Bilbao - “Queremos respuestas, solicitamos el esclarecimiento de las causas de su muerte”. Los padres de Hodei Egiluz tomaron ayer la palabra para reclamar, una vez más, que se investigue lo que le ocurrió a su hijo durante la noche del 19 de octubre de 2013. Lo hicieron unas horas después de que se les comunicase que los análisis de ADN practicados al cuerpo hallado el día 11 en el río Escalda de Amberes confirmaban que se trataba de su hijo. La peor de las hipótesis se evidenciaba ayer, 853 días después de que se perdiera la pista del joven y tras ocho días esperando la prueba genética, si bien aún queda mucho por aclarar alrededor de lo que pasó durante aquella fatídica noche.
Los resultados de los análisis de ADN se habían convertido, tras el hallazgo del cadáver del río, en la incógnita crucial de este caso, la única prueba que podía certificar si se trataba de Hodei o no. Después de ocho días de larga espera, a primera hora de ayer llegaba la respuesta. La familia reconoció horas después que en su fuero interno albergaba la esperanza de que apareciese vivo, de manera que es evidente que la confirmación supuso un durísimo varapalo para sus allegados y, en consecuencia, para cualquiera de las personas que se ha sensibilizado con este caso.
Las pruebas de ADN se dieron a conocer con una tardanza sorprendente, aunque los resultados que confirmaban que se trataba del joven galdakoztarra eran en cierta medida esperados. Fuentes cercanas a la investigación habían informado a DEIA el mismo día 11 de que la vestimenta del cuerpo hallado en el río Escalda era similar a la que Hodei llevó durante la noche en la que desapareció, si bien no se debían descartar el resto de posibilidades. El pasado sábado, día 13, medios belgas publicaban que tanto los pantalones como los zapatos de este cuerpo podrían validar la hipótesis de que se trataba del joven galdakoztarra.
el lugar El cadáver, además, había sido encontrado en Kattendijkdok, una zona de muelles cercana a las calles en la que varios testigos vieron a Hodei por última vez y próxima también al lugar en el que varias cámaras le grabaron por última vez tras despedirse de sus amigos. Se trataba de una zona que había sido peinada después de más de 3.200 horas de rastreo. En tercer lugar, la fiscalía de Amberes había confirmado el pasado día 12 la información que apuntaba a que se trataba de un cuerpo que llevaba mucho tiempo en el agua. Esta evidencia había llevado a la Policía belga a trabajar sobre la pista de que se podía tratar tanto del propio Egiluz como de otras tres personas: dos jóvenes desaparecidos durante 2012 y una persona de 65 años desaparecida en 2013.
Un portavoz de la fiscalía de Amberes indicó el pasado día 12 que no se ofrecería más información en torno al hallazgo del cuerpo hasta que se completaran los análisis que pudiesen confirmar su identidad. La tardanza en relación a los resultados de ADN había llamado la atención, teniendo en cuenta que en dos o tres días se suelen tener los resultados. En cualquier caso, la fiscalía volvió ayer a referirse al caso para confirmar que se trataba del joven ingeniero informático y aclaró que no se habían realizado más pruebas al margen del ADN, otra cuestión que causó cierta sorpresa. En esta línea, la fiscalía de la ciudad flamenca aclaró ayer que la autopsia se llevará a cabo una vez que ha finalizado la prueba de ADN. “Llevará algo de tiempo, así que por el momento no se pueden confirmar las causas de la muerte. Se van a intentar encontrar evidencias; es posible que dé resultados (la autopsia), pero también que no obtengamos nada”, señalaron .
implicación belga La fiscalía también informó de que el juez de instrucción competente continuará con una investigación que cuatro meses atrás se había cerrado formalmente. La familia Egiluz-Díaz incidió ayer precisamente en “la necesidad de hallar respuestas y arrojar luz sobre aquella noche del 19 de octubre de 2013”. Pablo Egiluz y Koro Díaz, abatidos, reclamaron de nuevo la implicación de las instituciones belgas: “Seguimos pidiendo la colaboración de las autoridades belgas para aclarar las circunstancias que rodean su desaparición”.
De hecho, en un breve comunicado que, emocionados, leyeron en apenas un minuto y medio incidieron en este aspecto hasta en dos ocasiones. “Solicitamos el apoyo de las instituciones belgas”, insistieron. El otro apartado fundamental en el que incidían era el del agradecimiento “a las miles de personas y a la opinión pública en general” que desde octubre de 2013 les han acompañado.
De esta manera, queda claro que para la familia la lucha por conocer lo que le ocurrió a Hodei durante aquella noche está lejos de concluir. Desde ayer conocen con total certeza el dramático desenlace, pero se sabe demasiado poco de las circunstancias que condujeron a ese trágico final. Sin apenas tiempo para el duelo, para empezar a encajar la noticia, pusieron el foco en la investigación.
En una declaración institucional, el Ayuntamiento de Galdakao también incidió en este aspecto. “Confirmada su muerte, la de nuestro vecino Hodei, se abren las preguntas de quién o quiénes lo hicieron, y por qué”, señalaba el alcalde del municipio, Ibon Uribe. El primer edil galdakoztarra ha sido una de las personas que durante los últimos días ha acompañado a la familia en Bélgica, a la espera de los resultados de las pruebas de ADN. Junto a ellos ha estado durante estos complicados días la delegada del Gobierno vasco para la Unión Europea, Marta Marín, y un ertzaina que ha investigado el caso, enviado por el Departamento de Seguridad.
Las condolencias hacia la familia llegaron desde todos los ámbitos de la sociedad vasca, empezando por el lehendakari Urkullu. El caso de Hodei y la lucha de su familia han sensibilizado a una parte importantísima de la población dentro de una movilización, encabezada por el municipio de Galdakao, sin precedentes en casos similares. Seguro que todas esas personas a las que la familia daba ayer las gracias tampoco les dejarán solos ahora que piden respuestas.