Tenía serias dudas de si lo que pasó la semana pasada era demasiado exagerado, si se estaban poniendo las cosas en un punto excesivamente extremo y quizá no era para alarmarse tanto. La llamada del club, del entrenador y de uno de los jugadores más importantes en el terreno de juego como es Yuri Berchiche motivó que el ambiente contra Osasuna en San Mamés fuese espectacular y la gente entendió que el equipo les necesitaba.

Visto el partido ante los rojillos, no cabe duda que quienes más saben cómo está el equipo, las necesidades que tiene y, sobre todo, el momento que está atravesando son los protagonistas que cada día juegan y sus técnicos. Los leones ahora mismo no están para muchas historias y todos conocían y sabían que con el apoyo de su afición podrían sacar el derbi adelante, con eso y con mucho esfuerzo. Así fue. De fútbol mejor ni hablar.

El paso de las jornadas está dejando claro que este campeonato, bueno, este y las otras competiciones, han estado salpicadas por diferentes problemáticas, lesiones, estados de forma, planificación de plantilla, momentos puntuales de esfuerzos y demás, que han hecho que el Athletic no haya dado su medida prácticamente en ningún momento, salvo en contadísimas excepciones. Así estamos llegando al final del curso con un equipo muy cansado, con futbolistas que todavía no alcanzan su verdadero nivel y con la necesidad de salir de una situación clasificatoria con la que nadie contaba. Los tres puntos del martes quitan presión pero te hacen permanecer alerta.

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Analizar las cosas después de que pasan siempre es más sencillo, pero bueno, visto cómo transcurrió el encuentro ante los navarros y, sobre todo, el ambiente que hubo en La Catedral, con esa rebaja también de precios en las entradas, hace pensar que ha sido un acierto por parte de la Junta Directiva, del cuerpo técnico y de los propios futbolistas, que imagino seguro habrán opinado a la hora de salir pidiendo ese apoyo.

Sí que me surgen más dudas en el asunto del técnico y cómo y cuándo hizo oficial que no continuaba la próxima temporada, sobre todo porque quedaban diez partidos. Demasiados. Es verdad que había unas elecciones por delante y quizá esto motivó, como él mismo dijo, hacer ese anuncio tan prematuro. Yo creo que siempre es mejor para los futbolistas e incluso para el míster hacer esta declaración prácticamente al final. Quedan seis partidos y hay que acabar de la mejor manera la liga, esto sí que es bueno para todos.