El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha denunciado este sábado que Europa está colaborando con Israel y Estados Unidos para “fragmentar” a la sociedad del país en el marco de la ola de protestas y represión que se está saldando con miles de muertos, mientras Teherán mantiene que los disturbios están siendo fomentados por fuerzas extranjeras.
Acusaciones por las protestas
En declaraciones a la televisión estatal iraní, Pezeshkian ha asegurado que su homólogo estadounidense, Donald Trump; el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y los países europeos “se aprovechan de nuestros problemas para provocar y perseguir, como siguen haciendo ahora mismo, fragmentar la sociedad”.
Las protestas que estallaron a finales del año pasado por el desplome del rial, la moneda nacional, acabaron por convertirse días después en disturbios por todo el país. El Gobierno iraní admitió que las protestas económicas tenían razón de ser, pero sostiene que los enfrentamientos han sido alimentados por Washington, Tel Aviv y, ahora, también por las autoridades europeas. “Fueron ellos quienes han sacado a estos alborotadores a las calles para destrozar este país, sembrar el conflicto y el odio entre la gente y crear división”, ha indicado, convencido de que “todo el mundo está al tanto ya de que esto no es una protesta social”. “Lo que están haciendo es provocar, crear división y proporcionar recursos, atrayendo a algunas personas inocentes a este movimiento”, ha añadido. No obstante, Pezeshkian, considerado un reformista más moderado que el estamento clerical ultraconservador, ha insistido en que el Gobierno debe atender cualquier queja “razonable” y “trabajar con el pueblo y para el pueblo”.
“La guerra no beneficia”
Más tarde, Pezeshkian ha mantenido una conversación telefónica con el presidente egipcio, Abdelfatá al Sisi, a quien ha trasladado que la guerra no beneficia a Irán, ni a Estados Unidos, ni a la región. “Creemos profundamente que la guerra no beneficia a Irán, Estados Unidos ni a la región”, ha afirmado, según un comunicado oficial de la Presidencia iraní. Ha defendido que para la República Islámica “resolver las cuestiones a través de la diplomacia siempre ha sido prioritario” y ha advertido de que Irán “no puede ser obligado a negociar con amenazas y fuerza”. En contraste, ha reprochado a Estados Unidos e Israel una “escalada de hostilidades”, así como “presionar y sancionar” y “fomentar el descontento” dentro del país. “La República Islámica de Irán no ha buscado ni busca la guerra”, ha subrayado, aunque ha avisado de que “cualquier agresión o ataque” contra su territorio será respondido “con decisión y autoridad”. Al Sisi, por su parte, ha afirmado que “no hay una solución militar” y ha asegurado que Egipto trabaja para rebajar la tensión y apoyar iniciativas diplomáticas que refuercen la estabilidad regional.