Tribuna abierta

La estatua de las tres mentiras

19.09.2021 | 01:05
La estatua de las tres mentiras

Algo está pasando en la cultura y en la memoria en este país. O se priorizan banalidades, o no se tiene ni idea de casi nada, o no se quiere cuidar eso que tanto se dice que somos eslabones de una cadena. En todo caso, malo. Inquietante

EN el corazón de la privilegiada Universidad de Harvard se alza una estatua que desmorona cualquier atisbo de rigor académico. A su alrededor, bibliotecas con millones de libros, residencias que acogieron a estudiantes y edificios históricos entre los que deambula, quizá, la futura élite intelectual. Una estatua se alza frente al University Hall, en el centro del campus de Harvard. Se trata de un bronce dedicado a John Harvard, el clérigo que en 1638 fundó esta prestigiosa universidad, frente a la ciudad de Boston. Al menos así reza en la inscripción. Ni es demasiado espectacular ni destaca por sus dimensiones. Sin embargo, es la tercera figura más fotografiada de Estados Unidos, después de la Estatua de la Libertad y el Monumento a Lincoln. ¿Por qué?

Porque todo es mentira. Ni John fundó Harvard, ni Harvard nació aquel año. Es más, ni siquiera esta talla por la que desfilan a diario cientos de lumbreras cargados de libros se parece al susodicho, del que jamás se guardó una imagen. Son las tres célebres mentiras que ofician como uno de los curiosos reclamos turísticos de Harvard Yard, como se llama el corazón del campus de esta institución que los colonos británicos asentados en la Bahía de Massachusetts convirtieron en 1636 en la primera universidad de su futuro país.

Salvando las distancias, me parece que esta estatua debería ser el símbolo de Bildu con sus tres mentiras. Ni es una coalición de partidos, ni se ajustan a parámetros democráticos en relación con la violencia a la que no condenan, ni toman en cuenta nada de lo que dice el lehendakari Garaikoetxea. Algo que quizás deberían haber previsto los dirigentes de EA cuando optaron por aliarse, con todo su derecho, con el "Partido Comunista de las Tierras Vascas", nombre que no me invento ya que así se llamaron los amigos de Sortu que en su DNI tienen claro que el fin justifica los medios, que el centralismo democrático no admite más que un puño de hierro en el mando y que al compañero de viaje le dejan en la cuneta cuando le han sacado todo su jugo.

Hoy Bildu es un puré de patatas bien triturado con sabor absoluto de lo que es Sortu, una organización que no termina de desprenderse de su vieja mochila, que sigue admirando todas las dictaduras del llamado socialismo real del mundo, que es incapaz de aprobar el primer año del bachillerato democrático y que como obsesión tiene en su diana al EAJ-PNV en una labor incomprensiblemente destructiva. O todo o nada. Ya lo dijo el camarada Lenin. "Sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria". Y zamparse a EA es la mejor demostración de lo que comento, aunque yo sea harto sospechoso. Quien no es dudoso es su fundador, Carlos Garaikoetxea, quien les acaba de decir lo siguiente: "No estoy a favor de la confusión de la integración o del hecho de compartir ideologías incompatibles con una concepción democrática plena. La dirección de Bildu ha confundido la necesidad de una cooperación nacionalista a la integración en la coalición EH Bildu en la que hay una diversidad ideológica enorme. Desde la extrema izquierda de un disidente del Partido Comunista –en alusión a Alternatiba– hasta defender la Cuba castrista como modelo a seguir (Arkaitz Rodríguez)". A confesión de parte, relevo de pruebas.

No es un tema banal lo que ha ocurrido y del que no quieren hablar, ya que esta integración a la brava nos fotografía bien quién es Sortu, sobre todo para los ingenuos, respetando a tantos y tantos en ese mundo que no entran en detalles y deben permanecer callados aunque no les guste nada lo que ven. Ya con el puerta a puerta nos ilustraron de su acción autoritaria desde las instituciones.

No nos fiamos El pasado 14 de abril se debatió una iniciativa de Elkarrekin Podemos en relación con el 90 aniversario de la República española en el Parlamento Vasco. A ese texto, el EAJ-PNV presentó una enmienda expresando el compromiso con los principios del republicanismo y en la que se declara que el pueblo vasco constituye un sujeto jurídico y político con derecho a la libre determinación. La iniciativa salió adelante con los 31 votos de los parlamentarios jeltzales y la abstención de EH Bildu. Su gran argumentación fue que no se fiaban del PNV. Normal. Ya en 1990 hicieron lo mismo. Es asimismo una buena foto de situación en momentos en los que agitan el modelo catalán y quieren hacer de la ponencia de autogobierno su gran batalla política en la que se demuestre que el PNV es simplemente un partido autonomista dentro de la Constitución española. Critican al PSE y a todos los que no les sigan a pie juntillas a ellos, más vascos que lo demás, desconociendo que fue Sabino Arana en 1895 quien dijo que "Euzkadi es la Patria de los vascos" y no Arkaitz Rodríguez aunque la palabra Euzkadi la silencian, como la palabra condena, por el significado que tienen. Ante eso el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, les dijo: "EH Bildu denuncia que hay un veto del PSE, pero si uno escucha a Maddalen Iriarte, llega a la conclusión de que el veto lo pone la izquierda abertzale. O abrazamos los demás su texto o no hay acuerdo".

Ese accionar dogmático de la política no fiándose de nadie y no aceptando algo intrínseco al pacto como es la discrepancia y el gradualismo, es de nota. La expresión de que no se fían del PNV es clarificadora. De ellos sí hay que fiarse cuando no quisieron las elecciones el 12 de julio, cuando tras la desgracia del vertedero de Zaldibar acusaron al Gobierno vasco de la tragedia y a Urkullu de asesino en sus manifestaciones y posteriormente de miserable, o cuando en Azpeitia no se puede poner en marcha Corrugados negándose a cualquier negociación lógica en beneficio del pueblo, o tras el desvergonzado montaje político contra Jon Darpón y María Jesús Mugica o también tras expresiones de chiste de Jaimito como que las pintadas se quitan con acetona, la culpa de los botellones la tiene el neoliberalismo o el descubrimiento de Laura Mintegi "a la policía se le tiran botellas porque va, si no va, no le tiran". Todo esto sin una defensa de la Ertzaintza, trabajando en los márgenes porque saben que en el núcleo de la sociedad vasca no generan confianza así como ELA y LAB, que ni acuden a las reuniones y solo hablan de confrontación y huelga, mientras en Madrid apoyan a Sánchez y en Euzkadi adversan los presupuestos.

Con semejante palmarés que solo demuestra que no se puede hacer política sin un determinado código ético, vamos a tener un otoño caliente en cuanto a una oposición rabiosa mientras el país sale de la pandemia como un cohete. Y no meto en el mismo saco a los miembros de EA, al antiguo mundo de Aralar y a todos aquellos que nunca votarán al PNV pero son abertzales democráticos. No. Estamos, pues, y tan solo, ante una cúpula que no desentonaría en La Habana, Managua o Caracas. No han olvidado nada, no han aprendido nada. Y, si dudan de lo que digo, relean lo dicho por Carlos Garaikoetxea u observen los ongi etorris como apología de personas que asesinaron en nombre del "pueblo vasco". Están demostrando con hechos que no se puede hacer una política seria con ellos en absolutamente nada. La lista anterior habla más que mil discursos puño en alto. Y en solo un año.

sorpresas Cuando escribo estas líneas he escuchado en Radio Euskadi y en ETB designar a Pablo Casado como líder de la oposición. No es la primera vez. No sé si en EITB hay un libro de estilo o quien dice esto no sabe de lo que habla. No existe "líder de la oposición". Casado es líder de su partido, nada más. El PNV no lo tiene como su líder, ni ERC, ni Junts, ni nadie salvo el PP. Y las designaciones tan gratuitas y ligeras no son neutras. El que en una Radio Televisión Pública Vasca se hable así, clama al cielo.

Quien sí es líder en lo suyo es Mikel Aiestaran. Su trabajo periodístico en Afganistán, yendo a Kabul y a lugares de guerra y represión es de quitarse el sombrero. Y es preciso decirlo.

Como decir que se han cumplido cuarenta años del regreso del Guernica desde Nueva York y no se ha reivindicado. Tan sencillo como decir que si las bombas fueron para Gernika, el cuadro debería estar en la villa destruida. Si para los patriotas españoles la villa martirizada es España, ese simple dato les debería permitir colocar el lienzo en Gernika. Pasaron de lo que dijo Picasso de "cuando volviera la República" a "cuando volvieran las libertades" y de ahí a decirnos que España es Madrid. Creo que hay que seguir y seguir con la reivindicación o que le quiten el nombre que motivó la razón del cuadro.

A quien no le quitan el nombre es a Kosovo, con quien han jugado al fútbol. Se puede correr tras un balón con un país inexistente pero no reconocerlo. Tómese el dato.

Y, finalmente. Falleció Mikis Theodorakis, una personalidad inmensa de lucha, de resistencia ante los coroneles griegos, de compositor, de hitos como Zorba el Griego con Anthony Quinn, de icono. Un artistazo que estrenó su primera ópera Medea en el Arriaga de Bilbao en 1991. Bandas sonoras de películas y ese dato que nos acerca el personaje a Euzkadi. En ETB, ni mención, en el resto, fue más importante el fallecimiento del batería de los Rolling, que también, aunque sin el mismo relieve. Algo está pasando en la cultura y en la memoria en este país. O se priorizan banalidades, o no se tiene ni idea de casi nada, o no se quiere cuidar eso que tanto se dice que somos eslabones de una cadena. En todo caso, malo. Inquietante. * Parlamentario de EAJ-PNV 1985-2015

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