Elecciones del 5 de abril

Bildu aclara ahora que pactar con el PSE no implica "de facto" aparcar la soberanía

Contesta al PNV, que le afea que se plantee una alianza con PSE y Podemos tras criticar los acuerdos de los jeltzales

05.03.2020 | 01:30
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, con el diputado Oskar Matute.

El debate sobre la alianza de izquierdas que está agitando Podemos para desbancar al PNV del Gobierno vasco se puede convertir en una trampa para EH Bildu en la campaña de las elecciones del 5 de abril. La coalición abertzale tendría que apoyarse en dos partidos de obediencia española, el PSE y Podemos, y correr un tupido velo tras las críticas que ha dedicado todo este tiempo al PNV por encontrarse con el PSE y, en alguna ocasión, también con Podemos. La izquierda abertzale viene de haber recriminado a Urkullu desde su investidura en 2016 que optara por gobernar con los socialistas, y ahora lo acusa de romper el acuerdo sobre el nuevo estatus de autogobierno para descafeinar el derecho a decidir de la mano del PSE y de Podemos. El presidente de la ejecutiva del PNV, Andoni Ortuzar, no cree que su formación haya renunciado a la soberanía pero, a tenor de las críticas que le ha dedicado la izquierda abertzale, por la misma regla de tres le ha retado a que concrete si estaría dispuesta a renunciar a la soberanía, al derecho a decidir y al modelo confederal para gobernar con los socialistas y Podemos. El diputado de EH Bildu en el Congreso Oskar Matute ha respondido descartando ahora que pactar con Podemos o el PSE suponga "de facto renunciar a ser soberanista".

Para escapar de la contradicción, Matute se mostró pragmático y conciliador con el PNV, y no cayó en las críticas a los jeltzales por su política de alianzas, lo que supone virar el discurso. "Me sorprende que alguien diga que, si pactas con Podemos o con el PSE, de facto ya tienes que renunciar a ser soberanista, porque el PNV ha gobernado con el PSE, y no creo que jamás hayan anunciado públicamente que han renunciado a ser soberanistas o a construir la nación vasca", explicó en Radio Euskadi. Por ello, se mostró sorprendido por que "se diga que somos rehenes de una renuncia que tendríamos que hacer por gobernar con otras formaciones de izquierda de Euskadi". "El PNV ha pactado con el PSE y Podemos una determinada lectura de la Ponencia de Autogobierno. Yo entiendo y quiero creer que no lo han hecho renunciando a sus planteamientos de que este país pueda llegar a ser dueño de su propio destino", dijo el diputado, procedente de Alternatiba dentro de la coalición EH Bildu.

Las declaraciones contrastan con el marcaje que realizó la izquierda aber-tzale sobre Iñigo Urkullu en la antesala de su sesión de investidura como lehendakari en 2016. El candidato estaba sondeando las opciones de alcanzar acuerdos con otros partidos para garantizar la estabilidad de la legislatura, y EH Bildu trató de marcarle el camino para que no acordara con los socialistas vascos. La coalición abertzale sí tenía y sigue manteniendo una posición más aperturista sobre Podemos, con quien, de hecho, gobierna en varios ayuntamientos. "Si a lo largo de esta legislatura lo que se quiere es construir esa nueva arquitectura institucional, basada en el derecho a decidir, el PSE es un compañero de viaje complicado. Apoyarse en el PSOE y construir un estatus basado en el derecho a decidir son opciones incompatibles, y el que tiene que tomar la decisión, en este caso el PNV, deberá buscar compañeros de viaje adecuados al proyecto que quiera poner en marcha a lo largo de la legislatura. A partir de esta decisión, se verán las intenciones reales del PNV", dijo Iker Casanova en octubre de 2016, en una entrevista concedida a Onda Vasca.

En este contexto, Arnaldo Otegi ha evitado ser muy categórico y apostar de manera abierta por la alianza de izquierdas. El coordinador general de EH Bildu ha aclarado que lo importante es decidir para qué se gobierna, y no con quién. De ahí que se haya mantenido en la ambigüedad, asegurando que su coalición es el eje "central" tanto para articular una mayoría de izquierdas, como una soberanista. De hecho, no ha puesto solo como ejemplo la alianza de izquierdas en Irun entre el PSE, EH Bildu y Podemos para aprobar los Presupuestos, sino que también ha puesto en valor los acuerdos con el PNV para evitar que gobernara el PP en Bastida y Laguardia. Otegi parece que ha visto venir el marcaje del PNV y no quiere asumir el coste político de posicionarse con claridad sobre el pacto de izquierdas. Y sería una maniobra fútil porque la alianza de izquierdas es inviable en el corto plazo, en vista del rechazo de los socialistas vascos a gobernar con EH Bildu si no revisa su pasado de manera crítica. El problema radica en que, con esta ambigüedad, Otegi deja el camino expedito a Podemos para que se presente como adalid del pacto progresista. Por el contrario, si apostara por esa vía de izquierdas, lo que dejaría descubierto es el flanco abertzale que se disputa con el PNV, y quedaría expuesta ante sus propias contradicciones por haber considerado que es incompatible gobernar con el PSE y ser ambicioso en el nuevo estatus.

El veto sobre el PSE se mantuvo una vez arrancada la legislatura, donde los primeros meses se vieron marcados por una absoluta deslegitimación del PSE como socio por parte de la izquierda abertzale debido a sus posiciones sobre el autogobierno. En noviembre de 2017, Bildu pasó a palabras mayores y condicionó la negociación presupuestaria con el Gobierno vasco a la ruptura de las alianzas del PNV con los socialistas y el PP por su defensa del artículo 155 en Catalu-nya, que llevó a la suspensión del autogobierno. "No es posible mantener acuerdos estructurales con partidos que aplican o defienden la aplicación del artículo 155 y que, además, mantienen en la cárcel a representantes del legítimo Govern", avisaron.

Es cierto que la política de los socialistas ahora es otra, y en Madrid plantean una etapa de distensión y no judicialización para buscar una solución al conflicto político. También es verdad que EH Bildu no ha vuelto a plantear un veto de estas características contra los socialistas vascos en una negociación presupuestaria y, de hecho, en 2018 abrieron conversaciones con el consejero Azpiazu sin plantear esa condición de máximos. Además, EH Bildu se está acercando a los socialistas en Nafarroa y en el Estado, con su disposición a facilitar los Presupuestos. Ese cordón sanitario ya no existe. No obstante, sigue viva la contradicción que planteó en 2016: EH Bildu ve posible alcanzar acuerdos puntuales con el socialismo, pero en 2016, con claridad y contundencia, puso sobre la mesa que le parece incompatible que el PNV gobierne con el PSE y avanzar en el nuevo estatus. Matute puntualiza ahora que pactar con ellos no implica renunciar a la soberanía.

no renunciar "jamás" En el debate del estatus, EH Bildu sigue acusando de traición al PNV y cree que ha rebajado los planteamientos que habían pactado entre ambos para sumar a PSE y Podemos. Los jeltzales no creen que hayan renunciado a la soberanía por el acuerdo entre su jurista y los del PSE y Podemos donde, de hecho, su experto Mikel Legarda mantuvo la formulación sobre el derecho a decidir frente a las visiones del resto. Pero Bildu dice que no ha respetado las bases que acordaron ambos en el Parlamento. Bildu ha defendido que pactar el estatus con el PSE supone que el derecho a decidir salga por la ventana, y que la formulación de Legarda es un desiderátum y no está en el cuerpo central del articulado. Ahora queda la duda de cómo pensaría soslayar EH Bildu estas discrepancias con el PSE y Elkarrekin Podemos-IU si aspirase a gobernar con su apoyo. El propio Casanova respondió en Twitter a Ortuzar asegurando que Bildu "jamás renunciará a la soberanía". "Tras la ruptura del pacto con EH Bildu para un nuevo estatus y vuestra supeditación al PSOE en materia de autogobierno, vosotros ya habéis renunciado...", sentenció.