Candidata electa del PP a la Comunidad de Madrid

El meme de Isabel Díaz Ayuso se come a la presidenta

Asumido su personaje en la búsqueda del titular del día, Ayuso acudíó al 4-M con todo a favor. Vox la espera

05.05.2021 | 01:02
Ayuso con su versión Funko Pop, de plástico y encapsulada.

EN estos tiempos de sobreinformación, estímulos fugaces y nula profundidad, el meme es el rey. La frase llamativa, el chiste que se propaga como la pólvora y que debe ser sustituido por otro con igual rapidez. En este terreno, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, es la reina, de una forma además totalmente consciente. Asumido su personaje, se ha lanzado a una cacería del titular del día que la ha erigido en protagonista absoluta de la campaña electoral.

Resulta imposible glosar aquí todas las perlas que ha ido lanzando desde que se inició la carrera hacia las urnas. Tan solo citar, a modo de resumen, la cara de estupefacción y risa apenas contenida de Carlos Alsina cuando su entrevistada afirmó que "en Madrid puedes cambiar de pareja y no volver a encontrártela nunca más", y la de Mónica López tras escuchar que "no descarto pactar ni con UPyD".

El mensaje principal de su campaña ha sido la reivindicación de la libertad, ya sea contra el socialismo o el comunismo, pescando así en el transversal caladero de hiperfatigados por la pandemia. La libertad de Ayuso son las hordas de franceses que acuden a la capital del Estado para desfasar. La cultura del terraceo, las cañitas y la tapa, la sublimación del nacionalismo madrileño, patentado y servido en bandeja de plata. "Aunque madrugue y sufra, por las tardes compro donde quiero, consumo donde me dé la gana. Y si voy a misa, a los toros o a la última discoteca lo hago porque me da la gana", dice Ayuso. Una forma de vida de 24 horas non stop donde no queda claro dónde empieza la libertad del otro. Esta estrategia se atribuye a su jefe de gabinete desde enero de 2020, Miguel Ángel Rodríguez, máximo exponente del aznarismo.

Todo esto le va a salir a cuenta a la candidata a la reelección. Ayuso gana en todos los frentes, todo le beneficia: las encuestas –se ha dicho que ella sola se bastará para superar a la fragmentada izquierda–, la polarización de la campaña tras la multiplicación de cartas amenazantes y hasta su ridiculización diaria en programas como El Intermedio. Ella es inmune a todo, nada a favor de corriente y la única previsión que manejaba era salir del 4-M como triunfadora absoluta.

Se trata además del típico caso en el que un dirigente político se impone a su propio partido, lo fagocita y las siglas acaban siendo lo de menos. El éxito de Ayuso abarca desde votantes tradicionales de la izquierda hasta seguidores de Vox. Estas elecciones trascienden el ámbito autonómico, por eso ha confrontado directamente en campaña contra el presidente español, Pedro Sánchez, que se apeó pronto del ring. Mientras, el líder del PP, Pablo Casado, hará sus propias cábalas sobre el alcance de los resultados de la jornada electoral de ayer martes.

Sumar con Vox
 

Los datos más llamativos de su biografía y trayectoria son ya conocidos: Isabel Natividad Díaz Ayuso nació el mismo día y el mismo año que su antagonista natural en estas elecciones, el líder de Unidas Podemos, Pablo Manuel Iglesias, el 17 de octubre de 1978. Licenciada en periodismo, llevó las redes sociales de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre y escribió tuits en nombre de Pecas, el perro de la exlideresa. Su devoción por Depeche Mode, indudable síntoma de buen gusto, está grabada a tinta en su piel con un tatuaje. Y su designación como cabeza de lista en las pasadas elecciones de 2019 fue una apuesta personal de Pablo Casado, que presidía Nuevas Generaciones en Madrid cuando Ayuso se afilió al PP, en 2005.

Hay quien vio precipitación en la presidenta madrileña a la hora de apretar el botón del pánico, demoler su gobierno de coalición con Ciudadanos y convocar elecciones anticipadas por la amenaza de unas mociones de censura en Murcia y Castilla y León que quedaron finalmente en papel mojado. Pero la convivencia con el partido naranja era asfixiante, con el vicepresidente Ignacio Aguado siguiendo una hoja de ruta alternativa. Ayuso tiene ahora la oportunidad de ganar sus primeras elecciones –en los comicios de 2019 quedó en segundo lugar con 30 escaños frente a los 37 del PSOE, aunque pudo sumar con C's y Vox–. Con las encuestas abocando a la formación de Inés Arrimadas a la desaparición en la Asamblea de Madrid, los planes de Ayuso pasaban por sumar con Vox. Nadie duda de que la tibieza de la ultraderecha a la hora de condenar las amenazas en campaña no será un impedimento a la hora de rubricar esta alianza.

La libertad de Ayuso son las hordas de franceses que acuden a la capital española para desfasar, la cultura del terraceo, las cañitas y la tapa

 

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