bilbao - Ascensores y escaleras mecánicas por todas partes, tabletas electrónicas y videojuegos, comida hipercalórica, bebidas azucaradas que sustituyen al agua... El avance del sobrepeso en el mundo y la poca efectividad de las medidas desplegadas para combatir la pandemia de obesidad ha vuelto a encender las alarmas de la Organización Mundial de la Salud que asegura que Europa afrontará una crisis de “enormes proporciones” hacia 2030, y ha situado a España entre los países que pulverizarán la báscula. Uno de los aspectos sobre los que centra el foco es la obesidad infantil, que se ha disparado drásticamente “en menos de una generación” y el impacto de este fenómeno en la edad adulta.
Esta organización advierte de que 42 millones de lactantes y niños en edad preescolar (de hasta 5 años) padecieron sobrepeso u obesidad en el mundo en 2013. En concreto, desde 1990 y hasta 2013, la cifra aumentó en 32 millones. Entre los países desarrollados, los especialistas ponen de ejemplo a Estados Unidos, donde los niños pesan una media de cinco kilos más que hace treinta años y uno de cada tres tiene un Índice de Masa Corporal superior al recomendado. Pero en los países en desarrollo el sobrepeso también avanza rápidamente, con la paradoja añadida de que, en muchos casos, va acompañado con desnutrición por el abuso de alimentos ricos en calorías y pobres en nutrientes, la fórmula mágica de la comida basura.
Y España se acerca peligrosamente a Estados Unidos. Los expertos destacan que se ha diagnosticado con kilos de más y gran cantidad de grasa corporal a niños de dos años. “Nos llegan a esa edad, ya obesos, y a los 4 años entran en el momento crítico que determinará su futuro; un año después ya sufren obesidad severa”, explica Diego Yeste, responsable de endocrinología pediátrica en el Hospital del Vall d’Hebron. “Tengo pacientes que, con apenas cinco años y poco más de un metro de altura, pesan 65 kilos, es muchísimo”, asegura Marta Ramón, endocrino en el Hospital de San Juan de Dios.
¿Cambio de tendencia? Sin embargo, frente a una gráfica que iba en continuo ascenso y a una ingesta de calorías in crescendo, algo podría estar cambiando. A falta de los estudios concluyentes que se divulgarán a final de año, un informe de febrero dirigido por el doctor Vicente Martínez Vizcaíno, de la Universidad de Castilla-La Mancha muestra que ha bajado el porcentaje de obesidad en los pequeños de la casa. “En España hemos visto que la frecuencia de sobrepeso y obesidad ha caído del 35% a un 21-22% dependiendo del género”. El director del Centro de Estudios Sociosanitarios de esta universidad aboga por implantar hábitos saludables. “Los primeros años de la infancia son los idóneos para hacerlo. Los datos actuales indican que los niveles de actividad física de los niños españoles están por debajo de la media, por lo que tenemos que hacer mayor hincapié en este sentido”.
Suscribe la tesis de que el sobrepeso de los pequeños puede estar frenándose, el médico y nutricionista Javier Aranceta. “Los trabajos del último año transmiten que la prevalencia de la obesidad infantil se ha estancado, que se está produciendo un parón porque hasta ahora subía un 1% o un 2% cada año. Quizá ha podido comenzar la reversión de este problema de salud pública porque cuando hay un problema, éste no desaparece de golpe sino que primero se para y luego va bajando poco a poco”. A su juicio, “el problema estriba ahora en las capas más bajas de la población. Tendremos que estar vigilantes porque es una epidemia importante en extractos económicos desfavorecidos, en gente sin recursos”, destaca. El Departamento de Salud del Gobierno vasco también ha mostrado su inquietud por esta epidemia. Según la última Encuesta de Salud de Euskadi, la obesidad afecta al 14,1% de los varones y al 12,3% de las féminas. Los datos referidos a la población infantil y juvenil también son preocupantes porque el 12,2% de los vascos entre 4 y 18 años presenta obesidad. Las mayores tasas se dan entre los niños de 11 a 14 años (19,4%) y entre las chicas de 15 a 18 (15,6%).
vascos en su peso Un objetivo prioritario del Plan vasco de Salud 2013-2020 es lograr que la gente esté en su peso. Para conseguirlo, esta hoja de ruta de la sanidad vasca prevé que los médicos tanto de atención primaria como hospitalaria realicen un cribado de sus pacientes para tener identificados a los que tienen kilos de más mediante el cálculo de los índices de masa corporal y la medición del perímetro de cintura. Estas acciones buscan realizar un seguimiento de las personas obesas para conseguir que bajen de peso. Y es que el objetivo para 2020 es reducir al menos en un 10% el porcentaje de personas gordas promoviendo la actividad física y una alimentación más saludable.
El responsable de la Unidad de Endocrino Infantil del Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Araba, Ignacio Díez, cree que los últimos datos muestran que la incidencia de los kilos de más sigue siendo “peligrosamente elevada en España situándose en niveles muy próximos a los de Estados Unidos”. Además, advierte de que algunos estudios convierten a España en líder europeo en obesidad infantil”. Plantea que la obesidad durante la infancia puede dejar secuelas difíciles de revertir ya que aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, apnea obstructiva del sueño, hipertensión, dislipidemia, síndrome metabólico, problemas cardiovasculares e incluso cáncer, además de generar problemas para el desarrollo de relaciones sociales.
No obstante, España no será el único país en abanderar básculas saturadas, sino que la mayor parte de los europeos registrará un aumento destacado en la proporción de personas con sobrepeso, sin distinción entre hombres y mujeres. Entre los países que también sufrirán subidas significativas, la OMS sitúa a Grecia, Austria o República Checa. El aumento en la báscula afectará incluso a territorios que tradicionalmente han tenido índices bajos, como es el caso de Suecia.