Euskaltel se ajusta
Obligado por las circunstancias, el conjunto vasco redobla su lucha interna contra el dopaje y se socializa
Derio. "No vas a poder mejorar lo que ha hecho este aldeanito", le dice jocoso Miguel Madariaga a Igor González de Galdeano una mañana cualquiera de invierno, transferidos ya todos los poderes de Euskaltel-Euskadi -jubilado el lemoiztarra, es el alavés el manager, el principal responsable, del conjunto naranja-, y la frase y su marco son, inconscientemente, un reto que transgrede el ámbito local del equipo vasco y adquiere carácter universal. Habla sobre la transformación del ciclismo; de la guerra de los mundos; de la inevitable colisión entre la vanguardia más transgresora que abandera el viejo Armstrong y lo más castizo, aquel ciclismo añejo que palpita con intensidad abrumadora bajo la piel tostada de Contador, el genial crío de Pinto. Y el Euskaltel-Euskadi arado por el aldeanito y heredado por Galdeano se plantea en esa atmósfera de confrontación si su agitada existencia -zarandeada por los acontecimientos de 2009- perduraría sumergida en formol o precisa, como el comer, de un cambio. Y elige el cambio. El ajuste de su propia identidad. "Para proteger a Euskaltel-Euskadi", proclama su nuevo manager.
Así que el equipo que amanece en la mañana fría y sombría de Derio es el mismo en apariencia -el naranja de casi una década, el decano líder Samuel Sánchez y su sempiterna sonrisa, el aroma a ciclista puro que desprende Igor Antón, los garantes del futuro que son los rostros adolescentes de Intxausti, Sicard, Castroviejo o Izagirre-, pero desvalijado en esencia, reconstruido. "Se trata", explica González de Galdeano en torno a una mesa, que eso no cambia, "de dar un salto al futuro, de innovar". A su lado escucha atentamente Iñaki Lakarra, entre otras cosas, Ingeniero Técnico Informático por la UPV e investigador de la Universidad de Mondragón, que retrata con la crudeza objetiva de los pintores realistas el nuevo rostro de aquel deporte de pueblo. "No sé en qué momento, pero perdió el contacto, la cercanía. Los ciclistas ahora acaban la carrera, suben al autobús o al coche y se van al hotel", dibuja. La alternativa a esa pérdida de contacto son las redes sociales, el sistema por el que se comunica Armstrong desde que regresó al ciclismo para hacer tambalear sus clásicos cimientos; el Twitter, por ejemplo, con el que aprieta a Contador, le hostiga, desprecia, corrige o advierte -"Estoy preparado para el Tour"- con destructiva intención. "Armstrong sabe lo que hace, cómo manejarse en ese medio", dice Lakarra. El americano tiene enganchados a dos millones de usuarios a su twitter; Contador, que desprecia ese medio y prefiere la intimidad de su círculo de amistades, pero se ha visto en la tesitura de tener que ponerlo en marcha, sólo 20.000. Euskaltel-Euskadi no maneja datos aún. Acaba de saltar a la red de redes con el primer Twitter en el mundo del ciclismo que cobija a todo un equipo. "Todos nos tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos. El ciclismo profesional necesita un cambio y para eso debe valerse de nuevas herramientas. Ésta es una de ellas", apuntan desde Euskaltel.
Controles sorpresa La otra realidad a la que debe ajustarse Euskaltel es más desapacible, pero aún más urgente. "Aunque ambos casos son diferentes, no podemos negar que los dos positivos del año pasado suponen un problema para el equipo y había que buscar soluciones", admite el nuevo manager de un equipo, Euskaltel, que se ha visto forzado a redoblar su lucha interna contra el dopaje "con la que tratamos de proteger a los patrocinadores ante cualquier deportista que pueda hacer trampa. No está garantizado al 100%, pero buscamos transparencia".
El pasado año, el equipo naranja realizó cerca de 700 controles de sangre a sus corredores. No sirvió para evitar el fatal desenlace. "Pero esto es distinto", argumenta Galdeano, "porque aquellas pruebas sólo nos daban pistas, nos podían hacer sospechar de que un corredor estaba haciendo algo". Lo hace diferente, según el propio manager, el hecho de que en colaboración con un laboratorio privado de Zamudio vayan a someter a sus ciclistas a "cuatro o cinco" controles por sorpresa en los que no sólo se buscará EPO, "sino también cualquier otra sustancia". "Ahora serán datos reales, no sospechas, a los que tendrán acceso directo nuestros patrocinadores actuales y los futuros", explicó Galdeano, quien desvela que los resultados no tendrán carácter sancionador, "sino persuasivo" y que las muestras de sangre tomadas a los corredores servirán también para realizar un análisis metabólico y genético que profundice en los métodos para la mejora de su rendimiento.
El ajuste le costará a Euskaltel-Euskadi 450.000 euros. Por eso, y porque la aportación de las instituciones tiende a la baja debido a la acuciante crisis, amaneció ayer el equipo vasco en la fría y sombría mañana de Derio y no en Calpe como solía.