Diálogos sobre el ayer, hoy y mañana, del nacionalismo vasco, texto a exponer en unos cursos de reflexión en tierras hispanas no muy cercanas por cierto 

SOY abertzale, nacionalista vasco, de EAJ-PNV. Intentaré trasladar el porqué, y para ello dialogaré conmigo mismo sobre el ayer, el hoy y el mañana del nacionalismo vasco y de su (mi) contenido. Pero antes una precisión, una acotación y una confesión, que yo al menos considero imprescindibles antes de desmenuzar mis actuales razones.

Una precisión. El Pueblo Vasco o Euskal Herria o Euzkadi, Euskadi, o la suma de Comunidad Autónoma del País Vasco, Comunidad Foral de Navarra y la entidad política del País Vasco Francés con un gran impulso en su institucionalización administrativa y política, se asienta territorialmente hoy en día, digo hoy en día porque en tiempos pasados no fue así, en dos Estados como son Francia y España, y en España en dos administraciones muy ligadas entre sí pero separadas hoy en día, digo hoy en día porque hubo tiempos pasados en que esto no fue así, como son Comunidad Autónoma del País Vasco y la Comunidad Foral de Navarra.

En total son siete las provincias, Bizkaia, Araba, Nabarra y Gipuzkoa en la Comunidad Autónoma del País Vasco, la Comunidad Foral Navarra y otras tres las provincias en el País Vasco Francés llamadas, Lapurdi Benafarra y Zuberoa. Manifiesto un detalle que no es baladí: en los siete territorios mencionados, es decir en las siete provincias mencionadas la lengua vasca, el euskera, tiene su presencia activa, es decir, se habla y se escucha y se utiliza, cierto es que con diferentes grados de intensidad, un euskera, actualmente lengua unificada, moderna, con fuerte localización en el conjunto del sistema educativo, lengua útil y eficaz para los tiempos que vivimos y con presencia en los diferentes medios de comunicación, léase, redes sociales, prensa, radio y televisión.

Así mismo en los siete territorios existe, ciertamente con diferentes grados de intensidad la ideología nacionalista vasca. Una presencia muy mayoritaria en la Comunidad Autónoma del País Vasco en la que el Partido Nacionalista Vasco, PNV, Nacionalismo Vasco Histórico e Institucional preside el Gobierno vasco, tres Diputaciones Forales y las capitales de Bilbao, San Sebastián y un gran número de pueblos. Su presencia en Navarra es menor pero por medio de diferentes coaliciones, el PNV, está presente en el Gobierno de la Comunidad Foral de Navarra. También en el País Vasco Francés aunque su presencia es menor, pero está presente.

Una acotación. El nacionalismo vasco hoy en día, digo hoy en día porque en tiempos pasados no lo fue exactamente, se encuentra dividido, profundamente dividido, en dos grandes familias. Una la podíamos denominar como Nacionalismo Histórico e Institucional encarnado por Euzko Alderdi Jeltzalea/ Partido Nacionalista Vasco, más conocido como EAJ-PNV. Partido fundado un 31 de julio de 1895 por el bilbaino Sabino Arana, su nacionalismo es el más institucional, histórico, pactista, posibilista, pragmático, el que tradicionalmente negocia y pacta.

Una confesión: y yo me ubico en esta familia, lo quiero resaltar, milito en esta familia, en la de EAJ-PNV y no en la otra, no en la hasta hace pocos años reacia y nada proclive a estar y trabajar en y desde las instituciones, la que históricamente encarna Bildu o Sortu, antes denominada HB. Por lo tanto sí, soy ciudadano vasco, demócrata, nacionalista y milito en el nacionalismo democrático, histórico e institucional de EAJ-PNV. No, lo insisto, en el otro rupturista.

Un poco de historia. Un 31 de julio de 1895 Sabino Arana fundó EAJ-PNV. Un Sabino Arana sobre el que hace casi un siglo años, Javier de Landaburu, diputado por Álava al Congreso y más tarde vicelehendakari en el exilio, escribía en la revista Euzkadi un emotivo artículo titulado “Nos recondujo a nuestro hogar”; así decía: “Y surgió un hombre. ¿Providencialismo? ¿Casualidad? El hecho es que surgió un hombre que sintió por primera vez problemas que sus compatriotas no habían notado. Pasó aquel hombre y su obra siguió. Hoy, ese pueblo va construyéndose su vida propia y aspira a conseguirla plenamente en plazo no lejano. La obtendrá porque tiene derecho a ella, pero también, y es lo que más importa, porque quiere tenerla y podrá sustentarla. Lo que fue deseo de un individuo, hoy es ansia de casi todos; mañana será voluntad firme de todo aquel pueblo”.

Tras las guerras carlistas, la abolición de los fueros, el auge de la industrialización trajo consigo una fuerte inmigración y un gran cambio en poco tiempo en la sociedad vizcaína. Sabino Arana haciéndose eco de la corriente nacionalista romántica europea fundó EAJ-PNV en 1895 y lo hizo con la finalidad de lograr la independencia de Euzkadi y fundar un Estado vasco de siete herrialdes. El objetivo último lo describió con meridiana claridad: la Burujabetza del Zazpiak Bat. Había que defender los intereses e inquietudes de aquellos vascos que vieron cómo su cultura y lengua, su voluntad de seguir siendo colectivo vasco consciente se ninguneaba.

El nacionalismo vasco promulgado por Sabino Arana de la mano de EAJ-PNV nació en una época de bruscos cambios y crisis que resultan fundamentales para su comprensión: caída del antiguo régimen, florecimiento de las ideas liberales centralistas y laicistas, caciquismo, crisis del carlismo tras su derrota militar y la pérdida de los fueros, crisis del nacionalismo español, políticas coloniales y procesos de emancipación colonial, inicios de la revolución industrial, surgimiento del socialismo, inmigración y paulatina desaparición del euskera y de la cultura vasca. Sabino Arana no se puso de perfil, se comprometió, fue un innovador para su época que generó tensión positiva en muchas conciencias. Acuñó para el devenir de la historia un mensaje clave y fundamental, un sueño compartido, el “Euzkotarren Aberria Euzkadi da-Euzkadi es la Patria de los vascos”. De su mano nos vinieron también la ikurriña actual y el himno de Euskadi en vigor.

Debido a la colaboración de su padre en los preparativos de la carlistada de 1872 se exiliaron durante tres años. En julio de 1894 fundó la sociedad Euskaldun Batzokija y se izó por primera vez la ikurriña. Un año más tarde se eligió el primer Bizkai Buru Batzar, que ya en agosto ya fue denunciada por el Gobierno Civil, acumulando así su octava denuncia y su sexto procesamiento por artículos publicados en Bizkaitarra, y que le supuso ser acusado de “excitación a la rebelión”. Fue condenado a 11 meses y un día, ingresando por ello en prisión. En septiembre su periódico y el Euskaldun Batzokija fueron clausurados, procesado nuevamente por conspiración a la rebelión. Murió joven y enfermo con tan solo 38 años. Planteó retos que los vascos necesitaban para afrontar el nuevo siglo, se opuso a las posiciones de dominio de instituciones centralistas, tanto políticas, como sociales, culturales e intelectuales.

Fundó el PNV como agrupación de aquellos vascos que no aceptaron el despojo político-institucional practicado en tierras vascas tras la abolición violenta de los Fueros vascos en nombre de la unidad de la nación española.

Sabino Arana afirmó el ser nacional del Pueblo Vasco, proclamó ante la historia su objetivo político, Euzkadi, y pacífica y democráticamente planteó la consecución de sus derechos políticos. Conoció las corrientes nacionalistas europeas de finales del XIX y aplicó en Euzkadi el principio de las nacionalidades en boga. Enfrentado a lo imperante conectó con la sociedad vasca y frente al ordeno y mando centralista, propuso una participación política más cercana, horizontal y democrática. Si Sabino viviera se preguntaría cuáles son los retos de esta Euskadi. Y lo hizo con planteamientos, fórmulas e ideas que hoy se mueven por el mundo. Escudriñó las coordenadas históricas por las cuales habría que pasear a pecho descubierto y en igualdad de condiciones por los raíles de la historia interdependiente y común. Reflexionó sobre los conceptos de independencia, inter-independencias, nación y estado, soberanía y cosoberanías y sobre la actualización y modernización del autogobierno vasco en la Europa actual.

Me acerco a lo que pienso y creo, 130 años más tarde del nacimiento del PNV aquella su voluntad política se revalida hoy en la defensa y afirmación de una personalidad colectiva de una Euskadi de las siete provincias definida pacífica y democráticamente en su voluntad de querer ser. Creo que hacer frente a este reto supone seguir pragmática y eficazmente construyendo nación vasca implicándonos en construir una sociedad, justa, solidaria, acogedora, integradora e inclusiva, igualitaria para hombres y mujeres, mujeres y hombres, innovadora y de bienestar, capaz de adelantarse a los cambios, basada en personas conocedoras de la importancia del trabajo bien hecho con sentimiento de pertenencia a una comunidad que comparte un proyecto a largo plazo en una Euskadi cohesionada y con sentido de la identidad. Continuará.