Se impone la eficacia
Irujo y Beroiz consiguen el liderato a costa de Oinatz y Otxandorena
Duración 48 minutos de juego.
Saques Tres de Irujo y una falta.
Pelotazos Se dieron 425 pelotazos a buena.
Tantos en juego 13 de Irujo t 4 de Oinatz Bengoetxea.
Errores 6 de Irujo, 3 de Beroiz, 2 de Bengoetxea VI y 4 de Otxandorena.
Marcador 4-0, 4-4, 7-4, 7-7, 11-7, 11-9, 12-9, 12-10, 18-10, 18-11, 19-11, 19-13 y 22-13.
Incidencias Buena entrada en el Labrit de Iruñea.
bilbao. La última jornada de la primera fase arrastró hasta la cancha del Labrit a dos parejas que ya no se jugaban nada. Sin el peso de la necesidad, sin la motivación del premio, sólo quedaba comprobar cuál de las dos parejas conseguía poner más carne en el asador para llevarse un partido que, teniendo en cuenta el rival que ambos binomios tenían en frente, no sería nada sencillo. Irujo y Beroiz eran los únicos que podían sentir cierto hormigueo en la barriga por aquello de recuperar el liderato que Titín y Pascual les arrebataron el viernes en Covaleda. Bengoetxea y Otxandorena sólo podían reunir adrenalina al pensar en que serían la única pareja que sólo ha sumado un punto en el Campeonato.
El duelo no tuvo mucha historia. Fue corto y, aunque ofreció varios tantos de calidad, estuvo visto para sentencia desde bien temprano. El delantero de Ibero marcó el ritmo del partido, tanto para lo bueno como para lo malo. Fue sin duda el pelotari que más interés puso en manejar la pelota y los tiempos del partido. Sus aciertos hicieron crecer el electrónico colorado y su afán por arrimar la pelota a las líneas y a la chapa mantuvo con vida a los azules en los primeros compases. Con solo dos destelladas de Bengoetxea en los cuadros alegres consiguieron mantenerse en la pomada hasta el 12-10. A partir de ahí se vieron los mejores diez minutos de Juan Martínez de Irujo. Dejadas, al txoko, ganchos, sopapos al fondo del frontón.... Fue una pesadilla para Oinatz y Otxandorena, quien cuajó una vez más un partido más que aceptable. Su respuesta, a veces desde la mismísima mesa de los comentaristas televisivos, fue digna de destacar.
El 19-11 dejaba el partido más que sentenciado. Sólo quedaba tiempo para un golpe de lujo del de Leitza, que sacó un derechazo milimétrico al ancho que arrancó la admiración del respetable. Los tres últimos tantos fueron el reflejo de la impotencia que sintieron los dos pelotaris de Asegarce. Necesitaban apurar al límite para poder mantener el exigente pulso que planteaba el delantero rival. Los dos últimos ataques de Oinatz se estrellaron en la lona inferior, mientras que el 22-13 final lo firmó el propio Otxandorena haciendo sonar el metal con su desesperado golpeo.