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El snack que recomienda Boticaria García: "Son bajas en calorías y esto lo convierte en una muy buena opción"

La divulgadora lo propone como alternativa “saludable” para picar, con matices: es bajo en calorías y puede ayudar a la microbiota, pero ojo con la sal

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La Boticaria García ha señalado en uno de sus vídeos una opción sencilla para quienes buscan un picoteo más “limpio” entre horas: “Una alternativa saludable para snacks o aperitivos son las cebollitas encurtidas”. La divulgadora explica que, aunque el proceso de encurtido “modifica algunas propiedades nutricionales de sus primas, las cebolletas”, siguen manteniendo ventajas interesantes para el consumo cotidiano, especialmente si se usan con moderación.

“El poder del azufre”

Uno de los argumentos que destaca es su contenido en compuestos azufrados, similares, aunque en menor cantidad, a los que encontramos en alimentos como el ajo o el puerro. “Estos aperitivos también contienen compuestos azufrados, tienen efectos antioxidantes y protectores cardiovasculares”, señala. Es decir, no se trata solo de un “capricho”. En términos de composición, las cebollitas mantienen parte de los compuestos asociados a beneficios cardiovasculares.

La divulgadora remarca otro punto que explica su popularidad como snack: “Son bajas en calorías”, por lo que pueden funcionar como alternativa a opciones más densas en grasa o azúcar. Además, propone usarlas en el día a día no solo como aperitivo, sino como recurso culinario: “una muy buena opción para picar o para añadir como topping a una ensalada”, aportando crujiente, acidez y sabor.

Efecto prebiótico y fibra

Boticaria García también habla de la relación entre este alimento y la microbiota. “Tienen fructanos como la inulina, fibra soluble que puede favorecer la microbiota”, explica, situando a la cebolleta dentro de los alimentos que pueden tener un efecto prebiótico. Y añade un matiz importante: “aunque no toda, las cebollitas también conservan parte de la fibra insoluble de la cebolleta fresca, que ayuda al tránsito intestinal”.

Otra ventaja práctica del encurtido es que potencia el sabor sin necesidad de añadir extras: “el encurtido potencia el sabor y estimula la salivación y la digestión sin necesidad de añadir más salsas”. Eso sí, la recomendación viene con advertencia clara: “como en todos los encurtidos, hay sal, hay vinagre” y eso, aunque mejora conservación y sabor, “puede ser un problema si se consumen en exceso, especialmente para personas con hipertensión o con retención de líquidos”.

Las cebollas encurtidas como snack pueden encajar bien por su bajo aporte calórico, su sabor y su efecto prebiótico, siempre recordando que, al ser un encurtido, lo ideal es no pasarse si hay problemas con la tensión o la retención de líquidos.

Un alimento a tener en cuenta

En cuanto a valor nutricional, las cebollitas encurtidas aportan sobre todo agua y pequeñas cantidades de hidratos de carbono, con muy poca grasa y proteína casi testimonial, por lo que suelen ser un snack bajo en calorías si se toman en raciones razonables. Mantienen parte de los compuestos característicos de las aliáceas (familia de la cebolla, el ajo o el puerro), incluidos compuestos azufrados asociados a efectos antioxidantes, y conservan una fracción de fibra, tanto soluble (fructanos como la inulina, con efecto prebiótico) como parte de la fibra insoluble que ayuda al tránsito intestinal.

Cortar cebolla sobre una tabla de madera

El punto “menos” es el propio del encurtido: suelen contener sal y vinagre, lo que puede elevar el sodio del producto, así que conviene moderarlas si hay hipertensión o retención de líquidos.