Hermanos en bandos distintos y prisioneros obligados a combatir

Las historias de la guerra incluyen situaciones terribles que los familiares tratan de cerrar recuperando a sus allegados

09.02.2020 | 11:36
Documentos sobre la presencia de Santiago en el Valle.

Bilbao - "Mi madre era del barrio Gazeta de Elorrio, que fue muy castigado por la guerra, pero nunca hablaba de este tema. Yo sabía que ella tenía dos hermanos que habían muerto en la guerra pero sin más detalles. Y hemos tenido la imagen de la abuela Alejandra siempre llorosa, y nos preguntábamos qué tendría". Maite Aristegi Larrañaga explica que, más allá de la pérdida de sus dos tíos, la razón de este pesar fue que combatieron cada uno en un bando, Felipe Larrañaga con los republicanos y José con el sublevado.

Una pena añadida, pensar que ambos pudieran haber llegado a enfrentarse en el campo de batalla, que Maite explica por el hecho de que "iban a casa, se los llevaban y ya está. Eran dos chicos que valían muchísimo, de once hermanos". Después de mucho tiempo sin saber de ellos, y tras localizar a Felipe en el cementerio de Gernika, que en junio de 2017 acogió un acto de homenaje a los gudaris allí enterrados, descubrieron que José se encuentra en el Valle de los Caídos tras fallecer en la batalla de Gandesa en Tarragona.

Juan Ramón Sertucha también tiene un tío enterrado a pocos metros de Franco, Santiago Sertucha, republicano que formaba parte del batallón Fulgencio Mateos y que fue hecho preso y obligado a combatir en el bando sublevado. Ya en las filas de los fascistas italianos, participó en la cruenta Batalla del Ebro, donde "fue herido en un bombardeo aéreo e ingresado en un hospital de Zaragoza", explica Sertucha. "Allí falleció a los pocos días, fue inhumado en el cementerio de Zaragoza y ya en 1961 fue trasladado al Valle de los Caídos", añade.

El infortunio también se cebó con Melchor Lázaro Soto, a quien su nieta Isabel define como "un idealista", ya que "se alistó cuando quedaban pocas semanas para que entraran en Bilbao. En casa le decían para qué te apuntas si ya están ahí, y el respondía que si todos lo hiciéramos, seguramente las cosas podrían cambiar". Añade que Melchor tenía los pies muy delicados, y en plena retirada "se paró a descansar en Amorebieta, donde le hacen prisionero". Le trasladaron a Gasteiz, donde murió, pero desconocen las causas. En 1961 fue llevado al Valle. - C. C. B.