presidente de Chile

Piñera ofrece a los manifestantes el cese de todos sus ministros

Más de un millón de personas piden en Santiago la dimisión del presidente chileno, que se niega a renunciar

La Cruz Roja ve a 250 heridos diarios por ‘pelotazos’, muchos pierden un ojo

09.02.2020 | 20:29
Vista aérea de la manifestación más grande desde la vuelta de la democracia a Chile.

Más de un millón de personas piden en Santiago la dimisión del presidente chileno, que se niega a renunciar

Santiago de Chile - El presidente de Chile, Sebastián Piñera, pidió ayer sábado a todos sus ministros que pongan sus cargos a disposición para formar un nuevo Gobierno, un día después de que el estallido social reuniese a más de un millón de personas en una marcha en Santiago de Chile. "Les he pedido a todos los ministros poner sus cargos a disposición para poder estructurar un nuevo Gabinete, para poder enfrentar estas nuevas demandas y hacernos cargo de los nuevos tiempos", dijo Piñera en una comparecencia pública desde el palacio de La Moneda, la sede del Gobierno chileno. El mandatario hizo este anuncio un día después de que el país viviese la que se califica como la mayor manifestación ciudadana desde, al menos, el restablecimiento de la democracia tras la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), con más de un millón de personas marchando solo en la capital en petición de la dimisión de Piñera y de reformas sociales. "La marcha que todos vimos ayer fue una marcha multitudinaria, alegre y pacífica, y que abre grandes caminos de futuro y de esperanza. Todos hemos escuchado el mensaje y todos hemos cambiado. Ahora tenemos que unir fuerzas para dar respuestas verdaderas, urgentes y responsables a esas demandas sociales de todos los chilenos", dijo el presidente que no habló en ningún momento del clamor que pide en Chile su dimisión.

Piñera recordó que en respuesta a esas demandas esta semana anunció un paquete de medidas sociales que, según dijo, "recoge muchos de los planteamientos más sentidos y significativos" de los ciudadanos.

Enfatizó los cambios que ha propuesto para una mejoría en las pensiones, un mayor ingreso de los trabajadores, precios estables de servicios como la electricidad y el agua, un abaratamiento del precio de los medicamentos y una reducción de las dietas de los parlamentarios y los sueldos más altos de la Administración Pública. "Esta agenda social, que es amplia y es profunda, requiere un enorme y exigente esfuerzo del Estado para poder financiarla. Está en pleno desarrollo y por eso pido encarecidamente al Congreso Nacional que apruebe los proyectos que apuntan a satisfacer necesidades muy urgentes y muy sentidas de nuestra clase media y de los sectores más vulnerables", manifestó. El mandatario también ilustró que durante la pasada semana se vivió una "brutal y destructiva violencia" ante lo que dijo que tuvo que aplicar "todos los instrumentos democráticos, legítimos y necesarios que la Constitución y la ley para restablecer el orden público y la seguridad ciudadana".

Piñera estableció los estados de emergencia para que las Fuerzas Armadas se encarguen junto a los agentes policiales de Carabineros y la Policía de Investigaciones de garantizar el orden público, lo que fue seguido por denuncias por graves abusos de derechos humanos a cargo de fuerzas del Estado. Tan grave y violenta fue la actuación policial que la ONU enviará a Santiago una delegación para investigar esas denuncias, cuyos integrantes llegarán mañana lunes a la capital chilena para recabar testimonios. El presidente anunció este sábado que a partir del lunes ya no regirá el estado de emergencia para "recuperar el camino de la normalización institucional".

Acudir a las masivas protestas contra la desigualdad social en Chile es exponerse a perder un ojo si uno resulta ser el fatídico blanco de las balas de goma que los Carabineros disparan, lo que ha llevado a la formación de brigadas médicas con voluntarios del sector sanitario en cada manifestación. Así ocurre diariamente desde hace ya más de una semana en la Plaza Italia, de Santiago de Chile, el epicentro de estas protestas, donde decenas de cuadrillas de voluntarios y campamentos improvisados de la Cruz Roja atienden cada jornada a centenares de heridos por estos proyectiles, que pueden llegar a incrustarse en el cuerpo. "Por lo menos 250 personas al día, y el 80 % por impacto de balas de goma", aseguró el presidente de la Cruz Roja Chilena, Patricio Acosta, cuyo organismo levanta cada día un humilde campamento, con un flujo de pacientes constante que se incrementa a medida que avanza la jornada. "¡De puro gusto me dispararon!", bramaba más atrás uno de los manifestantes, mientras le vendaban una pierna ensangrentada. - Efe

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