bilbao. Es uno de los más rocambolescos casos de la historia judicial española. Declaraciones cruzadas, autoinculpaciones, intentos de suicidio y miles de euros para dragar el río Guadalquivir, dar la vuelta como un calcetín a un vertedero y peinar una zanja cercana a la casa de la víctima, en Camas (Sevilla). El asesinato de Marta del Castillo, porque lo único que parece estar claro es el crimen en sí, sigue envuelto un año después en una bruma de mentiras y manipulaciones que han indignado a la opinión pública.
Miguel Carcaño, el ex novio de la joven, confesó el crimen y está en prisión pero ni él ni sus cuatro presuntos compinches han desvelado dónde está el cuerpo de Marta. Se la sigue buscando. Un jurado popular juzgará a Carcaño, su hermano, Francisco Javier Delgado -en cuyo piso se cometió el crimen-, y Samuel Benítez, amigo del asesino confeso. La cuarta imputada es la novia de Delgado, María García Mendaro, hija de una alta dirigente del PSOE sevillano, Ángela Mendaro, amiga íntima de Manuel Chaves. Antonio del Castillo, padre coraje de Marta, ha dicho recientemente que teme que la justicia se deje influenciar por los "juegos de poder". Un juzgado de menores decidirá el futuro del adolescente conocido como El Cuco.