Rincones perdidos en la memoria

La Ría de Bilbao, un paréntesis entre comillas

Tantos años menospreciada por una ciudad sin tiempo para paseos, se ha convertido en los últimos años en el paisaje más llamativo de la ciudad. Crece la 'alameda' entre el puente de Gehry y el puente azul para pasear

21.03.2021 | 01:26
Una mirada a la Ría de Bilbao con los nuevos puentes que le sobrevuelan.

ES conveniente hacer un ejercicio de memoria. Queda lejos, es cierto, aquel Bilbao de los días grises, donde las fábricas bullían como el caldero de Pedro Botero, cuando se hablaba de la boina de humos que se podía ver desde Artxanda y de la ría procedían unos efluvios y unos colores que no despertaban confianza alguna. Ni falta que hace, decían, decíamos, en la villa. Era un Bilbao en el que uno insinuaba que iba a darse un largo paseo y le miraban raro cuanto menos. Cuando no le llamaban vago o le preguntaban si tenía alguna dolencia. Eran otros tiempos.

Por aquel entonces la ruta que hoy miramos eran tierras portuarias. La reciente apertura del paseo de la margen derecha del canal supone la puesta a disposición de la ciudadanía de un recorrido peatonal de más de dos kilómetros de longitud que transcurre al filo del canal de Deusto, desde la glorieta de Elorrieta hasta el puente Frank Gehry. El vecindario de Bilbao, y principalmente quienes residen en Elorrieta, San Ignacio, Sarriko y Deusto ganan con esta nueva infraestructura un paseo en las zonas portuarias, cerradas hasta la fecha.

Si uno se detiene en los números, diremos que el paseo tiene una anchura mínima de 20 metros y consta de zonas de estancia, miradores, jardines y arbolado. Como elemento singular, cuenta con un rocódromo bajo Sarriko, aprovechando así el muro y el desnivel existente. En la ejecución de la obra, se han tirado los muros existentes en la zona, al tiempo que se han rehabilitado los muelles y se ha urbanizado la ribera con zonas peatonales, parterres y árboles que permiten a los/as viandantes acercarse más a la ría.

A nada que uno se detenga a observar comprobará que el paseo se ha dispuesto a dos niveles con el fin de proteger a las nuevas edificaciones de posibles avenidas de agua, de modo que la zona peatonal opere, además, como dique de contención. Se trata de un recorrido de 2.125 metros de longitud que discurre en paralelo al Canal de Deusto, frente a la isla de Zorrotzaurre, y que ha supuesto una inversión de 10,3 millones de euros. Si pensamos que, como les dije, Bilbao no era tierra de paseos, en un ida y vuelta quizás haya gente menos andarina que se atragante. ¿Qué les parece si hacemos paréntesis? Si ponemos como topes las comillas de los puentes de Gehry y ese otro al que la calle llama el puente azul, antes de que el Ayuntamiento cumpla con lo anunciado: el puente tendrá nombre de mujer.

Hay más detalles que ofrecer del último puente citado. Se trata de un puente integral, sin juntas de dilatación, cuyas medidas son 75 metros de largo y 28 de ancho. Carece de apoyos en el cauce, habiendo sido construido en una estructura de acero inoxidable y hormigón. Flanquean el tablero dos arcos simétricos que se elevan 34 metros en su tramo central. El puente dispone de dos aceras peatonales, dos carriles para el transporte público y otros dos para vehículos a moto aunque aún no se emplea.

El nuevo puente que conecta Bilbao con su isla ya se asienta de manera provisional en los estribos construidos en las orillas de Zorrotzaurre y San Ignacio. Tras una maniobra sin incidentes la estructura central del segundo puente sobre el canal de Deusto se asentó en su lugar.

Si ustedes son del centro, centro, lo que se dice del mismísimo, hagan una excepción y acérquense. Merece la pena. La zona del paseo no había podido ser disfrutada nunca hasta ahora por la ciudadanía, ya que era un área privativa del puerto de Bilbao en la que históricamente solo se realizaban actividades portuarias. Hoy por hoy el tráfico de paseantes va in crescendo. Para su información hablaba hace poco en DEIA la arquitecta Marta González Cavia, del estudio G&C Arquitectura y Urbanismo, una de las diseñadoras de este paseo. "Hemos querido recuperar el contacto con la ría, respetando la memoria del lugar, la más cercana como muelles portuarios, y la más lejana en el tiempo como vega agrícola cuando el canal no existía". Cerrar los ojos y regodearse en la ensoñación de aquellos días es un buen ejercicio de distracción. Pero, escúchenme: si cierran los ojos siéntense en algunos de los espacios habilitados y no continúen andando. Corren el riesgo de caerse.

Hagamos números. La construcción del, llamémoslo, el puente azul, constituye el decimoquinto viaducto de cuantos unen las márgenes del Nervión a su paso por Bilbao, así como el segundo que conecta con la isla tras el puente Frank Gehry. Al igual que este último, atraviesa el canal de Deusto, localizándose entre el Club de Remo Deusto y el edificio sede del grupo Idom.

Por no mirar sólo hacia el agua para cambiar de paisaje miremos hacia estos dos lugares, por buscar una distracción física, si es que se puede decir así. Deustuko Arraun Taldea se fundó en el año 1981 en una lonja de la Ribera de Zorrotzaurre. Posteriormente se ubicó bajo el puente de Deusto, al lado de las cocheras de autobuses y en un local del I.C.E de Deusto. En 1983 se trasladó a las instalaciones de la antigua cervecera de Deusto de Botica Vieja, junto al ya desaparecido cargadero, donde las inundaciones arrasaron prácticamente todo el material del que se disponía. Ya en 1984 se inauguró el actual pabellón municipal en la Ribera de Deusto nº10.

A mediados del pasado siglo XX, dos amigos, el ingeniero de origen catalán Rafael Escolá (1919-1995), apoyado por otro joven ingeniero, Luis Olaortua (1932-2003), deciden, en 1957, crear una ingeniería singular, IDOM. Ubicado en la zona baja de San Ignacio, al lado del canal de Deusto, y con un diseño vanguardista de color verde, constituye el primer edificio construido del proyecto de regeneración urbana de Zorrotzaurre.

La nueva sede del grupo IDOM se ubica en un antiguo depósito franco (almacén portuario de aduanas) en el borde del canal de Deusto, en Zarandoa Hiribidea 23. La singularidad de la fachada radica en sus grandes lamas de protección solar y en su cubierta, que se diseña como una imaginaria alfombra verde depositada sobre el edificio que se convierte en una colina sobre la que pasear en los momentos de descanso y tertulia.

Ahí quedan descritos dos espacios de interior, si es que se pueden llamar así, que encontrará el paseante pero de ellos ya hubo noticia anterior. Hoy es el paseo el que conquista.