bilbao. Quizás nadie supo valorarlo justamente, seguramente porque su titánico esfuerzo por recuperarse de la rotura de dos costillas tras una brutal caída en el Tour de California quedó eclipsado el año pasado por el fenómeno Cavendish, del que ya era conocida su potencia en el sprint pero de quien no se esperaba su irrupción en la Milán-San Remo, la reina de la primavera italiana que el cántabro había ganado en dos ocasiones. No lo hizo el pasado año. Ni siquiera corrió y se pasó la primavera esprintando detrás del tiempo perdido durante la recuperación para alcanzar un estado óptimo de forma que nunca llegó y le dejó con dos únicas victorias -ambas en el Tour de Romandía, en mayo- decorando el palmarés de la temporada. Algo rácano. Se entendió como el principio del ocaso. Y Freire lo corroboró anunciando que la de 2010 sería su última temporada en activo. "Lo dije porque tuve un día malo", se retractó hace unos días cuando venció en la Challenge de Mallorca, donde también habló de su intención de no claudicar hasta ganar su cuarto Campeonato del Mundo. Quizás en otoño, en Australia. Antes, llegará la primavera, a la que ya apunta con ambición, la huele, el cántabro, que ayer ganó la segunda etapa de la Vuelta a Andalucía. "El comienzo de la campaña es positivo con dos victorias que me dan moral para los próximos compromisos", dijo Freire al finalizar una jornada que complicó el viento. No hablaba el del Rabobank de una victoria cualquiera, sino de la primera en mucho tiempo, desde la etapa del Tour de 2008, en la que lograba imponer su punta de velocidad a la zancada de Cavendish, cuarto y superado incluso por Robert Wagner y Alex Rasmussen.

A la sonrisa del cántabro se oponía ayer el gesto de dolor y rabia de Damiano Cunego. El italiano abandonó la carrera tras una caída a falta de trescientos metros para la meta en la que sufrió una contusión "importante" en el antebrazo derecho. El líder del Lampre regresará hoy mismo a Italia. Peor parados salieron el belga Jelle Vanendert (Omega Pharma-Lotto) y el holandés Laurens Ten Dam (Rabobank), que saldaron el incidente con sendos traumatismos craneoencefálicos, además de otros golpes. El alemán Linus Gerdemman también se vio inmerso en la caída, pero sólo sufrió algunos golpes sin consecuencia.

"Ciao Ballero" Por su parte, ayer se presentó el libro Ciao Ballero, un homenaje al fallecido Franco Ballerini cuyos ingresos irán destinados al hospital Meyer Firenze donde fue atendido el ex ciclista tras el accidente de coche en el que perdió la vida el pasado 7 de febrero.