El peluquero que mimó a su clientela y empleadas
Bilbao. Fue un hombre discreto lejos de los focos y los brillos del mundo en el que trabajaba. El lunes falleció Marcel Arranz, el peluquero bilbaino que consiguió hacer de su salón el primer y aún hoy único establecimiento Kérastase de Euskadi. Tenía jóvenes 50 años. La firma vizcaina estuvo -y está- influenciada por la moda anglosajona, debido a su aprendizaje con Llongueras, con Tony & Guy y Vidal Sassoon en Londres y en París con Jacques Dessange.
Marcel era un músico apasionado de la guitarra y de sonidos firmados por grupos como Eagles, Kansas, The Beatles… que un día tuvo que elegir entre esa afición de la que le era difícil vivir y su oficio, como llegó a ser la peluquería.
Marcel Arranz surge como firma en 1983 por lo que el año que viene cumplirán 30 años. Abrió su primer salón en Bilbao con la ayuda de su esposa, Pilar Díaz, reconocida estilista dedicada casi en exclusiva a las novias y a la asesoría de imagen personal.
La segunda peluquería la abrió solo seis años más tarde en el entonces nuevo centro comercial Bidarte para, en octubre de 1998, ampliar su buen hacer con la inauguración de un tercer salón en Las Arenas, donde se afianza y consolida como reconocido profesional. En mayo de 2010, decidieron cerrar un centro por no poder atender sus ya cuatro salones "como se merecen, y optamos por cerrar el salón que menos tiempo llevaba abierto, coincidiendo con la peluquería de Bilbao centro". Todo el equipo del establecimiento pasa a trabajar al principal en la calle Luis Power 20 de Deusto, que ese mismo mes es nombrado Instituto Kérastase, único salón de Euskadi con este distintivo.
La firma parisina confió en Marcel Arranz porque "mima a sus clientes en los diferentes espacios que hay", argumenta la esposa del peluquero, Pilar Díaz. Así, un lavado de cabeza dura alrededor de 20 minutos tumbado sobre un sillón de 90 centímetros, "casi como una cama... Un poco estilo japonés".
SIN HACER RUIDO Pero, ¿cómo fue, era, ha sido, es, será... Marcel? "Ante todo discreto, amable, muy buen compañero, con un carácter modelo. Por poner un ejemplo, nunca ha reñido a ninguna de sus trabajadoras. Ha sido tan reconocido como persona que la gente que acudió a la iglesia durante su funeral daba tres vueltas por fuera. Para mí ha sido un desborde. Todos los mejores peluqueros de Bilbao estuvieron allí y eso que él nunca iba a saraos... Fue subiendo sin hacer ruido".
En su profesión, fue un hombre "innovador" con la máxima de "mimar a su clientela y a nuestro equipo. Valorar el trabajo hace que la relación entre jefes y trabajadoras y clientes sea especial" y se ofreció para otras actividades, como encargarse del estilismo de la Pasarela Getxo de 2011, cena de gala de Cruz Roja, escaparate viviente, trabajos para la revista Marie Claire...
Arranz, afiliado a las asociaciones de comerciantes de Deusto y Getxo, fue un amante del esquí, pádel y golf. "Era muy deportista: ni bebía ni fumaba. Era muy familiar". Casado con Pilar Díaz, han dado al mundo dos hijas, una fotógrafa y otra que continuará con la peluquería. "La empresa está en buenas manos, que nadie piense que cerramos. Al revés, hay Marcel para rato".
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