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Esto le pasa a tu cuerpo si bebes agua de botellas de plástico todos los días

La ciencia acumula evidencias sobre lo que ocurre en el organismo con el consumo continuado de agua embotellada

Esto le pasa a tu cuerpo si bebes agua de botellas de plástico todos los díasPixabay

Comprar una botella de agua de medio litro camino al trabajo, llevar una de litro y medio en la mochila del gimnasio o tener el frigorífico lleno de plástico es algo que millones de personas hacen a diario sin pensarlo demasiado. Pero la ciencia lleva años acumulando evidencias sobre lo que ocurre dentro del cuerpo cuando ese hábito se mantiene en el tiempo, y el panorama es lo suficientemente preocupante como para tomárselo en serio.

Cada litro de agua embotellada lleva plástico dentro

El primer problema no es el agua, sino el envase. Las botellas de plástico convencionales están fabricadas con PET (tereftalato de polietileno), un material que en condiciones normales se considera apto para uso alimentario, pero que con el tiempo, el calor y el roce libera partículas microscópicas directamente al agua que contiene. Un infectólogo afirmó que beber agua en botellas de plástico es como ingerir el equivalente a una tarjeta de crédito a la semana.

"Beber entre dos y tres litros de agua al día es un gran mito"

Qué hacen esos microplásticos

La pregunta más importante es qué ocurre con todas esas partículas una vez que entran en el organismo. Los microplásticos pueden atravesar barreras biológicas, ingresar al torrente sanguíneo y acumularse en órganos, y los estudios los vinculan con estrés oxidativo, inflamación crónica, alteraciones hormonales, problemas reproductivos y daño neurológico. Estudios recientes han encontrado microplásticos en sangre humana, leche materna y placentas, lo que significa que la exposición no se limita a quien bebe directamente: puede transferirse a través de la gestación y la lactancia.

La OMS ya señaló en 2019 la presencia de microplásticos en agua embotellada y reconoció que los riesgos para la salud aún no están del todo definidos, pero solicitó investigación urgente.

Más allá de los microplásticos, muchas botellas de plástico contienen o han contenido bisfenol A (BPA), un compuesto que se utiliza en la fabricación de ciertos plásticos y que actúa como disruptor endocrino: es decir, limita o bloquea el funcionamiento de las hormonas naturales del cuerpo. El BPA puede derivar en problemas como la disminución de la fertilidad, trastornos en el desarrollo de los niños, y en algunos casos un aumento del riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 o ciertos tipos de cáncer.

El peligro del calor

El calor lo empeora aún más. Dejar la botella en el coche en verano, llevarla en una mochila expuesta al sol o comprar agua que lleva meses en un almacén sin climatizar son situaciones en las que la liberación de estas sustancias se multiplica. El calor provoca la liberación de sustancias químicas tóxicas y dañinas para el sistema endocrino.Las alternativas más recomendadas por los expertos son el agua del grifo filtrada en casa, las botellas reutilizables de acero inoxidable o cristal, y evitar almacenar botellas de plástico en entornos cálidos o durante periodos largos.