (olas de calor) durante el verano, como resultado del cambio  climático. Durante 2018, por el prolongado calor estival, la  población y el territorio del Litoral, las Cuencas Interiores y el  Valle del Ebro de Euskadi han seguido expuestos a concentraciones de  ozono peligrosas para la salud humana y vegetal.

El descenso de la contaminación del aire es consecuencia en  primera instancia de la coyuntura meteorológica, caracterizada por  una mayor inestabilidad atmosférica, y en menor medida de la  reducción de la producción eléctrica en centrales térmicas. No  obstante, el cambio de ciclo económico está conllevando el aumento de  la quema de combustibles fósiles en el transporte y la industria,  recuperando los niveles del año 2012.

A juicio de la organización ecologista, la contaminación del aire  "debería abordarse como un problema de primer orden". Cada año se  registran hasta 30.000 muertes prematuras en el Estado español por  afecciones derivadas de la contaminación del aire, según la Agencia  Europea de Medio Ambiente (AEMA). "La información a la ciudadanía no  es ni adecuada ni ajustada a la gravedad del problema", ha alertado.

DAÑOS EN CULTIVOS

Por otra parte, los costes sanitarios derivados de la  contaminación atmosférica representan al menos 50.000 millones de  dólares al año, un 3,5% del PIB español, según el Banco Mundial, sin  considerar el coste de los daños provocados sobre los cultivos y los  ecosistemas naturales.

Los Planes de Mejora de la Calidad del Aire para reducir la  contaminación son obligatorios según la legislación vigente. Pero, en  el caso del NO2, el Gobierno vasco "aún no ha aprobado el plan en la  aglomeración del Bajo Nervión, ni tampoco en el caso del ozono el  plan en la zona de las Cuencas Interiores, donde resultan  preceptivos. Se trata de una negligencia que está poniendo en peligro  la salud de más de un millón de habitantes en ambas zonas", ha  denunciado Ekologistak Martxan.

A su parecer, la "única forma" de mejorar la contaminación del  aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando  el transporte público, la bicicleta y el tránsito peatonal. También  cree necesario promover el ahorro energético, adoptar las mejores  técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de  carbón y penalizar el combustible y los vehículos diésel.