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Un gol al arco iris

Kamalions es un conjunto que milita en la Liga DEIA y se autodefine como "libre de homofobia"

Un gol al arco iris

Bilbao

ES un equipo de fútbol libre de homofobia", es la frase. Es la definición que nace de la boca de Javier Regalado, alma máter, capitán e ideólogo de los Kamalions. Un conjunto que milita en la Liga DEIA. Este equipo nace en 2007, consciente del tejido ideólogo y costumbrista que rodea al balompié, desde la Asociación Hegoak, un portal para gays, lesbianas, transexuales y bisexuales que actúa en Euskadi. "Dentro de Hegoak se pensó en crear una nueva comisión deportiva. No teníamos a nadie que lo llevase y encontramos cierta demanda dentro del colectivo. Entonces, vimos que en otras partes del Estado se habían llevado a cabo e, incluso, han logrado clubes muy importantes", esgrime Regalado. El capitán de los camaleones se refiere a asociaciones como Les Pantheres Grogues de Barcelona, que poseen el estatus de club deportivo en el que tienen cabida deportes como el esquí o la lucha libre y "que tienen 300 ó 400 socios"; los Halegatos de Madrid, con gran calado en la natación madrileña; o G-Madrid. "Vimos que no había nada y nos liamos la manta a la cabeza. La iniciativa partió un poco de mí y el deporte que me interesaba era el fútbol y de lo que se trataba era de visibilizar el colectivo", sostiene.

"Kamalions tiene una parte lúdica: formar un punto de encuentro y fomentar la práctica deportiva; pero, por supuesto, también tiene una labor reivindicativa y más en el mundo del fútbol, que es machista y homófobo. Hay una opinión generalizada de que en el fútbol no hay gays y ahí estamos nosotros para demostrar que eso no es verdad", añade Regalado. Son dieciocho los competidores de este particular equipo. "El único requisito, que sí es indispensable, es no tener un comportamiento homófobo y participar de la filosofía del equipo, que es luchar contra la homofobia en el deporte. Hay que ser por lo menos friendly -afín a los pensamientos del colectivo-", remacha el capitán. Lo cierto es que en el equipo hay una mayoría homosexual en el vestuario, pero también hay jugadores heterosexuales que participan de Kamalions y de su filosofía de no exclusión de ningún colectivo o persona dentro de los atletas. "A nadie se le pregunta al incorporarse al conjunto si es homosexual o no. Pero, lo cierto es que somos mayoría y como tenemos un vestuario muy natural, en el que todo sucede con mucha espontaneidad, sabemos si uno es gay o no. La convivencia es perfecta. A lo mejor, alguna vez llega uno un domingo y comenta: Había ayer unos tiazos en el Conjunto Vacío..., mientras que otros dicen: Vaya tía, estaba como un tren. En definitiva, comentamos todos de todo y eso está muy bien", relata Regalado la normalidad de la convivencia en el vestuario. Kamalions es una iniciativa que no se queda únicamente en el pasto de los terrenos de juego. Además, consiste en una unión entre sus miembros que transciende de lo puramente deportivo. En la intimidad del vestuario nacen inquietudes, amistades y conversaciones que destilan las vivencias de cada jugador. "El vestuario es un espacio muy íntimo, en el que el grupo está muy cerrado. Hablamos de los partidos, pero también de muchos otros temas. Además, quedamos para otras actividades en las que hacemos grupo". Una piña.

En 2007, en el momento en el que nace la idea del equipo, el primer obstáculo que surgió fue la captación de gente. "Primero con el boca a boca y luego con carteles. Empezamos a ser conocidos dentro del ambiente y la gente comenzó a interesarse por el tema. Ha habido gente que vino y no ha durado, otros que sí y ahora tenemos un número estable de 17 ó 18 personas", especifica el capitán. El cartel al que se refiere Javier era tan explícito como clarividente y no dejó indiferente a nadie. La imagen era la de un torso con una camiseta verde que mostraba parte de la ingle de un hombre. "Estás convocado... Para un equipo libre de homofobia", lucía. A partir de ahí, llegó una oleada de medios a la intimidad de un vestuario camaleónico. De esta manera, con la explosión mediática de los Kamalions, nacieron las mejores opciones para "visibilizar el colectivo". "Cuando íbamos a jugar sabían qué tipo de equipo éramos y surgían cosas. Desde comentarios despectivos hasta otras historias. Ahí hicimos una labor que me pareció chula. Muchos venían con prejuicios y se pensaban que éramos cuatro locas que jugaban con tacones. Sin embargo, los adversarios se encontraron con un verdadero equipo que les ganaba muchas veces y seguro que aprendieron de ello", evoca.

objetivos "Esta temporada pasada, el objetivo parecía haberse perdido porque muchos equipos no tenían ni idea de nuestra lucha. Pero este año estamos sacando al campo una pancarta para que, por lo menos, la gente sepa nuestro mensaje: no a la homofobia", admite Regalado. En un mundo en el que la fama, el machismo y el insulto por parte de algunos aficionados del respetable son partes del juego, la función de Kamalions queda deslucida por la imposibilidad de mostrar sus intenciones. De ahí su pancarta, de ahí su lucha. "El asunto es que nuestro granito de arena sirva para que la gente no diga: los gays no juegan al fútbol", esgrime Javier. No en vano, cuando se llevó a cabo este reportaje ciertos jugadores de uno de los equipos que jugaban antes llegó a espetar, entre otras lindezas: "Siempre andan éstos con la pancarta de los cojones". Con este panorama, aun en una Liga acotada y privada, se antoja totalmente necesaria las intenciones de este modesto equipo. "Nos pasan cosas curiosas. Al final del partido solemos hablar con los contrarios y comentar algunos lances del duelo y, alguna vez, nos han dicho: ¡Aquí no sois todos gays!", cuenta Regalado. "Nosotros les contamos que no, que es un equipo libre de homofobia, que somos mayoría, pero que todos no somos homosexuales. El delantero aquel seguro que no, nos dicen. Muchas veces se equivocan, quizá creen que el gay es el que tiene el pelo largo", explica.

"Lo que sería un puntazo sería ganar una competición, para que la labor se vea un poco más. Ya no habría un equipo formado por gays, sino que además ha ganado a todos los de la tabla", exclama Javier Regalado con la certeza de que engrandecería la labor de Kamalions en el mundo del fútbol.

"guti, guti maricón" "De las gradas salen gritos racistas para jugadores negros y derivan en sanciones, pero, si se escucha Guti, Guti maricón... a nadie le preocupa. El insulto maricón es permanente en el fútbol. Lo que pasa es que el que sanciona tendría algo que decir para atajar todo esto", sentencia Javier Regalado.

En los campos de fútbol, jugadores como Guti o Míchel han sido sometidos a vejaciones no por ser homosexual, sino porque al respetable lo utiliza para arremeter contra atletas con ciertas características: arreglados y preocupados por el cuidado de su físico. "El tema de llamar a un futbolista maricón no es saber si es gay o no, sino usarlo como insulto. Entonces es cuando te das cuenta de que a Guti lo llaman de esa manera por ser rubio y cuidarse, hay que imaginar cuando un futbolista diga que es homosexual lo que pueda pasar", analiza el capitán de los Kamalions, consciente de que el fútbol desata tantas pasiones, que muchas veces aparecen las más bajas. Las que acaban derivando en violencia verbal o física, en homofobia o xenofobia. "El fútbol desinhibe, la gente se siente protegida. Se dicen cosas que en otros ámbitos no se atreve a decir, pero es lo que realmente piensa", finaliza Regalado.