El exconsejero catalán de Asuntos Exteriores

Romeva dice que manifestarse "no es alzamiento" y que las únicas armas fueron las de la Guardia Civil

08.02.2020 | 02:04
declaración del exconseller de Exteriores, Raül Romeva

MADRID. El exconsejero catalán de Asuntos Exteriores Raül Romeva ha  defendido durante su declaración este martes ante el tribunal del  'procés' en el Supremo que la concentración del 20 de septiembre de  2017 frente a la Consejería de Economía no fue "un alzamiento" y que   "la únicas armas que hubo fueron las de la Guardia Civil".

Romeva, que ha admitido que no estuvo en Barcelona ese día al  encontrarse en Madrid, ha resaltado que vio los acontecimientos que  se produjeron "con gran sorpresa", ya que todo comenzó por unos  registros judiciales por la investigación de algo, el referéndum, que  él no considera delito.

En cuanto al trascurso de la movilización en sí, el exconsejero ha  afirmado que "manifestarse no puede considerarse un alzamiento y  protestar no es un tumulto". "Lo que yo vi fue una manifestación, un  ejercicio legítimo, democrático, del derecho a la protesta. Las  únicas armas que ha habido han sido las de la Guardia Civil. Es  pernicioso pretender que ha habido un alzamiento cuando los hechos  demuestran lo contrario", ha señalado.

Sobre los daños que sufrieron los coches del Instituto Armado, ha  dicho que se enteró por los medios de comunicación, pero que no se  puede trasladar la "responsabilidad" de unos pocos cuya identidad se  desconoce. "Eso no puede condicionar el derecho fundamental de  manifestación.

Lamentamos y denunciamos este hecho puntual, pero no  se puede usar para condicionar que miles de personas se manifestaran  cívica y pacíficamente", ha subrayado.

Este ambiente que ha descrito no le llevó a pensar que "las cosas  el 1 de octubre podían ser diferentes" y ha defendido que llamó a la  ciudadanía a votar el día del referéndum. Romeva ha lamentado la  "violencia ejercida por las fuerzas y cuerpos de seguridad del  Estado",  ya que es un "comportamiento que no se encuadra en lo que  se debería considerar una policía democrática en un país  democrático".

ES INDEPENDENTISTA DESDE LA SENTENCIA DEL ESTATUT
El exdirigente catalán ha realizado estas manifestaciones tras  definirse como un experto en resolución de conflictos y "cultura de  paz" y negar "ser independentista", si bien ha explicado que lo  "está" por la "ruptura emocional profunda" que le produjo la  sentencia sobre el Estatut de Catalunya que dictó en 2010 el Tribunal  Constitucional.

También se ha referido a la ausencia de violencia en relación a  la jornada del 1-O, cuando desde el Govern llamaron a la ciudadanía a  participar "libre y obviamente de forma  no partidista". La  situación, según ha reconocido el exconsejero, fue "tensa en el  sentido de preocupación, pero había una firme determinación cívica y  pacífica de llevar a cabo el derecho a voto", y el único uso de la  violencia de forma injustificada fue, a su juicio, el empleado por  las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.

Romeva ha realizado estas afirmaciones en respuesta a las  preguntas de su abogado, Andreu Van Den Eynde, tras rechazar  responder a las preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, de la  Abogacía del Estado y de la acusación popular ejercida por Vox, a la  que se ha referido en un momento de su diatriba, que ha tenido un  carácter muy político y que no ha sido cortada por el tribunal.

Las primeras preguntas del letrado se han dirigido a destacar la  "cultura de la paz" sobre la que ha pivotado toda la carrera de  Romeva, que llegó a ERC tras ejercer cargos por ICV -fue  europarlamentario de esta coalición de izquierdas-, después de ser  objetor de conciencia, dar clase sobre relaciones internacionales,  coordinar campañas para la paz en Bosnia-Herzegovina de la Unesco y  publicar varios libros sobre paz y seguridad.

El punto de inflexión para "estar independentista" lo ha situado  el exconsejero en 2010, cuando según ha relatado se bajó "del barco  del federalismo" para subir al de la república catalana a causa de la  sentencia de Estatut, que ha calificado de "dramática" y obra de "un  tribunal politizado" de tan sólo diez magistrados, al no sustituirse  a los recusados o que habían fallecido.

VOX, "AMENAZA" DE LA EUROPA DE LAS LIBERTADES
"Me defino como demócrata, republicano y europeísta y ahora  'estoy' independentista porque defiendo un derecho basado en la no  discriminación que no va contra nadie", ha manifestado, para añadir  que mientras quienes defienden "unos valores por encima de una  circunstancia" están siendo juzgados, "quienes amenazan la Europa de  los derechos y las libertades se sientan en el banquillo de la  acusación", en clara alusión a Vox.

El acusado también ha empleado gran parte de su intervención en  defender que el derecho de autodeterminación, al afirmar no está  prohibido en la Constitución, por lo que considera que "es cuestión  de voluntad política encontrar la forma de ejercerlo".

Así, ha reconocido que "durante toda su vida"  ha hablado "sin  ningún problema y sin ningún rubor" sobre el derecho a decidir en  Catalunya, también como eurodiputado y como consejero del Govern de la  Generalitat. "Sí, yo he defendido el derecho a la autodeterminación,  pero es que no es delito", ha insistido Romeva a las preguntas de su  abogado, y tras subrayar que "la autodeterminación no va en contra de  la Constitución española".

GASTOS DE CONFERENCIAS Y PONENCIAS
En cuanto a sus funciones como consejero de Asuntos Exteriores y  las acusaciones que se dirigen contra él por sus acciones en el marco  de esta labor, Romeva ha dicho que sigue "sin entender" por qué le  imputan el delito de malversación, ya que considera que los gastos  fueron "perfectamente lícitos y acorde a las competencias que tenía  atribuidas".

Según su relato, la "mayoría" de las acusaciones provienen de  "conferencias o ponencias". "¿Cómo puede ser ilícito hacer una  conferencia en el Parlamento Europeo? Una conferencia cuyo contenido  era la Europa de las libertades, de los derechos, cómo frenar el auge  de la extrema derecha... No tiene ningún sentido, es delirante que se  acuse cualquiera de nuestras acciones de ilícito penal", ha  destacado.

Y sobre los gastos del Diplocat que sirvieron para contratar  observadores internacionales de cara al referéndum, Romeva ha restado  importancia a este asunto y ha explicado que este organismo es "un  consorcio público-privado" que contaba con su "propia agenda y  presupuesto". Y que, entre sus actividades, "invitaba a visitantes  internacionales para que conocieran la realidad en Cataluña". De  hecho, ha apuntado, estos observadores "se reunían con todos los  partidos políticos y con todas las asociaciones, sin ningún problema  y sin cortapisas".

TARJETA SANITARIA Y ORGANIZAR COLONIAS
Sobre el registro de catalanes en el exterior, el exconsejero se  ha defendido recordando que "ya existía antes de ser nombrado"  conseller y que sus funciones se limitan a "proporcionar a la  comunidad en el exterior servicios de toda índole, como las gestiones  para obtener la tarjeta sanitaria u organizar las colonias de verano  de los catalanes que viven fuera".

"Más allá de esto no hay nada más que añadir", ha dicho después de  reconocer una vez más que en el marco de su actividad como consejero  hablaba "sin problema y sin ningún pudor del derecho a decidir de  Catalunya", pues entiende que "no había ninguna razón para no  hacerlo", ya que "no es delito".

Ya en la última pregunta, el abogado ha preguntado al acusado por  qué no se marchó de España tras conocer la querella en la que se  pedía su imputación por rebelión o sedición. Romeva ha contestado que  considera que todo lo que ha hecho es "lícito y legal", por lo que no  tiene "ningún  miedo a defenderlo".
En un último alegato ante el tribunal, el exconsejero ha lamentado  que "quienes tenían que hacer política en su momento no lo hicieron y  pasaron a otros la responsabilidad de responder ante un problema que  les afecta a ellos"