Lo que nunca dijo...

Kim Kardashian: "Me encantan los callos con garbanzos”

17.12.2019 | 18:56
Kim Kardashian y el rapero Kanye West

BILBAO. Kim Kardashian pasea por Bilbao la Vieja como una turista más, rodeada por dos cámaras, un dron, la maquilladora, el peluquero, tres fotógrafas y un mozo de cuerda que le lleva los bolsos con las compras, un paraguas y la trolley con las joyas y complementos de recambio. "Me chifla Irlanda, el tipismo de sus calles y la simpatía de la gente. Aunque es verdad que no he visto hombres con faldas de cuadros. Además, el acento de irlandeses al hablar inglés es tan fuerte que no entiendo ni papa", comenta con un sonrisa arrebatadora sobre el escote. Nadie trata de sacarla del error. Es la jefa.

¿En qué está trabajando ahora?

-A ver, en este momento estoy disfrutando de mis tres meses de vacaciones anuales. Como cualquier trabajador normal. Y he aprovechado para venir a Irlanda.

Está usted en Bilbao. Esto no es Irlanda.

-¿No me diga? Tengo un lío que para qué? Pero entiéndame. Vivo en un follón que no es fácil de aclarar. Soy hija de un señor armenio de madre turca y una señora con ascendencia inglesa, escocesa y holandesa. Mi padrastro es una señora muy flamenca. Con comentarle que una vez estuve casada durante 72 días con un hombre blanco de padre afroamericano, se lo digo todo. No es fácil ser yo. Encima tengo un puñado de hermanas, todas con nombres que empiezan con K: Kourtney, Khloé, Kendall y Kylie. Mi hermano Rob sigue sin entender por qué no se llama Kris y permanece en terapia por el trauma que le ha supuesto. Esto de fallar con Irlanda es lo menos que puede sucederme. Así que a disfrutar de Bilbao, esté donde esté.

Comprendo. ¿Cómo es un día cualquiera en su vida?

-Pues me levanto sobre las 11.00, como todo el mundo. Después dedico una hora a diseñar joyas, otra a diseñar mi colección de ropa de bebé y mujer, otra a trabajar en mi línea de perfumes. Paro para el masaje, la fitoterapia y el champán francés. Luego me pongo una hora más a reflexionar sobre nuevos formatos de televisión. Eso me agota, así que me voy cuatro o cinco horas a la disco para relajarme. También he empezado a escribir una novela a lo Cien años de soledad pero al revés y con un toque de terror a lo 'Scream'. Voy a por el Nobel.

¿No come? Solo ha hablado de champán.

-Por supuesto. Acompaño el champán con platos delicados y exóticos: pescado crudo con algas, ceviche de marisco, cuscús de quinoa, cosas así? Últimamente he descubierto los callos con garbanzos. Me encantan. Maridan muy bien con champán.

Exóticos si que son. ¿Alguna novedad sobre sus realitys?

-Mamá, Kourtney, Khloé, Kendall, Kylie, Rob y yo, con nuestros exmaridos, novios, primos, hijos, el servicio y hasta los cuñados y otrso animales de compañía, seguimos con nuestro reality. Las armamos buenas. Le cambiamos la medicación a mamá, jugamos con globos de agua en la moqueta, le damos laxante al perro, nos tiramos de los pelos, nos echamos pasta de dientes en la ropa interior mientras dormimos? Bueno, todo eso que hace la gente normal en los realitys, ya sabe. Pero estoy trabajando en formatos nuevos.

¿Puede avanzarnos algo?

-No sé si debo. Bueno, venga: voy a lanzar un nuevo reality en el que me encerraré tres meses en un laboratorio con gente experta en ingeniería, biotecnología y física teórica. A ver qué descubrimos. Son gente supecachonda que da mucho juego ante las cámaras. Una de las biotecnólogas es metodista y toca el violín en los ratos libres. El ingeniero juega al ajedrez hasta solo. El resto, sin excepción, practica yoga tántrico. Va a ser la bomba. Se titula ¿Quién salva el planeta esta noche? Creo que va a enganchar a la audiencia porque ¿a quién no le interesa la salvación del planeta?

El razonamiento es bueno. Otra cosa es que funcione el programa. ¿Qué me dice de la cirugía?

-Que es una aplicación importante de la medicina. Salva vidas.

Me refería a la estética.

-¡Ah! Vale, vale. Yo no es que me haya operado muchas veces. Solo dos o doce veces. Nada. Unos retoquitos. Cuando una cumple 22 años van haciendo falta. Ahí empecé. Precisamente tengo cita para operarme de los juanetes la semana que viene.

Le resultan incómodos, claro.

-De eso nada. Me voy a inyectar unos implantes de silicona en los juanetes. Para lucirlos cuando llevo sandalias. Me gusta que se vean mollares, como el resto del cuerpo.