15-M: diez años de una utopía popular

En 2011 miles de personas tomaron la Puerta del Sol, kilómetro 0 de una lucha que se extendió a todo el Estado

15.05.2021 | 01:03
Miles de personas tomaron la plaza de la Puerta del Sol en Madrid, que se convirtió en el epicentro del movimiento del 15-M, protesta que se extendió a todo el Estado

Hace diez años, mayo de 2011, en más de cincuenta ciudades del Estado español la denominada sociedad civil salió a la calle. Con la madrileña Puerta del Sol como kilómetro cero –nunca mejor dicho–, las protestas se multiplicaron hasta convertirse en eje de la política, no ya estatal, sino europea y mundial. El 15-M, también llamado "movimiento de los indignados", fue un tsunami ciudadano que quería promover una democracia participativa alejada del bipartidismo protagonizado por PSOE y PP y del dominio de bancos y corporaciones, así como una "auténtica división de poderes" con la intención de mejorar el sistema democrático.

¿Qué fue y qué significó el 15-M?

Según Iñigo Errejón, líder de Más País, fue "una irrupción popular que puso patas arriba la política española, la esfera y la discusión pública, puso a la defensiva a las élites e hizo de las razones de los indignados, las razones de una amplia mayoría social". Eso sí, el ahora diputado considera que el 15-M "ha muerto".

Los antecedentes

Para explicar las razones que llevaron al 15-M hay que hacer una exposición de cómo era la situación política, económica y social tanto en el Estado español como a nivel internacional. De entrada, conviene recordar que desde 2008 se sufría una grave crisis económica.

El 29 de septiembre de 2010 se convocó en el Estado una huelga general contra la reforma laboral promovida por el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero. La reforma había sido aprobada por el Congreso el 9 de septiembre de ese año y entró en vigor diez días después.

El 21 de octubre de 2010 se publicó el panfleto ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, escritor y diplomático francés y uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Hessel planteó un alzamiento "contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica", convirtiendo su panfleto en el Vademecum de la protesta.

Una fecha importante para explica cómo se llegó al 15-M es el 11 de febrero de 2011, día en el que a través de las redes sociales se hizo un llamamiento a salir a la calle a pedir "el fin del bipartidismo y una democracia más participativa". Se instó a concentrarse todos los viernes en la Puerta del Sol comenzado por ese mismo día, el 11 de febrero.

Igual de clave resultó la aprobación de la Ley Sinde el 15 de febrero, con los votos de PSOE, PP y CiU. Entre otros, uno de los objetivos de la ley impulsada desde el Ministerio de Cultura encabezado por Ángeles González-Sinde era permitir que un grupo de personas dependientes del Ministerio tuvieran la potestad de cerrar páginas web, lo que suscitó la protesta de los usuarios de las redes.

En este caldo de cultivo, el Patio de Maravillas, un viejo edificio en las entrañas del madrileño barrio de Malasaña, se convirtió finalmente en el escenario del germen del 15-M. Fue en ese lugar donde se celebraron las asambleas en las que se organizó la logística de la protesta y en el que nació la plataforma Democracia Real YA. A principios de marzo enviaron un comunicado a la prensa en el que señalaban que media docena de organizaciones se agrupaban en torno a esta plataforma. Las organizaciones eran Anonymous, Asociación de Desempleados Adesorg, Estado del Malestar, Ponte en pie, Juventud en Acción y No les Votes. Su reto era "despertar de forma simultánea y masiva la indignación de la gente" por los abusos de los poderes políticos y económicos.


La acampada

El ensayo general del 15-M se celebró el 7 de abril cuando la organización Juventud Sin Futuro consiguió reunir a 5.000 personas bajo el lema Sin casa, sin curro, sin pensión, sin miedo. Con este precedente, Democracia Real YA convocó una manifestación el domingo 15 de mayo a la que acudieron miles de personas y que culminó en la madrugada del día 16 cuando efectivos policiales desalojaron a los que seguían concentrados en Sol. La actuación policial se saldó con 19 detenidos. Sin embargo, un centenar de jóvenes decidió acampar en la Puerta del Sol y crearon el movimiento #acampadasol. Su intención era estar una semana, hasta el domingo 22, fecha de las elecciones municipales.

A primeras horas del martes día 17, la policía desalojó a las 200 personas que estaban acampadas. Por la tarde, y en protesta por este hecho, miles de personas volvían a llenar la plaza madrileña, donde, a pesar de la orden de desalojo, pasaron la noche dando así el pistoletazo de salida a lo que fue la principal seña de identidad del 15-M, las tiendas de campaña en plazas y calles. De hecho, a partir de ese día, la acampada se tornó en un verdadero campamento, se organizaron asambleas y los concentrados se dividieron en distintas comisiones. La protesta de Madrid se extendió como la pólvora por ciudades del Estado como Barcelona, Sevilla, Santiago, Salamanca o Tenerife. Por lo que respecta a Hegoalde, hubo acampadas en la Plaza Arriaga de Bilbao, la plaza de la Virgen Blanca en Gasteiz, en el Boulevard de Donostia y en la Plaza del Castillo en Iruñea.

Pese a las amenazas de la Junta Electoral Central, las concentraciones se mantuvieron en víspera de los comicios municipales y, además, en varias ciudades europeas se establecieron "campamentos solidarios". La asamblea de Sol fijó el 29 de mayo como la fecha en la que iban a levantar la acampada. Sin embargo, dos días antes, el 27 de mayo, los Mossos desalojaron el campamento en la Plaza de Catalunya de Barcelona, lo que prorrogó la acampada madrileña.

A principio de junio el cansancio comenzó a hacer mella entre los acampados y el 11 de junio las protestas se trasladaron a los ayuntamientos con motivo de la constitución de las nuevas corporaciones municipales. Finalmente, un día después, el día 12, se decidió poner punto final a la acampada y se convocaron manifestaciones para el domingo 19 de junio, movilizaciones que fueron todo un éxito con más de 200.000 personas en las calles. Apenas dos días después, el Congreso lanzó un guiño al 15-M con una declaración en la que se acordaba impulsar la democracia.

¿Quiénes fueron los grandes protagonistas?

Entre otros Fabio Gándara, Jon Aguirre, Pablo Gallego o Carlos Rodríguez. Gándara creó en Facebook el grupo Plataforma de coordinación de grupos pro movilización ciudadana, germen de Democracia Real YA. Aguirre fue uno de los portavoces de Democracia Real YA. Al igual que Aguirre, Gallego ejerció de portavoz durante las primeras horas. Rodríguez, por su parte, era diseñador gráfico y fue el encargado de crear las pancartas de la marcha del 15-M.

El poso


El 15-M dejó su poso. Así, se puede señalar que de la acampada y los debates que tuvieron lugar en la Puerta del Sol surgieron las denominadas Mareas. De este modo, algunos sectores como el de la sanidad o la educación pública se han organizado en mareas, la Marea Blanca y la Marea Verde respectivamente. Muchos consideran a la Marea Blanca la hija mayor del 15-M.

Además, si bien es cierto que antes del 15-M ya existían colectivos como Democracia Real YA (DRY), Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) o Juventud Sin Futuro, a partir de lo sucedido en Sol y en el resto de plazas y calles del Estado surgieron muchos proyectos, especialmente políticos. El más relevante de todos es Podemos, fundado en 2014.

Sin embargo, antes de la fundación de Podemos, en enero de 2013 se presentó el Partido X, nacido a partir de personas afines al 15-M. Solo se presentó a las elecciones europeas de 2014. Otros partidos surgidos del 15-M fueron Renovación Democrática Ciudadana  y Recortes Cero.

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