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Atletas del esoterismo

Los deportistas, al límite, buscan el plus de la confianza en unos productos de dudosa base científica

Atletas del esoterismoFoto: deia

Bilbao

El deportista necesita creer en algo". Explorador de los límites, el atleta de élite, héroe moderno, transita en una continua búsqueda: la de la superación, eje que vertebra su respiración, su esfuerzo, su sufrimiento, su entrenamiento, su alimentación, su ambición; metro patrón entre el fracaso y el éxito, entre la victoria y la derrota, entre la melancolía y la dicha, entre la lágrima y la sonrisa. Y la distancia entre ambas sensaciones es apenas perceptible. "Está todo tan igualado en la alta competición que cualquier ayuda es bienvenida aunque ésta esté más cerca de la magia que de la ciencia y por eso el deportista es capaz de creer en ciertas cosas inexplicables", describe Raúl García, psicólogo deportivo, convencido de que más allá de una gran preparación física y mental, "porque el deportista tiene que estar al 100% tanto física como mentalmente para obtener resultados", no existen los milagros.

Los busca, sin embargo, el atleta. La necesidad de una mejoría constante determina el crédulo viaje de éste hacia territorios que escapan a las leyes de la ciencia, de la lógica, y que se adentran en el paisaje de lo mágico, un escaparate de aspecto esotérico en el que abundan gran variedad de productos: pulseras con propiedades para la mejora de elasticidad, equilibrio y fuerza (la última revolución); medias que mejoran el riego sanguíneo; tiritas que optimizan la respiración; culotes y manguitos que cuidan el músculo calentándolo o tiras elásticas que relajan las tensiones fibrilares, que encuentran en el deportista al perfecto probador "porque siempre buscan algo, alguna clase de recurso por escasa base científica que tenga éste, para mejorar su rendimiento", apunta Raúl García, persuadido de que el verdadero poder de la mayoría de los productos pasa "por la sugestión que el propio deportista obtiene por el hecho de llevarlo puesto y que le puede beneficiar porque cree que eso que lleva funciona, al igual que al que besar un medalla antes de un partido le relaja", subraya Raúl García, que considera fundamental la predisposición del usuario para que el producto tenga incidencia sobre los resultados. "Es como la profecía que se cumple a sí misma. Si uno cree que algo le va a funcionar de antemano y pone el empeño suficiente para que eso ocurra, probablemente le funcione, aunque el artilugio en sí sea como un placebo, que no tiene ninguna clase de incidencia real o muy escasa, y la mejoría se asienta en lo psicológico y no tanto en lo físico".

falta de rigor científico Maneja el mismo discurso Iñaki Arratibel, reputadísimo médico deportivo con un amplio bagaje en distintas especialidades que van desde el atletismo hasta el fútbol pasando por el remo o el ciclismo. Para el galeno guipuzcoano estos artilugios "no se asientan sobre una base científica rigurosa. Carecen de un estudio científico que los avale de verdad, con unas pruebas de doble ciego por ejemplo" y por eso estima que su impacto real en el progreso de los deportistas "es muy relativa, pero lo que pasa es que los hay que creen que les puede funcionar y si les va bien, estupendo, pero es una cuestión de fe más que de otra cosa". Baña su teoría Arratibel con el pasaje de un remero que descendió con celeridad del bote justo antes de competir buscando una "estampita porque así se sentía mejor, con más confianza y más seguro a la hora de remar. Ya me dirás que mejoría física te puede ofrecer una estampita, o un lazo, o lo que sea, pero contra eso no puedes hacer nada porque si el que lo lleva cree que le funciona...". "Desde mi punto de vista muchos de estos productos tienen la misma credibilidad que pueda tener un amuleto, de nula efectividad física, pero que estimulan la confianza, que pueden reforzar psicológicamente al deportista y la mente es muy importante cuando se trata de competir", expone Iñaki Arratibel, consciente del perfil maniático que anida en la alta competición, -"dile a un deportista que mejorará su rendimiento durmiendo boca abajo y lo hará", añade- un escenario ideal según Igor Miner, masajista vizcaino y ex ciclista aficionado. "He conocido a ciclistas que utilizaban durante años el mismo imperdible para sujetarse el dorsal porque decían que les daba buena suerte o otros que comentaban que pedaleaban mejor por cubrir con un calcetín las zapatillas". Con ese caldo de cultivo es comprensible que cíclicamente irrumpan con fuerza diferentes artículos que ofrecen promesas extraordinarias en sus prospectos con explicaciones enigmáticas.

apósitos deportivos La de los aperos de la "santería", como señala irónicamente Iñaki Arratibel lleva décadas estando presente en el anexo de los deportistas. "Ocurrió algo parecido a lo de las pulseras con lo de las tiritas para la nariz. Bien colocadas ayudan a respirar mejor porque abren las aletas nasales y entra más aire por la nariz, pero haciendo deporte se suele respirar principalmente por la boca por lo que su ayuda es pequeña y en la mayoría de las ocasiones no está bien colocada en la nariz". No se frena ahí el médico guipuzcoano en su despiece, que cree limitada también la utilidad de los culotes o de los manguitos: "Son para dar calor, para nada más. El secreto está en el tejido y los culotes que protegen la musculatura, los aductores principalmente, suelen ser incómodos porque se trata de piezas de tipo de neopreno que nada tienen que ver con los culotes que se ven en futbolistas, más estéticos que otra cosa, al igual que los manguitos de los jugadores de baloncesto".

Esa parece ser la frontera entre lo que se considera efectivo y un simple placebo de efectos psicosomáticos "los mismos que puede tener un paciente al que se le sustituye la medicación, dándole un placebo sin que lo sepa y que él siente beneficioso porque piensa que lo que toma se trata de un medicamento con unas propiedades y beneficios concretos para su dolencia", desgrana Raúl García.

De la batería de productos, los expertos consultados rescatan las medias que mejoran el retorno sanguíneo. "Se emplean para que mejore el riego sanguíneo de las piernas y ayude al retorno de la sangre al circuito del corazón. Se trata de medias compresoras pero con otro diseño", dice Arratibel. También cuentan con el beneplácito de Arratibel las tiras de taping neuromuscular, unas bandas elásticas que se pegan al cuerpo y cuya utilidad es evitar descontracturizar ciertos músculos o relajarlos. "Las tiras (ahora están de moda principalmente por sus llamativos colores) neuromusculares existen desde la década de los 70 y resultan beneficiosas, pero requiere que sean colocadas correctamente".

"Lo de las pulseras es lo más nuevo, la última moda, pero antes estuvo lo de las tiras en la nariz que lo llevaba casi todo el mundo para respirar mejorar y ahora apenas se las ponen unos pocos", destaca Miner, que durante su época de ciclista aficionado hicieron furor "unas prendas que debían tener contacto directo con la piel y que supuestamente te reducían el lactato del cuerpo y de esa manera te recuperabas antes los esfuerzos". También es conocedor de tamaña tecnología Aritz Altadill, preparador físico y palista profesional, "esto es todo un mundo", que pone en cuarentena los efectos mágicos de muchos productos. "Te pueden dar una mejoría, pero pequeña. No es la panacea, ni mucho menos, pero por ejemplo a mí la pulsera me va bien con el tema de la elasticidad. Estiro más que antes". "Los hay que te dicen que no notan la mejoría y otros a los que les va bien", revela el preparador navarro sobre algunos de los deportistas a los que perfila físicamente.

"Creo que se deben probar las cosas si no tienen ningún efecto negativo sobre el organismo. Si te va bien, genial, y si no, pues dejas de usarla", indica Altadill, que también contempla con cierta distancia la onda expansiva generada por el arsenal mágico y su funcionalidad. "Es evidente que el marketing también influye en estas cosas. Tiene mucho de moda y de boca a oreja", enfatiza. A Igor Miner le vienen entonces a la memoria "aquellas pulseras metálicas que acababan en dos bolas y que llevaba todo el mundo y que ayudaban a combatir el reuma y cosas así. Ahora no se ven". "¿Y en el futuro? Llegarán otras cosas porque siempre hay algo nuevo a lo que agarrarse, en lo que creer", concluye Miner, sabedor del espíritu de los atletas del esoterismo.