Margarita Robles justifica ahora el espionaje por el 'procés': "¿Qué debe hacer un Estado?"

La confesión implícita y retadora de la ministra enerva al independentismo, que pide su cabeza, e implosiona el hemiciclo

27.04.2022 | 14:38
Margarita Robles, durante su intervención en el Congreso.

"¿Qué ha de hacer un Estado cuando alguien vulnera la Constitución? ¿Qué ha de hacer cuando declara la independencia? ¿Cuando alguien corta las vías públicas? ¿Realiza desórdenes públicos? ¿Cuando alguien tiene relaciones con dirigentes políticos de un país que está invadiendo Ucrania?". El reconocimiento implícito del espionaje al mundo independentista que hizo ayer miércoles una desatada Margarita Robles dinamitó a corto plazo las relaciones entre el Ejecutivo español y el Govern, y quién sabe si no puede suponer un vuelco en el tablero político y la capitulación de la legislatura de no mediar desde Moncloa una respuesta que amaine el temporal y que, desde el sector soberanista, pasaría en primer término por la dimisión o cese de la ministra. La responsable de Defensa, en una actitud desafiante, ligó los seguimientos realizados desde el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) al empuje del procés entre 2017 y 2019, una justificación rayando lo maquiavélico que terminó por romper todas las costuras. El rostro de compañeras suyas en el hemiciclo, como el de María Jesús Montero, o la gestualidad de integrantes de Unidas Podemos lo resumían todo, toda vez que Robles no solo no mostró disposición a aclarar el espionaje sino que pasó al ataque acusando a los independentistas de tener cosas que esconder.

En sus respuestas a Junts, la CUP y el PNV, la ministra se limitó a garantizar que tanto el Gobierno como sus organismos públicos cumplen "escrupulosamente" la ley y emplazó a la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso para poder dar todas las explicaciones, ya que las actuaciones del CNI están sujetas a secreto por ley. "A lo mejor muchos de los que ahora dan lecciones tendrán que callarse cuando se vean las actuaciones que han tenido", auguró en tono retador. "Les viene bien aparecer como víctimas, pero no les he oído nunca defender los principios básicos del Estado de derecho y los derechos y libertades de todos los ciudadanos", argumentó Robles, que lamentó en su intervención no poder hablar abiertamente porque la ley impide dar detalles de las actuaciones del CNI, incluidos los programas que utiliza, y así defenderse de las acusaciones "sin pruebas". "No se puede venir haciendo manifestaciones sin soporte probatorio", insistió, a expensas de la comparecencia de la directora del CNI, Paz Esteban. El jeltzale Aitor Esteban le adelantó que las explicaciones en esa comisión no serán suficientes, ya que su experiencia en anteriores legislaturas demuestra que "ahí nunca se ha contado un secreto". Frente a ello, solicitó una comisión de investigación abierta, la desclasificación de los documentos y la derogación de la ley del CNI. "Puede atribuirme hasta la muerte de Manolete", ironizó ella.


Indignación en Esquerra


Las palabras de Robles indignaron profundamente a ERC, de quien depende buena parte de la inminente agenda legislativa. Gabriel Rufián las tachó de "burradas" mientras Sánchez se pronuncia en "un tono bajito", y sugirió a la titular de Defensa que "pida la entrada en el PP". "Era la candidata de la gran coalición y está siendo la mejor ministra del PP", abundó, afeando a la socialista que dijera desconocer en qué "prestigiosos" medios de comunicación se basan los independentistas para denunciar las escuchas, en alusión a The New Yorker, que publicó la investigación de Citizen Lab. La conclusión del portavoz republicano es que la ministra está "intentando boicotear" a su propio Gobierno. También cargó contra la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, por no investigar el hackeo a móviles de diputados para espiarles y por enviar a los diputados afectados a ir a "un pobre informático" de la Cámara "a preguntarle qué ha pasado" con el sistema Pegasus.

Desde Junts, Míriam Nogueras instó a Robles que se deje de "cuentos" porque su Ejecutivo "no solo no limpia las cloacas, sino que las está colocando, nos están espiando y además desde hace años". Y añadió: "Después de una semana escurriendo el bulto, hoy se han aclarado muchísimas cosas. Usted se ha delatado". A lo que la ministra contestó con otra encomienda: "Si tienen dudas, vayan a los tribunales". Por su parte, el diputado del BNG, Néstor Rego, subrayó que Robles "no puede continuar en el cargo ni un minuto más" tras admitir que el Ejecutivo "actúa de forma ilegal" y espía a la fuerzas que "no coinciden con los postulados de los partidos del régimen".

Sánchez llama a confiar


Previamente, antes de que su responsable de Defensa dinamitara el ambiente, Sánchez trató de templar gaitas con sus socios de investidura, destacando la investigación abierta en el seno de los Servicios de Inteligencia e insistiendo en su voluntad de ofrecer explicaciones en el Congreso y de reconducir el diálogo. Rufián le conminó a decidir con quién quiere seguir gobernando lo que resta de legislatura: "Díganlo, tienen una alternativa, el PP, que es de centro, de centro penitenciario, pero sus votantes lo tienen que saber". A lo que el presidente español reiteró su intención de esclarecer los hechos. "Máxima transparencia y máxima voluntad de esclarecer. Vamos a rendir cuentas", proclamó el líder del PSOE. "Le pido reconstruir la confianza", rogó. Intervino hasta el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, para aclarar que el Gobierno "trabaja todos los días para que las instituciones estén a la altura de lo que piden los ciudadanos" y "merece continuar". En su réplica al diputado de Bildu Jon Iñarritu, aseguró comprender a las personas espiadas pero también apeló a "no prejuzgar" y esperar a que se esclarezca la verdad. "El Gobierno tiene la conciencia bien tranquila", zanjó. A la salvación del Ejecutivo se prestó incluso la titular de Justicia, Pilar Llop, que acusó a Esquerra de "alimentar al monstruo y la bestia de la extrema derecha", en referencia a Vox, por insistir en las denuncias por el espionaje cuando, a su juicio, "la calidad democrática de España está fuera de duda". Otra cosa es que sí comparta su "indignación".

Para entonces, la confesión en toda regla de Robles ya había enfurecido a los directamente afectados y hecho saltar todas las alarmas. Porque el fin no justifica los medios.

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