La secretaria general de EA, Eba Blanco, da un paso a un lado al frente de su partido tras comunicar que no seguirá en el cargo tras el Congreso ordinario de su partido que debe celebrarse este año. El anuncio se produjo tras conocerse horas antes que la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Álava ha desestimado la alegación presentada por el sector crítico del partido, encabezado por Maiorga Ramírez, para obligar al partido a convocar un proceso de primarias, dando así la razón a la dirección del partido encabezada por Blanco. La Audiencia considera que la ejecutiva actuó conforme a la legalidad y respetando la democracia interna de la formación.
EA es un partido de inspiración socialdemócrata que nació tras la escisión del PNV en 1986 y que desde 2011 forma parte de la coalición EH Bildu, conformada también por Alternatiba (el partido de Oskar Matute), y Sortu, la marca de la izquierda abertzale, que hace y deshace en la coalición.
En rueda de prensa en Donostia, Blanco afirmó que el partido no deberá convocar un proceso de primarias, ya que no cabe recurso alguno por la vía ordinaria”. La dirigente de EA destacó que su Ejecutiva ha actuado “en todo momento cumpliendo con la democracia interna y con la Ley” y denunció “maltrato y acoso” por parte del sector crítico y de algunos medios de comunicación durante el último lustro en el que la vida interna del partido ha estado judicializada en extremo. mediatizada por un conflicto crudo en tribunales y a través de medios de los medios de comunicación entre los cabecillas de ambas corrientes.
sector crítico La líder de EA recordó que lleva "más de seis años teniendo que afrontar denuncias civiles y penales, ataques, acoso e insultos públicos y privados” por parte del sector de Maiorga Ramírez. “Nos han acusado de delitos muy graves y los juzgados nos han dado la razón en todo”, denunció, para confesar, a continuación, que el objetivo es “desgastar a EA y a EH Bildu”.
Según Blanco, este asunto “jamás debió judicializarse”, ya que el partido tiene “órganos internos que garantizan los derechos de cualquier persona afiliada, pero Ramírez intentó ganar en los juzgados lo que no ha podido ganar votando”.
El sector crítico emergió hace ya casi seis años, cuando Pello Urizar dimitió al frente de EA. Eva Blanco le sucedió en la cúspide del partido y heredó fuertes resistencias internas entre los dos sectores: por un lado, quienes entonces controlaban la mayoría de las organizaciones territoriales (Gipuzkoa, Nafarroa y Araba) estaban en manos de los críticos, mientras que el sector oficial controlaba Bizkaia e Iparralde. Los críticos contaban además con el respaldo público de Carlos Garaikoetxea, primer lehendakari de la CAV y cofundador de EA, así como de otros históricos.
Blanco lamentó “el enorme e incuantificable daño y la parálisis que han causado a EA y buena parte de las personas. Han ido a hacer daño a mí y a mis compañeros”, censuró.
En el fondo de este galimatías judicial de los últimos años se esconde un pulso ideológico y político entre ambas corrientes. Los críticos consideran que EA se está diluyendo conscientemente en EH Bildu, lo que le lleva a tener poca exposición e influencia en la vida política, mientras navega en la irrelevancia política de la mano de una coalición en la que Sortu copa la ejecutiva de la coalición y la iniciativa política.