bilbao. Edurne Pasaban y su equipo continúan firmes en su aventura de los catorce ochomiles. Con el campo base en el Annapurna ya instalado y abierta la ruta al campo 1, el próximo objetivo es hacer el camino hacia el campo 2 mañana mismo. "Sería genial que se cumplieran nuestros planes y para el fin de semana lo tuviésemos ya montado", afirma la tolosarra en el diario de expedición de su página web. "De momento las cosas van bien y el tiempo acompaña. Las previsiones para los próximos días son buenas y no queremos desaprovecharlas", añade.
La guipuzcoana está animada después de una jornada "larga" pero "muy buena". Y es que Pasaban y su expedición salieron el miércoles por la mañana para equipar la ruta hacia el campo 1 y después de "siete horas y media regresábamos al campo base con el trabajo hecho y muy contentos". Pasaban explica en su página web todo el proceso de apertura de la ruta al campo 1: "El camino no es técnicamente muy complicado, pero sí delicado, por lo que hay que fijar unos 400 metros de cuerda. Dejando atrás las tiendas del campo base, se va ganando altura por unas lomas de hierba (la nieve que las cubre ahora desaparecerá con una semana de buen tiempo) hasta la entrada al glaciar del Annapurna. Para acceder al glaciar hay que hacer un rápel (descenso con cuerdas) de unos 80 metros, donde hemos fijado una cuerda. Luego se avanza por el glaciar durante unos 20 minutos, hasta encontrar una pared de roca por la que hay que ascender. Esa es la zona mas complicada y hay que fijar cuerdas, pero la tarea ha resultado más dura de lo esperado porque hemos encontrado el tramo cubierto de nieve". La alpinista guipuzcoana cuenta además que "desde nuestra anterior expedición a esta montaña, en el año 2007, recordábamos dónde estaban los anclajes para fijar cuerdas, pero nos costó mucho encontrarlos debido a la cantidad de nieve acumulada". Por ello, "en alguna ocasión tuvimos que meter algún clavo nuevo. Poco a poco, sin embargo, fuimos superando la zona de rocas, que da acceso a unas lenguas de nieve, las cuales remontamos lentamente hasta el campo 1, a 5.000 metros".
Era el primer paso exigente en la escalada del Annapurna. "Al llegar nos abrazamos. ¡Habíamos dado el primer paso hacia la cumbre! Éramos conscientes de que nos queda mucho camino por delante, pero aquel momento había que celebrarlo, describe feliz la tolosarra.
Ayer hubo tiempo para el descanso después de haber dejado un depósito de material (tiendas y cuerda). "Desde mi tienda puedo ver la cumbre del Annapurna. El viento está pegando muy fuerte en la cima. Se ve tan cerca, y a la vez tan lejos", despide su crónica Edurne.