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Publican un consenso para tratar el insomnio en menores con autismo: "Lo primero es conocer cuándo y cuánto duerme"

Hasta el 83 % de los menores con autismo tienen problemas de sueño, lo que repercute en la cognición, las emociones y la conducta

Publican un consenso para tratar el insomnio en menores con autismo: "Lo primero es conocer cuándo y cuánto duerme"Pixabay

La Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Sociedad Española de Sueño (SES) han liderado la elaboración de un consenso sobre el tratamiento del insomnio en menores con trastorno del espectro autista (TEA), que enfatiza la importancia de comenzar con medidas no farmacológicas, conocer los patrones de sueño del menor e implantar rutinas y hábitos de higiene del sueño.

Según Milagros Merino (SES), hasta el 83 % de los menores con autismo tienen problemas de sueño, lo que repercute en la cognición, las emociones y la conducta, incrementando la irritabilidad, la hiperactividad y el déficit de atención.

Medidas iniciales y hábitos de sueño

El consenso establece que lo primero que deben hacer las familias es conocer las necesidades de sueño del niño o adolescente, elaborando una agenda de sueño libre durante una o dos semanas para registrar cuándo se duerme y despierta de manera natural.

Posteriormente, se debe enseñar al menor el contraste entre día y noche, mediante luz y actividad física durante el día, y oscuridad y calma por la noche. Ejemplos prácticos incluyen caminar al colegio por la mañana para indicar al cerebro que es momento de estar activo.

En paralelo, se recomienda mantener hábitos de higiene del sueño que abarquen toda la rutina diaria, ya que “según duermo, vivo, y según vivo, duermo”, como señala Gonzalo Pin (AEP).

Tratamiento farmacológico y seguimiento

Si estas medidas no son suficientes, el especialista puede prescribir tratamiento farmacológico, siempre acompañado de una agenda de sueño para registrar horas de descanso y despertares.

La primera elección es la melatonina pediátrica de liberación prolongada (MPLP), comenzando con 2 mg/día y ajustando hasta 10 mg/día según necesidad. Si los problemas persisten, se pueden añadir progresivamente alimemazina, risperidona o clonidina. En casos de insomnio de inicio, se recomienda melatonina de liberación inmediata, iniciando con 5 mg/día y ajustando según la eficacia, o MPLP si hay despertares nocturnos. Como enfatiza Pin, “el fármaco forma parte del tratamiento, pero no es todo el tratamiento”.