bilbao. Existía en el baúl de planes que porta Edurne Pasaban en su ascensión al Annapurna la intención de conseguir hollar la cumbre a finales de esta semana, en torno al "10 de abril", según sus previsiones. Si las cosas continuaban por buen camino, el sábado era una fecha proclive para exhibir el poderío de la tolosarra sobre el lecho de nieve que corona la montaña nepalí. Sin embargo, la climatología que días atrás evitó equipar el serac que se encuentra por encima del Campo 3 -a 6.500 metros de altura- está pasando factura.
"Desde hace una semana todas las tardes nos está nevando", explica la tolosarra para Al filo de lo imposible. El termómetro baja cuando la tarde llega al campo base y la nieve asfalta el camino de ascenso, lo que dificulta mucho el trabajo del equipo de Edurne para aclimatar el serac, punto crítico de la ascensión. "El sábado intentamos subir al Campo 2 con la intención de dormir en el Campo 3. Sin embargo, la nieve fue más de la que esperábamos y nos hizo darnos la vuelta, dado que por las tardes la montaña se carga mucho y se pone peligrosa", señala la tolosarra, que continúa amasando las jornadas en el campamento base del Annapurna haciendo cábalas sobre la ascensión, que puede alargarse unos días más. La aventura, que ya sobrepasa el mes de vida, no parece estar bendecida por la fortuna, ya que si al principio fue el cambio de montaña y lo siguieron los aludes, ahora es el clima el que evita que la expedición continúe su carrera por los catorce ochomiles. Ocurre que la cumbre nepalí es una de las más peligrosas del mundo y su cota de muerte es del 40%, por lo que la paciencia y la precaución en el seno de la montañera vasca es precisa. Si bien la llegada al Campo 3 es un hueso duro de roer, la aclimatación del siguiente peldaño está muy complicada. Las condiciones y la orografía del serac cambian cada año y la nieve que actualmente cae debe asentarse para que sea segura la ascensión. La grieta es una zona muy peligrosa en la que la nieve y las avalanchas pueden llegar a ser mortales.
"Según las previsiones tenemos por lo menos para un par de días más. Esperemos que, tras esas dos jornadas de nieve, vuelva el buen tiempo como nos ha estado sorprendiendo hasta hace muy poco", manifiesta Pasaban. No en vano, las condiciones primigenias del Annapurna fueron favorables, pero los últimos días están alargando la estancia del equipo en Nepal. Por ende, la siguiente estación, el Shisha Pangma, se tendrá que retrasar. "Lo que espero es que este mal tiempo mejore, como dice nuestro meteorólogo, y podamos tirar para arriba dentro de poco", remacha la tolosarra.
Miss oh charla con edurne Si bien los días son todos muy parecidos para la alpinista guipuzcoana, el de ayer supuso un cambio antes de hollar cumbre. "Fue un día bastante especial. Miss Oh vino a saludar y a tomar un café a nuestras tiendas. Comentamos juntas el estado de la ruta, me preguntó cuánto hemos trabajado y hasta dónde hemos llegado e intercambiamos impresiones. Asimismo, comprobamos cómo está ahora y cómo estaba cuando ella estuvo el año pasado el Annapurna", explica Edurne. La coreana, a la que sólo le falta poner su bandera en la montaña nepalí, ya está al acecho de la tolosarra para evitar que la guipuzcoana consiga ganar su carrera por los ochomiles.