Laudio - Con la noticia aún reciente, familiares, amigos y vecinos de Laudio acudieron ayer al funeral de Gabino y Mercedes García, padre e hija, que fallecieron el domingo después de ser apuñalados en la playa de Laredo, localidad cántabra donde pasaban el verano.

La ceremonia fue celebrada ayer a las seis y media de la tarde en el Salón del Reino de los testigos de Jehová de la localidad alavesa, donde se dio el último adiós a los dos fallecidos, practicantes de esta religión. Cientos de personas acudieron al lugar, entre ellos el alcalde de Laudio, Natxo Urkixo, y el de Laredo, Ángel Vega.

Minutos antes de comenzar el acto llegaban al centro los familiares, la madre y viuda de los fallecidos y sus hijos y hermanos. Recibidos por la multitud que se habían acercado para despedir a Gabino y Mercedes, los familiares, visiblemente afectados, agradecían el apoyo de la gente.

Los vecinos de la localidad aún no asumen la pérdida de estos dos laudiotarras. Salomé, conocida de la familia, recordaba a DEIA que no olvida el momento en el que se entero de la desgracia. “Me enteré por los medios de comunicación, por la noche, fue terrible”, recuerda esta vecina de Laudio. Por su parte, Julián, amigo de Gabino desde la infancia, le conoció en su pueblo de León y más tarde coincidieron en la localidad alavesa. Julián comentaba como Gabino era una persona sencilla, agradable con todo el mundo, “le encantaba caminar y charlar”, rememoraba emocionado Julián.

En la misma línea recordaban a los fallecidos los miembros de la comunidad religiosa a la que pertenecían tanto Gabino como Mercedes. El representante del Salón del Reino de Testigos de Jehová de Laudio afirmó que es un duro golpe para toda la comunidad, “un suceso terrible por la naturaleza de estos fallecimientos”, añadió. Antes del funeral se celebró un breve acto en el cementerio, mientras insistían que de lo que se trata ahora es de dar consuelo y esperanza a la familia.

Mario I. R., que desde el martes está en la cárcel de El Dueso, en Santoña (Cantabria), fue reducido en la misma playa por un ertzaina fuera de servicio, que lo retuvo hasta que llegó la Policía local. Una vez descartada la hipótesis de la violencia machista, la Guardia Civil trata de esclarecer si el supuesto agresor conocía de algo a los fallecidos, cuya residencia veraniega se encuentra a 200 metros de la urbanización en la que se aloja el detenido.