La consejera de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, aseguró ayer jueves que la estrategia de justicia restaurativa en Euskadi, “todavía en fase de contraste”, tiene la vocación de “llegar a toda la población reclusa, incluidos los internos e internas con condenas de larga duración”. Se pronunció así en el preestreno del documental De Maixabel a la justicia restaurativay que muestra, a través del testimonio de víctimas, victimarios y profesionales del Derecho, la judicatura y la mediación, en qué consisten los procesos restaurativos.
Este trabajo completa una trilogía sobre el modelo penitenciario vasco, cuyo “hilo conductor es nuestra creencia de que todas las personas debemos tener derecho a segundas oportunidades”. Ante el público asistente al preestreno, Artolazabal defendió que “la reparación del daño causado debe ser el elemento vertebral de un modelo de ejecución de penas que pone a la víctima en el centro de todas nuestras actuaciones y que trata de propiciar la reinserción en la comunidad”.
Se mostró convencida de que “el impulso de la justicia restaurativa va a suponer un nuevo paso en la mejora de la convivencia en Euskadi”. “Hoy, con ETA afortunadamente desaparecida, puede tener un efecto sanador para dar nuevos pasos en nuestra convivencia”, añadió.
Tras remarcar que el Gobierno vasco tiene la vocación de llegar a “toda la población reclusa” con esta estrategia, reiteró que en ningún caso supone beneficios penitenciarios para las personas presas que deciden participar en un proceso restaurativo. “Nuestro compromiso es mantener previamente informadas a las víctimas”, apostilló. Según la Memoria Penal de 2021, en ese ejercicio se cerraron 1.302 expedientes, de los que 712 fueron incluidos en el programa de justicia restaurativa. De los mismos, el 99% se cerraron a través de la mediación.