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"Todavía hoy sueño que estoy en el Congreso"

Monforte recrea la emoción de los momentos vividos con la gestación y aprobación del Estatuto

"Todavía hoy sueño que estoy en el Congreso"Foto: deia

Bilbao

Se acuerda como si fuera hoy de su paso por el Congreso. Y han pasado más de treinta años. Andoni Monforte Arregi (Mallabia, 1946) reconoce que aún sueña con la Cámara Baja. "Algunas veces sueño todavía que estoy en el Congreso y que me ocurren ciertas incidencias. Ya sabe cómo son los sueños, es igual que cuando se repite esa pesadilla horrorosa de que no has aprobado las asignaturas en la Facultad". Andoni Monforte, consejero en el preautonómico, diputado en la legislatura constituyente, en la de 1979, en 1982, exeuroparlamentario y un largo etcétera de cargos, lleva más de veinte años alejado de la política activa.

"Lo que más me marcó fue ir en el 77 al Congreso. No sabíamos dónde íbamos, no sabíamos si aquello iba a cuajar, la democracia era todavía una posibilidad... Además, estar con Ajuriaguerra, Arzalluz, José Ángel Cuerda... fue un máster de vida impresionante. Todavía me acuerdo de aquello que decía Telesforo Monzón: Siete diputadillos, ¿qué van a hacer en Madrid?".

Pero allí se encontró con personas de gran nivel profesional e intelectual. "Estaban Tierno Galván, La Pasionaria... personajes de una talla excepcional que posteriormente no se han dado y que sería muy difícil volver a reunir. En aquel momento, hubo mucha gente que hizo un gran sacrificio, había catedráticos, notarios, registradores...", evoca nostálgico Monforte. Puestos a echar la memoria atrás, recuerda también "el frente autonómico con el PSE, en el que estaba integrado el PSN, y los mítines multitudinarios, con todo el público fuera de los recintos porque no cabía dentro".

negociaciones Monforte no duda al señalar el mejor momento. "Fue cuando ya por fin se consiguió el acuerdo final del Estatuto. Sufrimos mucho tratando de que se recogiesen los derechos históricos, que eran una excepcionalidad importante, y creíamos que contemplaba unas competencias superiores a las del Estatuto del 36. Nosotros permanecíamos reunidos en unas habitaciones del hotel Palace y luego estaban los negociadores en Moncloa con Suárez y su equipo. Manteníamos contacto directo. Pero si hubiera habido móviles, en lugar de acelerar la aprobación, la hubiera retrasado. Fue mucho mejor que estuvieran allí sin poder salir y que solo se diese entrada a llamadas selectivas", precisa. "La aprobación del Estatuto fue el momento más emocionante porque, desde el punto de vista de los nacionalistas, el proceso constitucional no fue tan satisfactorio", añade.

En el Congreso permaneció hasta 1986, año en que dio el salto al Parlamento Europeo, del que recuerda su "extraordinaria relación con los de Convergencia. Me permitió además hacer una gran amistad con Duran i Lleida", indica. Después de ser europarlamentario, ejerció también otros dos años como director de Gabinete de Relaciones con la Comunidad Europea.

grandes estadistas A pesar de que su paso por la política fue pasajero, a su juicio "deben ser los propios afiliados los que deben decidir la continuidad o no de los cargos". "Los grandes políticos de la Unión Europea han durado muchos años en el poder. Olof Palme -que fue el mejor primer ministro que tuvo Suecia- también ostentó el poder muchos años. El sistema norteamericano de que cada dos mandatos hay que dejarlo, es válido para EE.UU., pero en Europa los grandes estadistas han permanecido periodos bastante largos", justifica.

Pero él, sin vocación de permanencia, aterrizó en la década de los 90 en la actividad privada, donde acumula un notable currículum. Así, fundó la asociación de supermercados a nivel estatal y luego se afincó en Valencia como director de la asociación de supermercados de la Comunitat Valenciana. "Era una más de mis actividades porque básicamente tenía una empresa de comunicación y yo trabajaba para empresas, también de Euskadi. Hubo momentos en que gestionaba firmas como Air Nostrum, Lladró... llevaba las grandes empresas de la Comunidad", remarca este jubilado retirado desde que en junio cumpliera 65 años.

"Ahora siempre estoy entre Euskadi y Valencia", asegura este vasco que comparte identidades, ya que a muy temprana edad se trasladó con su familia a Valencia. "De hecho, allí aprendí euskera porque mi ama solo me hablaba en esa lengua", afirma, al mismo tiempo que manifiesta que "después de haber sido diputado del PNV, mi llegada de nuevo a Valencia fue muy amable".

acusación falsa Pero Andoni Monforte se resiste a olvidar lo que él denomina "la circunstancia más indignante de toda mi vida política". Se refiere a la acusación desde Euskadiko Ezkerra contra Xabier Arzalluz de que había animado (en 1981) a ETA-pm a continuar la lucha armada. "Fue desmentida posteriormente por uno de los polimilis asistentes a la reunión y yo (que asistí a dicho encuentro) mandé varias rectificaciones a distintos medios. Y los polimilis que avalaron las declaraciones de EE, curiosamente, ni siquiera estuvieron presentes en la reunión", matiza.

A su juicio, "cada cierto tiempo vuelve a salir este asunto, dándolo por hecho cuando se trata de una gran mentira que urdió Onaindia, que, para colmo, lo recogió en sus memorias para justificar su reconversión". "Asistí a aquella reunión -relata- porque querían conocer la postura del PNV sobre la OTAN, asunto del que yo era portavoz. Toda la reunión versó sobre la guerra fría y los misiles Pershing y Cruise. A los polimilis y a EE les obsesionaba la entrada de España en la OTAN y así lideraron en Euskadi la oposición a la OTAN. De las transferencias, la LOAPA -que dicen que denunció y criticó Arzalluz-, casi ni siquiera hablamos. Una gran mentira que me indigna. La desmentimos desde un principio, pero no interesa nuestra versión porque hay quienes les interesa demonizar al PNV y santificar a la antigua EE", resume.