Imagine que un joven se le acerca en la calle, apurado, y le pregunta: “Aizu! Euskaraz badakizu?” Con la voz entrecortada y las lágrimas a punto de brotar, le expone que no tiene dinero para volver a su casa, en Irurita, en el valle del Baztan. Habla en euskera, consiguiendo ganarse su empatía, y las explicaciones que le ofrece son tan convincentes que usted, de buena fe, le presta dinero cfraudeon la promesa tácita de que se lo devolverá la semana siguiente tras intercambiar los números de teléfono... Y hasta ahí; porque dicho reembolso nunca llega producirse. Es lo que les ha ocurrido a varias personas en distintas localidades de Bizkaia, donde este sujeto en cuestión, que dice llamarse Joseba -o Denis, según el momento-, está actuando sin que consten denuncias en su contra.
A punto de caer en sus argucias estuvo Ana, una vecina de Leioa que ha conseguido destapar el fraude del timador del Baztan a través de Twitter, donde relató su caso a modo anecdótico. Las respuestas a sus tuits no se hicieron esperar. Varios usuarios aseguraron haberse cruzado con el mismo individuo, mientras que otros afirmaban que este tipo de fraudes son más habituales de lo que parece. En cualquier caso, la principal característica de este timo consiste, tal y como observa la tuitera, en que el estafador “busca la empatía de una comunidad lingüística pequeña que se apoya” para lograr su propósito.
El suceso al que alude Ana se remonta al sábado, 2 de abril, cuando hacia las siete de la tarde salió a dar un paseo en Leioa. “Caminaba por la avenida Iparragirre, a la altura de la Escuela de Música, cuándo oí que alguien me llamaba: ‘Aizu! Euskalduna zara?”, relata Ana a este periódico. “Se trataba de un chico de unos treinta años, de 1,75 metros aproximadamente, bastante gordo, que llevaba una sudadera naranja”, concreta. “Estaba muy nervioso, por lo que le dije que se tranquilizara y que me explicase qué le ocurría”, añade.
Entonces el joven comenzó a narrar su historia, con todo lujo de detalles. Según expuso Joseba, como dijo que se llamaba, era natural de Irurita, del valle del Baztan, y estaba haciendo unas prácticas en una empresa de Lamiako. “Me contó que tenía que venir un sábado al mes, y que al ir al metro se dio cuenta de que se había dejado la cartera y el teléfono en la empresa, donde no iba a haber nadie hasta el lunes. ‘No tengo nada’, decía mientras se paraba y se echaba a llorar, afectadísimo”, cuenta Ana.
El timador del Baztan le explicó que había acudido a los municipales, donde le habían dejado llamar a su casa, pero vivía con su abuela, de avanzada edad y medio sorda, por lo que no había podido solucionar nada. “Le dije que no se preocupara, que yo podía prestarle dinero. Él me dijo que me lo iba a devolver, que quedaríamos y que me haría una transferencia. Como no tenía dinero suelto le dije que iría a mi casa y que le bajaría dinero”, expone la vecina de Leioa, quien estuvo a punto de dar al joven 70 euros, para que comiera algo y realizase el trayecto de vuelta a casa. Según contó, después de llegar a Termibus debía coger un autobús a Donostia, donde tomaría el topo hasta Irun y finalmente otro autobús hasta Irurita.
Revelación del Fraude “Estaba tan inquieto que tras bajar de mi casa con el dinero le dije que le acompañaría al metro, pero casualmente vi que venía una pareja hacia nosotros: ‘Nik ezagutzen zaitut’, le dijo el chico de la pareja. Me sorprendió lo serio que se puso el joven, quien negó que se conocieran. ‘Bai, zu Joseba zara’, le dijo el chico, a lo que el baztanés contestó: ‘Ez, ni Denis naiz’. Me quedé alucinando. Entonces el chico de la pareja quiso saber qué me había contado a mí, mientras a él le reclamó el dinero que supuestamente le debía. El baztanés se puso agresivo y se pasó al castellano: ‘Yo deberte dinero a ti?’. El chico, contenido, le recordó que hacía un mes le había contado ‘una milonga’ de que se había quedado ‘tirado’, por lo que le dio 30 euros. ‘Me diste el Facebook y tu teléfono, pero todo fue falso’, lo acusó. Acto seguido, el baztanés se dio la vuelta y se marchó, a grandes pasos, mientras nosotros nos quedamos atónitos: ¡Un timador de euskaldunes!”, rememora la tuitera.
El azar quiso que Ana se quedará con el dinero en la mano, “por la aparición milagrosa de la pareja”. Sin embargo, cuenta que quedó tan alterada que se citó con sus hermanas para contarles lo sucedido. La “cadena de casualidades” aún no había acabado. Después de que las hermanas se despidieran para irse a casa, Ana recibió la llamada de una: “No vas a creer qué me ha pasado. Mientras iba en coche me he parado en un paso de cebra y un chico con una sudadera naranja me ha dado un toque en la ventanilla: ‘Euskalduna zara?”.
Desde la Policía Municipal de Leioa aseguran estar al corriente del fraude perpetrado en varias localidades de Uribe Kosta, entre las que se incluyen también Getxo o Berango, a principios de este mes. “Elegía mujeres solas o parejas, como su versión tenía credibilidad, los vecinos le daban 20, 40 o 50 euros”, apuntan fuentes de la policía local. “El fraude se concretó cuando una de sus víctimas comprobó que tras haberle dado dinero éste se metía en un bar a jugar en una máquina tragaperras”, aseguran las mismas fuentes, las cuales indican que “se trata de un vecino que en la última ocasión estuvo empadronado en Arrigorriaga, con un historial de algunos problemas con la justicia”. Según indican, actualmente se encuentran “a la espera” de que se efectúe alguna denuncia, aunque reconocen que “este tipo de personajes actúa quemando zonas hasta que son reconocidos y comienzan sus engaños en otro lugar”.
Otros casos A raíz de que Ana contara su historia, otros usuarios de Twitter pudieron comprobar que habían sido estafados. Eider tuvo la mala suerte de encontrarse con el timador del Baztan la semana pasada, en la calle Marqués del Puerto, en Bilbao, y fue testigo del mismo relato que escuchó Ana unos días antes. El estafador ni siquiera cambió de atuendo. “Estaba tan agobiado que consiguió que yo misma me agobiase. Le di 50 euros y le dije que no hacía falta que me los devolviera, que confiaba en que ayudaría a otra persona si alguna vez acudían a él. Así de inocente fui. Hablaba tan bien en euskera que lo sentí cercano, pensé que a mí también me podía ocurrir algo así. Si me hubiera hablado en castellano no le habría hecho caso”, explica Eider, quien revela que no denunció porque le dio el dinero de forma voluntaria.
Según otros usuarios, el timador en cuestión lleva años actuando en Bilbao, donde se le ha visto en Bolueta, San Mamés o Santutxu, además de en otras ciudades como Gasteiz o Iruñea. “Domina muy bien dos dialectos, ha hecho una conexión navarro-vizcaina que le está dando buenos rendimientos. Joseba es itinerante”, indica con humor Ana, quien asegura que el timador del Baztan “es un actor de primera categoría”. La última pista lo ubica en Galdakao, donde ha sido visto esta semana. Si en los próximos días un joven con sudadera naranja le para en la calle bajo el pretexto de si sabe euskera, desconfíe. No está de más.