lA agonía del animal concluyó a las 11.58 horas. Un leve aleteo, su enorme ojo que se fue cerrando como entregado a un profundo sueño… Poco después, el cetáceo de veinte toneladas de peso que había quedado varado en la playa de La Concha, dejó de respirar. Algo extraño había ocurrido con esta ballena, que llevaba dos días surcando las aguas de la bahía donostiarra, inequívoca señal de su enfermedad.
El rorcual común de casi 17 metros que murió ayer en La Concha pertenece a una especie marina que puede avistarse con relativa facilidad quince millas mar adentro. Pero algo raro ocurre cuando se deja ver en la costa más de la cuenta. "Tenemos constancia de que ya desde el lunes se encontraba por aquí. Llevaba demasiados días en la bahía. No era un animal sano", explicó Garikoitz Bilbao, de la asociación Ambar, organización que se dedica al estudio y conservación de la fauna marina.
No es la primera vez que un rorcual común entra en la bahía de La Concha. Hace siete años ocurrió otro tanto, cuando surcó sus aguas otra gigantesca ballena, aunque en aquella ocasión el animal hizo gala de un aspecto bastante más saludable, dándose una vuelta para marcharse poco después por donde había venido. Zarautz también fue escenario el año pasado de una estampa similar. Corría el mes de agosto cuando apareció un cachalote de trece metros de longitud y más de veinte toneladas. El animal murió en circunstancias similares, en la orilla y ante la atenta mirada de miles de curiosos.
extrema delgadez Ayer, el animal de color gris parduzco mostraba las huellas de su espina dorsal, exhibiendo una delgadez impropia en este tipo de cetáceos que pueden llegar a alcanzar una longitud de 27 metros, lo que le convierte en el segundo animal más grande del planeta, solo superado por el rorcual azul.
"Mira, ha dejado de abrir el ojo", comentaban algunos curiosos. El animal ya no respiraba. Tras el cordón policial, decenas de móviles y cámaras fotográficas captaban la instantánea. "Estaba enfermo, eso seguro, aunque la causa todavía no la conocemos", señaló Patricia Tierra, integrante de la misma asociación. Con el fin de determinar el motivo de la muerte, ya por la tarde, se le tomaron muestras de parásitos, de la piel, la grasa y las barbas. "No le hemos querido abrir aquí mismo para hacer la necropsia porque complicaría el traslado", informó Enrique Franco, vicepresidente de Ambar. El animal parecía haber sido tocado de muerte por algún agente externo, ya que las heridas que mostraba eran superficiales, causadas por el propio varamiento y no por la hélice de un barco, como suele ocurrir.
a asturias ¿Y qué hacer con la ballena? Fuentes del Ayuntamiento de Donostia explicaron que el cetáceo sería extraído durante la madrugada, aprovechando la bajamar. Con ese objetivo, por la tarde colocaron en la cola del animal (la zona más dura de su cuerpo) una cinta que ataron a la pared del Paseo de la Concha, evitando así que el oleaje durante la pleamar provocara el desplazamiento del cuerpo inerte del cetáceo. Para la operación se iban a utilizar dos grúas de gran tonelaje. Estaba previsto trasladar al cetáceo durante la madrugada a una parcela municipal que el Consistorio no quiso desvelar, y desde ahí hoy por la mañana será trasladado en camión a Asturias, cuyo Museo del Calamar Gigante de Luarca mostró su interés por hacerse con el animal.