Maranello. Antes de descubrir el juguete, el nuevo F10, Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari, suspiró y dibujó con palabras un sueño despeñado, convertido en desilusión: "Si se nos hubiese autorizado a competir con tres autos, entonces Schumacher habría corrido para nosotros". No está el alemán en la escudería italiana después de 14 años ininterrumpidos, y en su lugar, Montezemolo cuenta con dos nuevos pilotos para resucitar al cavallino rampante, arrastrado en 2009. "Sí, dos nuevos pilotos", insistió el presidente de Ferrari; "Fernando Alonso es doble campeón del mundo y nosotros podemos decir que después del segundo puede tener un tercero. De Felipe hemos hablado de una nueva versión. Él puede demostrar que puede seguir el camino que quedó interrumpido en Hungría". Ambos, pues ninguno de los dos renuncia, lucharán por el Mundial de Fórmula 1 sobre el nuevo F10 presentado ayer en Maranello, un acto en el que se tuvo que suspender la prueba que debía realizar Massa sobre el circuito debido a que la pista estaba helada.
El primer test, por tanto, no será hasta el próximo día 2 de febrero. "Será un buen punto de referencia, en ese día se puede comprender si estas cómodo o no y después serán pruebas enfocadas a nuestro trabajo sin mirar los tiempos de los demás", explicó Fernando Alonso, quien ya había tenido oportunidad de ver el nuevo coche durante los ajustes de, por ejemplo, el asiento y los puños para que éstos no tocasen el chasis. "Para los pedales he pedido una inclinación habitual en los Ferrari". El nuevo, el F10, llama la atención por varios aspectos. Principalmente, por su largura, notable. La distancia entre ejes ha crecido, una estética obligada por el mayor tamaño del tanque de gasolina, que debe albergar 180 kilos por la normativa que entra en vigor este año y que prohibe los repostajes. En el morro, los dos hombros del Ferrari remiten a los del Red Bull, algo con lo que ya se contaba, y el enganche del alerón delantero es muy alto. Resalta también una eterna cresta que parte desde la toma de aire del motor hasta el alerón trasero. En el volante, aunque no se aprecie a primera vista, también ha habido cambios. El anterior era, según Alonso, demasiado complicado, por lo que en noviembre y diciembre los técnicos han estado trabajando para simplificarlo al máximo. "Creo que estamos preparados", dijo, convencido, pleno de motivación, el piloto asturiano. "Los datos técnicos, los datos del túnel viento, de las suspensiones... pensamos tener números bastantes buenos", apuntó a las puertas de un Campeonato del Mundo que acotó de aspirantes. "Serán dos o tres pilotos los que lucharán por el Mundial y dos equipos por el Mundial de constructores. Tengo grandes expectativas, el regreso de Michael Schumacher es bueno".
"Que gane el coche rojo" También hablo Alonso sobre Felipe Massa, su compañero en Ferrari. "Formamos un equipo fuerte y los dos tenemos claro que corremos para Ferrari y los importante es que gane un coche rojo", dijo. El brasileño, que reaparecerá tras el brutal accidente de Hungría que le obligó a abandonar el Mundial, se reivindicó nuevamente en la presentación de Maranello. "Siempre he tenido compañeros muy fuertes. He hecho un buen trabajo, he aprendido y he demostrado estar en grado de luchar y ganar", zanjó.